La Cumbre en Panamá y Occidente

Por tortilla con sal.

En América Latina y el Caribe, la mayoría de la información noticiera y discusión intelectual siguen dando un peso indebido a las premisas del debate político y económico del Occidente. En la Cumbre de las Américas en Panamá, una generación de dirigentes inspirada por Fidel y la Revolución Cubana cuestionaron de nuevo, quizás de una manera más unida que nunca, ambos el poder económico occidental y sus pretensiones morales e intelectuales. En ese contexto, es imposible repetir suficientemente una realidad fundamental.

Es el mundo mayoritario de Asia, África y América Latina que siempre ha pagado el costo humano del desarrollo político y económico del Occidente. Como Daniel Ortega señaló en su intervención en Panamá, esa realidad fundamental no ha cambiado. Daniel hablaba más directamente del gobierno de los Estados Unidos, pero sus observaciones se aplican también a Europa Occidental.

Esa incuestionable realidad hace que mucha gente del mundo mayoritario miren a Norte América y Europa no como fuentes de posibles modelos para emular, sino como ejemplos de qué se debe de evitar. De esto, la Alianza Bolivariana de las Américas es la demostración más evidente y concreta en América Latina y el Caribe. Diseñada por Fidel y Hugo Chávez, ALBA es un marco político muy práctico que prioriza el desarrollo del ser humano en oposición a la avaricia corporativa.

Es por ese motivo que los dirigentes norteamericanos y europeos satanizan a Nicolas Maduro y las demás dirigentes de los países del ALBA. Tampoco es un accidente que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe pronosticó hace poco que Bolivia y Nicaragua serán entre los líderes del crecimiento económico en 2015. Es imposible para los gobiernos occidentales y sus dueños corporativos suprimir el reconocimiento general de los logros y el ejemplo del ALBA.

Mientras sus élites oligarcas siguen extrayendo los costos de su poder y privilegios de sus pueblos en vez de re-invertir su deuda histórica al resto del mundo en los pueblos y en el planeta, Norte América y la Unión Europea quedarán estancadas en su crisis política y económica. Las élites corporativas occidentales ya no pueden financiar tan fácilmente el desarrollo de sus países por medio de una inhumana explotación desmesurada de Asia o de América Latina. Desgraciadamente, todavía hacen lo que quieren en África.

La gente del mundo mayoritario observan que las poblaciones de Europa y Norte América son cada vez más víctimas de un asalto deliberado a su nivel de vida de parte de sus gobiernos controlados por las grandes corporaciones occidentales. Grecia es solamente el ejemplo más obvio. A lo largo de Norte América hay ciudades enteras que han experimentado el mismo sádico saqueo. Ese asalto económico doméstico se acompaña por una cada vez más profunda militarización de la política exterior con guerras apoyados por el Occidente en Ucrania y Yemen que amenazan a Rusia e Irán respectivamente.

La política exterior estadounidense sigue un patrón. Por un lado ofrece una oportunista apertura mientras por otro lado impulsa una cínica agresión. Así que el gobierno del Presidente Obama saluda el progreso de las negociaciones nucleares con Irán a la vez que en Siria y Yemen ataca a las fuerzas de la región aliadas con Irán. En América Latina, el gobierno estadounidense finge la amabilidad con Cuba mientras desestabiliza ferozmente a Venezuela, Argentina y Brasil. Puede ser que la Cumbre en Panamá fue otro señal más del declive estadounidense en la región, pero no demostró ningún cambio en su corazón imperialista.

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Jorge Capelán: «El Presidente Daniel está siguiendo el programa integracionista de Sandino»

Jorge Capelán

Por Kenneth Chávez / El 19 Digital.

El analista político, Jorge Capelán, destacó al Presidente Daniel Ortega como un continuador del programa de justicia social planteado por el General Augusto C. Sandino hace más de ochenta años, al desarrollar una ardua lucha en favor de la integración Latinoamericana y Caribeña, el respeto a los pueblos indígenas y la construcción del Gran Canal Interoceánico.

De acuerdo a sus valoraciones, explicó que todo el pueblo de Nicaragua tiene que sentirse muy contento, tomando en cuenta que este proceso de integración respaldado por el Presidente Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo, desde la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), es el reflejo de los sueños del General Sandino.

Capelán expuso que la concreción de todo un proceso de más de 200 años de independencia de los pueblos de Nuestramérica, toma por figura clave a Nicaragua a través del General Sandino, “quien en su manifiesto ‘El Supremo Sueño de Bolívar’, lanza una idea clara de la Unidad Latinoamericana’.

Daniel en la cumbre de la CELAC

A la víspera del 81 aniversario del tránsito a la inmortalidad del General Sandino (21 febrero, 2015), el analista político recordó el ejemplo que dio el Presidente Daniel Ortega durante la III Cumbre de la CELAC –celebrada en Costa Rica-, y en la cual cedió su espacio al líder independentista de Puerto Rico, Rubén Berríos.

