Con Patricia Astrada: Mirar lo que está pasando porque lo que pasa, nos pasa a todos

El 14 de octubre pasado tuvo lugar una concurrida y muy celebrada actuación de la actriz argentina Patricia Astrada con su monólogo “La pluma que araña el corazón de la vida” en el que la Verdad, desgarrada y rechazada por una América Latina presa de la locura neoliberal vaga por el mundo en busca de su hermana Democracia, a la que encuentra muy maltrecha. La obra plantea mediante un humor ”surrealista” (como lo define la actriz) una reflexión crítica sobre la crisis de los valores, en un contexto histórico en que las instituciones públicas están erosionadas por la corrupción como ejercicio del poder.

¿Patricia qué te ha traído por estos lugares?
Yo estoy acá, ya que Casa Uruguay ha hecho el gran esfuerzo de organizar una función de mi monólogo en el Café Barbro de Malmö. Quería conocer Escandinavia, y me quedé muy impresionada con el público del sur de Suecia. “La pluma…” la empiezo a presentar a nivel internacional a raíz del Festival de Tánger (Marruecos) en 2001, en el que gané el primer premio. Al año siguiente me lancé a una gira de tres años por toda Centroamérica, Cuba y México. En octubre del año pasado vine a Europa, y he hecho presentaciones en Pratto (Italia), en España y en Suiza. La semana que viene lo presento en Zürich y a fines de octubre en Arizona (EEUU), en una escuela bilingüe de español y tal vez en otros lugares para los latinoamericanos de allá. Después pienso volver a la Argentina por un tiempo corto, y después de vuelta a Europa…

Es un espectáculo con pocas cosas, bastante argentino. Recuerda bastante a Norman Brisky…
Originalmente se trata de un trabajo de tesis de la carrera de dramaturgia. Me interesa el teatro como un instrumento de reflexión y de expresión. El monólogo surge de poemas que escribí aparentemente sin conexión entre sí. A partir de ahí se va construyendo un personaje que es el que va diciendo los poemas. Se define que ese personaje es la Verdad. Y la Verdad, está en una situación desesperada, desgarrada, expulsada, a quien nadie parece nadie necesitar.Y ella va en busca de su hermana, la Democracia, a la que encuentra en muy mal estado: ¡Nada más ni nada menos que en las garras de Bush, imaginate!

Pero no se trata de una obra fatalista…
El monólogo finaliza con que la Democracia está bloqueada por las fuerzas de la represión, pero el pueblo tiene ganas de revivirla, aunque aún no lo haya logrado. El mensaje final de la obra es el de que la misma gente tiene que hacerse cargo de su destino. El humor de la obra es metafórico, inspirado en una estética surrealista. Saca al público de una forma tradicional de hacer teatro político en la que todo tiene que ser claro y pedagógico. Lo que me interesa es dejar espacios abiertos a la interpretación. La obra finaliza como una pregunta abierta al público. El título de la obra fue tomado de una frase de un poema de ese gran poeta y dramaturgo negro que era Antonin Artaud.

Desde principios de 2000 has tenido oportunidad de presentar “La Pluma…” ante muchos públicos distintos. ¿Qué reacciones has obtenido?
En general buenas, muy buenas. Ahora, yo no soy la persona adecuada para decir lo que está bien o mal. Lo que sí debo mencionar es que, en general, a la gente que vé primero la versión de teatro no le gusta la adaptación de café concert. Y al revés, a la gente que primero ve la versión de café concert no le gusta la hecha para teatro. No sé porqué será. He presentado “La Pluma…” hasta en la calle, en una actividad que organizaron los zapatistas en México. Pero los comentarios, desde Buenos Aires hasta Managua o Malmö son de que la gente se reconoce en una realidad común a pesar de las particularidades de cada lugar y de lo argentino, de muchas referencias, concretas como el dialecto o hasta la música de Palito Ortega (dicho esto, Patricia busca en seguida el contacto de la mesa de café para ’tocar madera’…).

¿Cómo fue naciendo “La Pluma…”?
En 1995 empiezo a escribir los poemas que darían orígen al monólogo. En Rosario, en 1993, empezaba la gran crisis, el cierre de las fábricas, las privatizaciones… Todo el desarrollo industrial de Rosario estaba asentado en el cono urbano. A la gente la despedían y le daban plata para comprarse un taxi. Muy pronto todo eso hizo crisis. En 1998 retorno a los poemas a través del personaje de la Verdad y a partir de ahí se abrió la llave: y todo empezó a tener sentido. Estreno el monólogo en 1999 en Buenos Aires, en el Teatro Liberarte de la calle Corrientes. El estallido social del 2001 vino a completar la obra. El 19 de diciembre de 2001 significó una gran actualización de la obra. También aportó al carácter de la obra el haberla presentado en un local nocturno que quedaba cerca del Liberarte. Un local en el que cada noche de la semana se presentaba un tipo de número diferente, y en el que se podía comer asado y tomar unos tragos. El público era muy especial: Desde gente del barrio hasta prostitutas, algún que otro yuppie y hasta políticos, funcionarios del congreso, que quedaba por ahí cerca. Fijate, y yo criticándolos a ellos en el monólogo… Esa experiencia te da muchas herramientas para adaptar la obra.

¿Qué te ha parecido lo poco que has podido ver de Malmö y Lund?
Primero que nada, el público acá es fantástico. Tienen una gran capacidad de reírse de sí mismos, más que en otros lugares de Europa, que cuando contás el chiste del arquitecto argentino que está manejando un taxi en Florencia se ponen serios, como si les tocases lo más hondo del orgullo. La gente de la Casa Uruguay hizo un trabajo excelente. Les estoy muy agradecida y espero que en el futuro podamos hacer una gira por Gotemburgo, Estocolmo y Copenhague.

Entrevista realizada por Pepe Viñoles y Jorge Capelán de la revista MANA.

Patricia Astrada es egresada del Instituto Universitario de Arte de Buenos Aires en la carrera de dramaturgia y de la Escuela de Actuación del profesor Mirko Buchin de Rosario, Argentina.
Escribió, editó y estrenó numerosas obras entre las que se encuentran: ”Juegos de tinta y papel”, 1er. Premio en el I Certámen de Obras Breves (Santa Fe 1990); ”De duendes y payasos” 3er. Premio en el XXI Concurso de obras de Títeres de Azul – Asociación Argentina de Titiriteros 1994; ”Amor sangrado”, estrenada en diciembre de 1999 en el Teatro Enrique Santos Discépolo de Buenos Aires; ”La pluma que araña el corazón de la vida”, 1er. Premio del Festival Internacional de Teatro de Tánger, Marruecos (2000), entre otras obras teatrales. participó como actriz en diferentes obras: ”Yerma”; ”Cuidado con los ladrones”; ”Viejos hospitales”; ”Modelos de madres para recortar y armar”, ”Fuenteovejuna”; ”Historias con elefantes”, ”Bar grill”.

(Publicado en Liberación) 

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