Latinoamericanas en Suecia reaccionan contra la dictadura mediática

mujeres

Estocolmo. Radio La Primerísima/TcS.

Un reportaje de la corresponsal para América Latina de la estatal Radio de Suecia en el cual se afirmaba que las mujeres en nuestro continente se ven obligadas a hacer uso de su útero para hacerse oir irritó fuertemente a la comunidad latinoamericana en el reino escandinavo y motivó una dura crítica de las propias mujeres.

Cincuenta latinoamericanas residentes en Suecia, con experiencias de diferentes movimientos de lucha por los derechos de la mujer, de movimientos de solidaridad y de la academia, criticaron en duros términos la visión colonalista y estereotipada que difunden medios del país escandinavo.

El reportaje criticado, realizado por la corresponsal Lotten Collin, que llevaba el título de “Primero madre, después mujer” fue transmitido por la radio estatal sueca SR el 12 de mayo. En el mismo, realizado con relación al Día de la Madre, se afirma que “en América Latina, las mujeres siempre han hecho uso de sus úteros para hacerse oir. Es desde ahí, desde su vientre, que el activismo por la Paz, las críticas a los gobiernos y las demandas por derechos humanos toman su impulso.”

La reportera sueca afirma que existen “muchos y exitosos” ejemplos de su afirmación, como las Madres de Plaza de Mayo en Argentina y las Madres por la Paz en Colombia, ya que – según ella – estos movimientos “reivindican las características maternales y pacíficas de las mujeres por contrario al guerrerismo de los hombres”.

A estas afirmaciones, las latinomaericanas responden categóricamente en su comunicado, que dirigieron a la radio SR:

“Además de intentar minimizar la lucha de todo un continente, ella (la reportera) también invisibiliza la conciencia y la toma de posiciones políticas que han sustentado la lucha de las mujeres (latinoamericanas) durante 500 años”, escriben en su pronunciamiento y recuerdan que la lucha de las mujeres en la región también comprende la resistencia de las indígenas del Amazonas contra los españoles, así como a heroínas anticoloniales como Bartolina Sisa, Micaela Bastidas, Juana Azurduy, Manuela Saenz, Javiera Carrera, y muchas otras.

Asimismo, le recuerdan al medio sueco que luchas como las de las Madres de Plaza de Mayo y muchas otras “no tenían que ver con idealizar la maternidad, sino con la lucha contra las dictaduras, por la democracia y contra la impunidad” y que a menudo “muchas mujeres, madres o no, en su lucha por recuperar la democracia, aún empuñaron las armas, de la misma manera que las mujeres kurdas lo hacen hoy en día en la ciudad de Kobane”.

Si la reportera de la radio sueca hubiera tenido contacto con los movimientos populares, “hubiera descuberto que muchas mujeres en América Latina, sean madres o no, en el Día de la Madre, igual que los otros días del año, están en las barricadas en defensa de la vida! Viejas o jóvenes, sin hijos, con niños colgados a sus espaldas, en avanzado estado de preñez o no. A veces al lado de sus maridos y compañeros, y a veces a pesar de ellos, en defens de sus derechos y de la justicia global.”

A propósito del Día de la Madre, las firmantes critican que la reportera de la radio sueca, que describía la locura entre los brasileños por comprar regalos a las madres ese día, no logró ver la “invasión neocolonial” que tiene lugar hoy en la región a causa del consumismo occidental que depreda los recursos del la región y explota a la fuerza de trabajo – una depredación de la que “nosotros en Suecia somos cómplices … y que a veces tiene lugar hasta con nuestro propio financiamiento a través de nuestros fondos de pensiones”.

Las firmantes recuerdan que aún el “café del Día de las Madres” que se sirve en Suecia ha sido cultivado y cortado por mujeres de América Latina y del Tercer Mundo, “hasta las rosas que le van a dar a las madres aquí en Suecia han sido cultivadas por madres y no-madres campesinas allá, que han trabajado duramente para producirlas … en plantaciones de flores que ocupan tierras y agua que podrían haberse dedicado a la producción de alimentos, si no tuviéramos un orden mundial tan injusto”.

“Esas luchas se basan en la justicia y la solidaridad. Por eso es totalmente inaceptable que las luchas que llevan y han llevado adelante las mujeres en América Latina sean minimizadas e invisibilizadas como lo hace (la corresponsal) Lotten Collin. ¡Esa gente y esas luchas exigen respeto!”, termina el pronunciamiento.

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