“Con esta acción (de ceder el espacio a Berríos) el Comandante Daniel está siguiendo el Programa de Sandino de descolonización, de integridad latinoamericana, y de unidad centroamericana y caribeña”, manifestó, además de expresar que con este hecho, el mandatario nicaragüense tuvo la responsabilidad de ser actor y sujeto ante este proceso de descolonización.

“La fundación de la CELAC en el 2011, es un hito muy importante, donde vemos que nuestros pueblos se están uniendo y le están plantando cara al imperio estadounidense; le están plantando cara a las viejas potencias coloniales”, refirió durante esta entrevista a El 19 Digital.

Destaca proceso de unificación

Jorge Capelán destacó que hoy, más que nunca, los movimientos sociales de la región están siguiendo ese legado de Martí, Bolívar y Sandino, al estar claros de la necesidad de estar unidos, precisamente porque se trata de un proceso enraizado en la larga historia de lucha de América Latina y el Caribe.

“El mismo desarrollo de la CELAC hace que esta perspectiva de Sandino se vaya recuperando cada vez más, como se va recuperando la identidad de nuestros pueblos latinoamericanos. Nuestros pueblos tienen la necesidad de unirse para liberarse”, anotó.

Para Capelán, se acabaron aquellos días en que la Organización de Estados Americanos (OEA), servía de ministerio de colonia de los Estados Unidos, sino que hoy son los pueblos los que deciden su autonomía y determinación, “era lo que quería el General Sandino, y es el programa integracionista que hoy está desarrollando el Presidente Daniel Ortega”.

"Intentaron destruir al sandinismo en Nicaragua, pero fallaron"

Por Jaime Padilla, Liberación.
 
Así concluyó Jorge Capelán su encuentro con Liberación en la ciudad de Malmö, el miércoles 6 del mes actual, no sin antes recalcar que «en Nicaragua, la mayoría de la gente sabe dónde están los Estados Unidos, así como el precio de la guerra y el valor de la paz».

Capelán es el encargado de los análisis políticos para programas de televisión tanto nacional como extranjera, entre otros para el canal ruso Actualidad RT y el canal Iraní Hispan TV. Trabajó como redactor en una de las radios grandes de Nicaragua, Radio La Primerísima, una cooperativa de orientación sandinista. Colabora con la revista Correo de Nicaragua, una publicación de análisis político que incluso es utilizada como material de estudio por los militantes de muchos Comités de Liderazgo Sandinista en todo el país. Escribe para la web Tortilla con Sal, orientada a ofrecer información de fondo sobre la realidad del país.

Por tanto el encuentro y la conversación con el colega periodista uruguayo Jorge Capelán, no solo fueron amenos, sino también en gran medida esclarecedores con relación al proceso político nicaragüense, país donde radica desde el año 2005.

Nuestro entrevistado conoce de cerca esa Nicaragua revolucionaria, porque en los años 80 vivió allí buena parte de su juventud. Años después se estableció en Suecia y trabajó activamente en la solidaridad con Nicaragua luego de la derrota electoral del sandinismo en 1990. Empujado por el nuevo rumbo del pueblo nicaragüense en el 2005, Jorge emprendió el camino de retorno.
 
«Fue una experiencia muy importante que me hizo comprender cómo había cambiado Nicaragua desde los años 80. Luego, en 2009, conocí al compañero William Grigsby, director de Radio La Primerísima y uno de los periodistas más respetados del país y me convencí de que tanto Nicaragua necesitaba de mí como yo de ella. No me arrepiento para nada de la elección y debo decir que he sido recibido con mucho cariño por la gente allá. Las cosas que he aprendido son invalorables», reflexiona.

A tu regreso, por cierto un corto tiempo, ¿cuál es tu observación sobre Suecia?

De lo poco que he podido ver en estos primeros días, lo que más me llama la atención es el clima de guerra fría que se observa en la propaganda cotidiana de los medios corporativos suecos, especialmente contra Rusia y contra Irán, pero también contra todo este mundo multipolar que está surgiendo. De América Latina se habla muy poco, pero por ejemplo, la cobertura de la Radio de Suecia sobre nuestra región parece sacada de lo peorcito de los diarios de la Sociedad Interamericana de Prensa en nuestros países. Es preocupante, no porque crea que vayan a lograr que el pueblo sueco se sume de buena gana a la euforia guerrerista y agresiva que se adivina tras ese tono demonizador con el que se retrata a nuestros países y pueblos, sino porque lo compacto de la propaganda al fin y al cabo influye en la gente, haciendo que se termine por creer al menos algo de la visión prejuiciada del mundo que transmiten, lo que también ayuda a pasivizar y predisponer a la opinión pública para que acepte eventuales nuevas campañas político-militares de la OTAN.
Veo una creciente indignación de la gente contra las políticas neoliberales que se han estado implementando en el país, pero por otro lado veo también bastante resignación, lo que es comprensible, dado que el aparato de indoctrinación en esta sociedad le ha hecho creer a importantes sectores del pueblo que Suecia es un país excepcional, y que lo que pasa en el resto del mundo no tiene mucha relación con su realidad. Por ejemplo, muy poca gente aquí cree que los avances que estamos logrando en América Latina contra el neoliberalismo pueden presentar experiencias útiles para cambiar las cosas en esta sociedad.

Ahora que eres parte del pueblo nicaragüense ¿qué aceptación tiene el gobierno del presidente Daniel Ortega?

Tengo aquí los datos de la última encuesta de opinión de CID-GALLUP, una encuestadora que nadie podría sospechar de ser prosandinista. Muestra un cuadro con los niveles de aprobación de los presidentes que ha habido en los últimos 24 años. Hoy en día (enero 2014), el Comandante Daniel Ortega tiene un índice de aprobación positiva de 22 puntos. Todos los otros presidentes (Violeta Chamorro, Arnoldo Alemán, Enrique Bolaños), tienen índices con números negativos. Incluso, el índice de aprobación de Doña Violeta es de -30 puntos. Eso indica que para una gran mayoría de las y los nicaragüenses, la de Daniel es la mejor administración que ha habido en muchas, muchas décadas. Hay que recordar que Nicaragua venía de una dictadura muy represiva, incluso genocida, de más de 40 años (la de Somoza), y de una brutal guerra terrorista de «baja intensidad» en los años 80 para derrocar a la Revolución Popular Sandinista.
Carlos Tapia – Jorge Capelan – Jaime Padilla en Suecia

La política económica de Nicaragua en los últimos años ha estado enfrentada al FMI. ¿Se encuentra hoy recuperada o atascada?

Cuando el Frente Sandinista retornó al gobierno en enero de 2007, Nicaragua era un país económicamente intervenido por el FMI. No podía tener una política económica propia. Seis años más tarde, a fines del año pasado, Nicaragua terminó su programa con el FMI e inició de esta manera su liberación de este tipo de intervención. Nicaragua es el único país de Centroamérica que ha logrado recuperar los niveles de crecimiento económico que tenía antes de que la crisis golpease duro a nuestra región en el año 2009. Es el segundo en crecimiento económico después de Panamá y es el país en el que más aumenta la inversión extranjera. Se ha declarado libre de analfabetismo; la pobreza extrema se ha reducido a bastante menos de la mitad; la pobreza absoluta se ha reducido considerablemente; es uno de los países, junto a Venezuela, que más han reducido la desigualdad (según la CEPAL); ha aumentado considerablemente el empleo, aún el empleo formal, con las tasas más altas de América Latina (8% entre 2009 y 2011); ha bajado sostenidamente la mortalidad infantil y la materna, etcétera. En 2005-2006, solo 15% de la energía venía de fuentes renovables; hoy andamos por el 54% y en los próximos años llegaremos al 85%. En un país que históricamente ha sido enormemente machista, las mujeres están alcanzando niveles de protagonismo en la política y la sociedad que están entre los más altos del mundo –algo reconocido tanto por las Naciones Unidas como por el mismísimo Foro de Davos. Además, es el país menos violento y más seguro de la región, y el único en el que se ha logrado impedir que se establezcan los cárteles del narcotráfico.

No estás hablando solo de lo económico, sino también de acertadas políticas de desarrollo…
Antes de 2007, Nicaragua era candidata a ser declarada un estado fallido. Hoy tiene futuro: Ha recuperado entre 70 y 90.000 kilómetros cuadrados de mar en el Caribe que antes controlaba Colombia (aguas con importantes recursos pesqueros y, probablemente, energéticos) y está desarrollando grandes proyectos de futuro, como la refinería Supremo Sueño de Bolívar, que será la más grande de Centroamérica, así como el Gran Canal Interoceánico, que arrancará este año con una inversión de 40.000 millones de dólares. En lo personal, creo que en un lapso de 10 años Nicaragua será un país muy diferente, aunque aún hoy en día siga siendo uno de los más pobres de Nuestra América.

Hay que decir que todo esto ha sido logrado, además de gracias a la capacidad de conducción del Comandante Daniel Ortega y del Frente Sandinista, y a la existencia de un movimiento popular cada vez más fuerte y organizado, fundamentalmente gracias a la fuerza del proyecto bolivariano del ALBA, a la ayuda venezolana y cubana, y a la existencia de PETROCARIBE. Estamos hablando, en total, de unos 3.300 millones de dólares de ayuda venezolana (unos 500-600 millones de ayuda anual), que son la pequeña palanca que le ha permitido al país un grado decisivo de soberanía para ir fortaleciéndose en una región fuertemente dependiente del mercado estadounidense. Sin esa palanca, ni las mejores intenciones ni la más hábil conducción habrían logrado los resultados que estamos viendo.

¿A qué atribuyes la escasa información sobre los avances de la revolución sandinista, a través de la red de internet?

Hay varias razones. Una de ellas es que el Frente Sandinista ha sido una de las organizaciones de izquierda más demonizadas por la propaganda imperial, especialmente desde los tiempos de Ronald Reagan. Los EE.UU. siempre quisieron destruir al sandinismo en Nicaragua, pero fallaron.
La campaña de propaganda antisandinista desde 1990 hasta nuestros días fue igual de agresiva que durante la Revolución de los 80s, incluso tal vez más insidiosa y pérfida que en esa época. Otra razón es que, si la derrota electoral de 1990 fue traumática para el pueblo nicaragüense, lo fue tanto o más para toda la izquierda que se había solidarizado con la lucha sandinista en los 70s y 80s del siglo pasado. Hay que recordar que esa derrota coincidió con el colapso de la URSS y del Bloque Socialista. En general, tengo la impresión de que la mayoría de la gente de izquierda no ha digerido qué fue lo que pasó, y esto es especialmente cierto para las izquierdas en Europa y los Estados Unidos. En tercer lugar, un grupo importante de gente que jugó papeles dirigentes en la lucha contra Somoza y en la Revolución de los 80s, efectivamente traicionó el mandato de las bases sandinistas en los 90s, dejándose corromper por toda la trama de ONG’s montadas por los EE.UU. y la UE con el fin de implantar el neoliberalismo en el país. Un buen número de personalidades que antes habían estado asociadas con la Revolución, y que incluso hicieron carrera a costa de ella, se dedicaron a denigrar al Frente Sandinista, y mucha gente en el exterior les creyó a causa de sus credenciales históricas y su manera «revolucionaria» de hablar. Hoy en día están cada vez más desacreditados, especialmente a lo interno del país, donde es imposible negar la deriva ultraderechista en la que muchos de sus exponentes han caído. Por último, otro factor que ha incidido en la falta de comprensión del proceso nicaragüense ha sido la incapacidad propia del Frente Sandinista de dedicar recursos al frente internacional cuando necesitaba dedicar la mayor parte de sus fuerzas al frente interno.

¿Cuál es el grado de conciencia política que existe en la población nicaragüense?

El nicaragüense, como el palestino o el libanés, por poner un par de ejemplos, es un pueblo muy curtido por la historia. No se deben confundir cuestiones relativas al subdesarrollo de una sociedad, las limitaciones culturales y los bajos niveles de escolaridad, con una falta de capacidad de la gente para leer el momento histórico en el que vive y las correlaciones de fuerzas existentes en la sociedad y en el mundo. En Nicaragua, la mayoría de la gente sabe dónde están los Estados Unidos, así como el precio de la guerra y el valor de la paz. Por eso no debe de sorprender que las encuestas de opinión de todos los signos consistentemente muestren un apoyo aplastantemente mayoritario (del 70-80%) a la gestión del gobierno sandinista al mismo tiempo que se es consciente de las dificultades estructurales que tiene un país como Nicaragua para salir adelante. El Frente Sandinista regresó al gobierno con la votación más baja de su historia (38%). Pero la gente que entonces no votó por el FSLN, no lo hizo por creer en el neoliberalismo, que ya desde hacía varios años había quedado totalmente desprestigiado. Lo hizo porque, o estaba todavía influida por la propaganda antisandinista, o porque temía lo que podría pasar en caso de un retorno de la izquierda al poder (no hay que olvidar las secuelas de la guerra de la década de los 80s). Desde 2007 a esta parte, al ver la lógica y los resultados de la gestión del gobierno sandinista, y al ver todo el desarrollo del movimiento bolivariano en nuestros países, el antisandinismo ha perdido cada vez más terreno. Por otro lado, siempre ha habido un movimiento popular que ha realizado protestas y llevado adelante reivindicaciones.

¿De qué manera participan los sindicatos de trabajadores y otros sectores organizados?

Desde 2007 hasta la fecha, la afiliación a los sindicatos ha aumentado exponencialmente, así como la organización de los trabajadores del sector informal, que en Nicaragua ocupa como el 70-80% de la fuerza de trabajo. Hay un movimiento de economía social, de cooperativas y grupos asociativos en ese sector, que controla como un 44% del Producto Interno Bruto, y hasta cuenta con un banco, CARUNA, que es el que maneja los fondos del ALBA y que ha mostrado una gran capacidad de administración. Los trabajadores nicaragüenses, tanto en el sector formal como en el informal, entienden la actual correlación de fuerzas y son capaces de hacer valer sus derechos y de trabajar codo a codo con un gobierno que entienden responde a sus intereses. Son precisamente los sectores más pobres del pueblo los que más apoyan a este gobierno. Todo esto se da en el contexto de un país en el que 7 de cada 10 personas ni siquiera habían nacido en la década de los 80s de siglo pasado, o apenas eran infantes. O sea que la conciencia de la gran mayoría del pueblo nicaragüense es muy alta, pero es una conciencia del mundo de hoy en día, no la de hace 30 ó 40 años atrás. Esta conciencia se refleja muy bien en el lema que define a Nicaragua como Cristiana, Socialista y Solidaria.

En nuestra charla previa a la entrevista, comentabas de la participación activa de la mujer nicaragüense…

Como decía anteriormente, las mujeres en Nicaragua están alcanzando unos niveles inéditos de protagonismo. Lo primero que hizo el Comandante Daniel Ortega al asumir el gobierno en 2007, fue implantar una política de 50% de mujeres en el gabinete ministerial. En 2011, el Congreso del Frente Sandinista decidió que en todas las listas de elección popular a todos los niveles (desde el municipal hasta la Asamblea Nacional, así como los órganos de dirección del partido) debían incluir al menos un 50% de mujeres y un 30% de jóvenes. Luego, en 2012, la Asamblea Nacional decidió extender este porcentaje de participación femenina a las listas de todos los partidos en todos los niveles. Ese mismo año se adoptó una ley muy avanzada contra la violencia de género, que reconoce figuras como el femicidio, la violencia patrimonial y la sicológica. Hoy en día, y gracias a la representación femenina sandinista, la Asamblea Nacional de Nicaragua está en el quinto lugar entre los parlamentos con mayor participación femenina en el mundo, con 46.2% de diputadas. Los programas sociales más importantes, como el Hambre Cero y el Usura Cero, tienen como sujetos prioritarios a las mujeres, y otros programas, como el de entrega masiva de títulos de propiedad, también cuentan con una muy importante presencia de mujeres.

Algunos medios de prensa reportan que en Nicaragua hay organizaciones que reclaman la restitución del aborto terapéutico…

A Nicaragua se la critica mucho en los medios occidentales por la prohibición del aborto terapéutico (cuando la vida de la madre está en peligro), pero al mismo tiempo se silencian estos aspectos, como se silencia también que las cifras (muy altas) de embarazos juveniles van en descenso, junto con las tasas de mortalidad materno-infantil. También se silencia que históricamente, como un 98% de la población nicaragüense cree en alguna religión. Si las mujeres en Nicaragua tienen tanto poder político, es de esperar que este poder se refleje en las leyes del país. En este sentido, las ONGs feministas que a veces critican duramente a Nicaragua sobre el tema del aborto, deberían tal vez preguntarse por qué las prioridades en la agenda de las mujeres no podrían ser distintas en distintos países con realidades diferentes.

¿Y qué de los jóvenes?

Cerca de un 75% de la población nicaragüense tiene menos de 25 años de edad. En la era neoliberal, los jóvenes fueron muy activos en las movilizaciones por la defensa de los derechos del pueblo. La Juventud Sandinista mantuvo su fuerza durante todos esos años. Hoy en día esta organización, que tiene sus raíces en la lucha contra la dictadura y la época de los 80s, tiene nuevas tareas, tanto de apoyo al proceso de cambios revolucionarios que se ha retomado desde el año 2007 como en prepararse para asumir el relevo en la conducción de ese proceso. Por eso el Frente Sandinista, en su último congreso de febrero de 2011, decidió garantizar un mínimo de representación juvenil del 30% en todas las listas de elección popular y en todas las instancias del Partido. La Juventud Sandinista impulsa un movimiento ambientalista, conocido como Guardabarranco, que ha jugado y juega un importante papel concientizando a los jóvenes y al resto de la población acerca del cuido del medio ambiente. Esta tarea también ha estado acompañada de grandes jornadas de reforestación, así como de defensa de la soberanía ecológica de la nación, en temas como el diferendo limítrofe con Costa Rica sobre el Río San Juan. Otro movimiento juvenil importante de la Juventud Sandinista es el cultural, que lleva el nombre de Leonel Rugama, y que ya existía en la década de los 80s. Este movimiento impulsa actividades culturales y recreativas, concursos, etcétera con el fin de ofrecer espacios y alternativas sanas a una juventud muy expuesta a los antivalores del neoliberalismo. También existe un movimiento deportivo, con el nombrede Alexis Argüello, con objetivos similares en ese ámbito.

Todo parece indicar que la participación de los jóvenes es muy activa…

La Juventud Sandinista promueve todo tipo de campañas de concientización sobre la problemática de género y la diversidad sexual, los peligros y posibilidades de  las nuevas tecnologías de la información, etcétera. Uno de los movimientos más importantes de la Juventud Sandinista es la Promotoría Social Solidaria, por medio de la cual activistas voluntarios hacen de trabajadores sociales y participan en los diferentes programas sociales impulsados por el gobierno, desde la atención a familias en situación precaria hasta la entrega de techos de zinc para que los pobladores mejoren sus viviendas. Desde hace unos años funciona una red de comunicadores de la Juventud Sandinista que juega un creciente papel en informar acerca de todas las actividades que se llevan adelante en diferentes puntos del país. He sido testigo del trabajo de estos muchachos y muchachas en la lucha ideológica en las redes sociales, que cada vez van siendo más importantes en el país, y veo que van haciendo grandes progresos semana a semana. Además de todo el trabajo de la Juventud Sandinista, hay varios dirigentes jóvenes reconocidos por la población a todos los niveles. En síntesis, la juventud cada día va haciéndose más cargo del proceso.

Bajo ese panorama ¿las fuerzas oligárquicas y partidos de derecha, conservan algún espacio en la Nicaragua de hoy?

La derecha en Nicaragua atraviesa por una profunda crisis. Las grandes encuestadoras (tanto CID-GALLUP como M&R) le dan 8% o menos de apoyo a todos esos grupos sumados. Se trata de los dos partidos liberales (PLC y PLI), así como otros mucho más pequeños, entre los que se cuenta al Movimiento «Renovador Sandinista», que es socialdemócrata de palabra y ultraderechista en la práctica. Es una oposición que está muy infiltrada por las redes de financiamiento político de los países occidentales, como la USAID, la NED y la «cooperación» de la Unión Europea. Desde que el Frente Sandinista regresó al poder han llevado adelante una oposición tan recalcitrante que al final se alienaron de su propia base de electores. Muchos liberales se han pasado a apoyar al Frente Sandinista en los últimos años.

¿Entonces sostienes que existe hoy un acompañamiento de las élites económicas a los proyectos de desarrollo del gobierno sandinista?

En Nicaragua se da un caso muy particular, comparado a la situación de otros países como Venezuela, Ecuador o Argentina. La gran burguesía nicaragüense es una clase relativamente débil, entre otras cosas porque Nicaragua es un país con una economía muy pequeña. La desprivatización de PDVSA en Venezuela fue un ataque mortal a la fuente de ingresos fundamental de la oligarquía en ese país, lo que explica la oposición feroz que despliega contra la Revolución Boliviariana. En Nicaragua, en cambio, es más ventajoso para las élites económicas hacer negocios en el clima de estabilidad que brinda la política sandinista en el marco del ALBA. Esto no quiere decir que a ellos les guste del todo esta situación, ya que saben que el Frente Sandinista en última instancia democratizará totalmente la economía, y porque a ningún capitalista le gusta pagar impuestos y aumentar salarios, pero no son antagonistas del proyecto que se está impulsando. Además, la gran burguesía depende de sus alianzas con capitalistas más pequeños (incluso, algunos de ellos sandinistas) que cada día están más comprometidos con el proyecto de desarrollo nacional impulsado por el sandinismo. Se da el caso algo paradójico que hasta la patronal más cercana a los EE.UU., la Cámara de Comercio Americano-Nicaragüense, AMCHAM, no es antagonista del gobierno porque en realidad todavía se exporta mucho a los Estados Unidos. De modo que la burguesía tiene una crisis de representación política que está muy relacionada con el nefasto y fracasado modelo de injerencia impulsado por las embajadas de algunos países occidentales y por los propios EE.UU.

¿Y la relación con Estados Unidos?

Con respecto a la política estadounidense hacia el gobierno sandinista, ésta está enmarcada en la filosofía del «poder inteligente» de la administración Obama. Es una política de dos caras. Por un lado, la embajadora Phyllis Powers, que sucedió a dos embajadores cavernícolamente antisandinistas como Paul Trivelli y Robert Callahan, hoy en día es todo un ejemplo de corrección –al menos en sus declaraciones a los medios. Por debajo de la mesa, la USAID, la NED, el IRI, etcétera, siguen financiando a los sectores más reaccionarios con el apoyo de las redes de la mafia anticubana de Miami. Incluso, hay intentos de dotar de una fachada política a ciertas bandas delictivas para asustar con el fantasma de una nueva guerra «contra». Pero todos estos intentos chocan con la realidad de la incapacidad política y organizativa de una ultraderecha local con prácticamente nulo arrastre social. Cada tanto, el diario local de estos intereses foráneos, La Prensa, anuncia grandes manifestaciones contra la «dictadura de Ortega» y al final solo llegan 100, 200 o 300 personas. Hace años que es la misma historia. Al final, ya nadie les hace caso.

Por tanto, si Nicaragua se ha convertido en el eje principal de integración regional con la bandera del ALBA, ¿cuáles son las bases en las que el país se sostiene?

El ALBA es la palanca económica y política que le permite a Nicaragua ir levantándose de una situación muy precaria. La guerra de los 80s y la ola neoliberal que azotó al país entre 1990 y 2006 destruyeron lo poco que quedaba de la incipiente industria de sustitución de importaciones que había, así como de los logros económicos de la década de los 80s. Se siguieron al pie de la letra todas las recetas del FMI y el país quedó sin infraestructura y atado de pies y manos, por ejemplo, a través del TLC con los Estados Unidos. Entre las pocas cosas que se lograron salvar estuvo la empresa distribuidora de agua, que sigue siendo del Estado. Productos de exportación históricamente importantes como el café, se han visto seriamente afectados por los precios internacionales.

En estas condiciones, el país tenía –y tiene– necesidad de hacer uso de todas las posibilidades a su alcance. Una de éstas es la diversificación de las exportaciones. Hoy en día el oro ha desplazado al café como principal producto de exportación. Los mercados de Nicaragua se han diversificado sustancialmente, con un aumento de las exportaciones a Venezuela, Canadá, Rusia y Taiwán y un descenso relativo de la Unión Europea y los Estados Unidos. Se espera que a partir de este año se nivele mucho más la balanza comercial con la Federación Rusa. Un rubro muy significativo es el de las exportaciones de las zonas francas, que andan por el orden de los 2.500 millones de dólares y generan más de 100 mil empleos permanentes. Hoy en día se cultiva algodón que es usado en la fabricación de telas que sirven de insumo a algunas de estas empresas, lo que implica un impulso a la agro industrialización. El turismo se ha convertido en una fuente importante de divisas, generando ingresos al país por más de 420 millones de dólares. Se trata tanto de turismo de alto nivel como de turismo en pequeña escala con un fuerte peso de las pequeñas y medianas empresas asociativas. Varias publicaciones especializadas han señalado a Nicaragua como uno de los destinos más atractivos para, por ejemplo, turismo de aventuras o para el retiro de jubilados de los EE.UU. y Europa. Otra fuente de ingresos y empleos bien pagados es el sector de los servicios. En Nicaragua operan al menos 12 call centers que generan al menos 4.500 puestos de trabajo con salarios de 500 a 700 dólares mensuales –el doble del promedio nacional. Por último, no se debe olvidar la importancia del flujo de remesas de los nicaragüenses en el exterior, que bate récords año tras año. En 2013 llegó a los 1.077 millones de dólares.

¿En suma, se puede decir que el ALBA le permite a Nicaragua un grado importante de estabilidad?

Efectivamente en materia de política económica, hace posible atraer las inversiones extranjeras, captar todas las fuentes de financiamiento a su alcance y desarrollar la infraestructura, garantizando el funcionamiento de los servicios básicos. Además, al ser uno de los países más seguros de América Latina y al existir un modelo claro de negociación y resolución de conflictos entre los trabajadores, los capitalistas y el Estado, se crean las condiciones que le permiten al país maniobrar en un entorno económico muy difícil. Hay que recordar que la situación de los países centroamericanos no es la de muchos de los países de América del Sur, con cantidades importantes de recursos naturales estratégicos.

Otro de los estandartes de integración: PETROCARIBE el baluarte energético regional, ¿cuál es su participación en el país?

PETROCARIBE funciona de la siguiente manera: El 50% de la factura petrolera de Venezuela se paga al contado en un plazo de uno a tres meses; el resto, se paga a un plazo de 17 a 25 años con dos de gracia y un interés de 1% en caso de que el precio del barril supere los 40 dólares. A su vez, ese fondo es utilizado en programas sociales e inversiones. La encargada de manejar esos fondos es ALBANISA, una empresa conjunta entre el Estado venezolano y el nicaragüense. Una buena parte de esta factura petrolera es pagada en productos, como el frijol negro y la carne, tan necesarios para la economía venezolana, lo que significa que PETROCARIBE además es un sistema de comercio justo. A partir del año pasado, Nicaragua comenzó a comerciar con Venezuela a través del SUCRE, lo que protege a nuestros países de los efectos financieros de la crisis. El de PETROCARIBE es un esquema que va mucho más allá de lo comercial. Por ejemplo, campesinos nicaragüenses han viajado a Venezuela para intercambiar experiencias productivas y organizativas con campesinos venezolanos. Con la decisión reciente de avanzar hacia la formación de una Zona Económica entre los 18 países miembros de PETROCARIBE, se logrará ir construyendo un mercado alternativo propio que fortalecerá la capacidad de maniobra de nuestros países en un entorno tan complejo. Como lo describió recientemente el sociólogo nicaragüense Orlando Núñez, PETROCARIBE es una guerrilla económica en la selva del mercado capitalista.

Sin duda, con tales antecedentes, Nicaragua es un país con estabilidad económica pero algunos medios escriben que el país tiene un crecimiento muy débil y con mucha incertidumbre…

Los órganos de lo que nosotros en Nicaragua denominamos «la dictadura mediática», el complejo de desinformación imperial que va desde los grandes diarios occidentales hasta los de la organización de latifundistas mediáticos de la SIP se desviven para presentar una imagen tétrica del país que no tiene nada que ver con la realidad, que es reconocida por las Naciones Unidas, por la CEPAL, y hasta, en contra de su voluntad, por el propio FMI.

La crisis de Estados Unidos y Europa ¿se siente en el país?

La crisis en los Estados Unidos y la Unión Europea afecta a todos nuestros países en mayor o menor medida. Esto es especialmente cierto en el caso de Centroamérica. Sin embargo, Nicaragua hoy en día tiene unas condiciones incomparablemente mejores para hacerle frente que las que tenía en 2009, cuando los efectos de la crisis se hicieron sentir con fuerza en América Latina. No solamente se ha avanzado en la diversificación de las relaciones comerciales, sino también en la infraestructura, en la organización de la economía y en general de la sociedad. Además, existen proyectos estratégicos en desarrollo como la construcción de la refinería más grande de Centroamérica y el Gran Canal Interoceánico con el que se espera eliminar la pobreza extrema y disminuir enormemente la pobreza absoluta.

Siendo Nicaragua tu nuevo país de adopción, ¿cómo observas a los vecinos, por ejemplo Costa Rica, El Salvador y Honduras, siendo esta última una herida en la región?

El reciente fraude electoral en Honduras, que privó a la Resistencia del gobierno, no nos debe hacer perder de vista que en ese país ha habido un gran avance: El partido LIBRE es hoy el segundo más grande de Honduras, habiendo roto con el histórico sistema bipartidista de conservadores y liberales. Centroamérica está a las puertas de un giro hacia la izquierda en varios de sus países, como es el caso de El Salvador, Costa Rica y también, a mediano plazo, en la propia Honduras donde el gobierno que resultó del fraude es muy débil. En El Salvador se espera que el FMLN se alce con la victoria en la segunda ronda de las elecciones, y en Costa Rica se espera que gane un gobierno de centroizquierda que probablemente necesite del apoyo de la coalición de izquierda Frente Amplio, que logró una cantidad sorprendente de votos. En el caso del FMLN, éste lograría con Salvador Sánchez Cerén llevar a un dirigente propio al frente del Gobierno. Recordemos que Mauricio Funes, que llegó al poder apoyado por el FMLN, es un independiente que seguía su propia línea. En este sentido, una nueva victoria efemelenista profundizará la política de izquierda en el hermano país y seguramente afianzará sus lazos con PETROCARIBE y el ALBA. El fenómeno que se observa en varios países de la región es similar: Las oligarquías están atravesando una seria crisis política que es un reflejo de la crisis general del capitalismo occidental neoliberal en la región. Se dividen, se pelean entre ellos, se destapan los casos de corrupción y las acusaciones mutuas, al mismo tiempo que los movimientos populares construyen y fortalecen sus propios instrumentos políticos. Todo esto es producto de la misma crisis que amenaza las bases mismas de reproducción del  sistema: Las políticas privatizadoras se muestran cada vez menos viables al mismo tiempo que las relaciones con los actores del nuevo mundo multipolar se hacen cada vez más importantes, desde el ALBA y PETROCARIBE, hasta la presencia de China y de Brasil en la región. Los Estados Unidos ven todo esto con mucha preocupación, pero ya no pueden intervenir igual que hace 30 ó 40 años, a pesar de sus bases militares, etcétera. Por ejemplo, con el golpe contra Zelaya en junio de 2009, lo que hicieron fue que el genio del movimiento popular hondureño se saliese de la lámpara y no lo lograron volver a meter en ella, aunque hayan retrasado su acceso al poder.

La globalización ha llevado en los últimos 20 años al establecimiento de múltiples tratados comerciales entre Estados Unidos y los países latinoamericanos, que han sido rechazados por diversos países en América Latina, construyendo  una gran plataforma integradora, así tenemos hoy MERCOSUR, UNASUR, ALBA y CELAC y otros. ¿Son una garantía para la democracia latinoamericana?

Lo que sucede es que todo intento de liberación de cualquiera de nuestros países siempre será precario y limitado mientras no se inserte en un proyecto latinoamericano. La colonización europea dividió nuestro continente en decenas de pedazos de tierra alrededor de ciudades-puerto que llamamos capitales con el fin de impedirnos desarrollar economías y sociedades articuladas en función de las necesidades de nuestros pueblos, y de dividirnos para mantenernos en esa situación de dependencia. De ahí nuestra necesidad imperiosa de unir nuestras diversidades y de superar nuestras asimetrías integrándonos en una unidad mayor. Fuera de esa unidad, cualquier tipo de desarrollo será precario y enfrentará serios peligros. MERCOSUR, UNASUR, ALBA, CELAC, ALADI, SICA, etcétera, son diferentes instancias para avanzar hacia ese proyecto desde diferentes perspectivas. Tenemos que romper (y de a poco, lo estamos haciendo) el círculo maldito de unas oligarquías exportadoras de recursos naturales, desinversoras y exportadoras de capitales, y eso solo se puede lograr quitándole poder al mercado y dándoselo a la política, es decir, a la sociedad. Por eso esas instancias son tan importantes para la democracia latinoamericana.

Finalmente ¿cómo explicar la agresión económica- financiera en Venezuela y Argentina?

En primer lugar, creo que el imperio y los intereses transnacionales occidentales conspiran todo el tiempo contra todos nuestros procesos en América Latina, pero en el marco de la estrategia general, existen ciertas prioridades y un especial interés por impedir que Venezuela y Argentina se fortalezcan y fortalezcan también sus alianzas. También a Brasil lo tratan de neutralizar, pero es demasiado grande. En el caso de Venezuela, creo que el gobierno del presidente Nicolás Maduro ha logrado maniobrar en la dificilísima coyuntura que se presentó con la partida del Comandante Chávez, pero que el cuadro desestabilizador se mantendrá, sobre todo mientras no se den cambios políticos en Colombia, desde donde operan el uribismo con las redes paramilitares y narcotraficantes, así como el golpismo venezolano reciclado que tiene importantes intereses económicos en ese país. En el caso de la Argentina, tratan de impedir que se profundice el proceso de cambios que impulsa la Presidenta Cristina Fernández. Allí hay que agregar muy particularmente a los intereses de Wall Street y la City de Londres, que ven en la política kirchnerista una amenaza muy seria al sistema mafioso-financiero, y al Reino Unido y la OTAN que no están dispuestos a ceder su control del Atlántico Sur con el tema de las Malvinas.

Si en vez de centrarse en países como Venezuela y Argentina, los Estados Unidos desplegasen recursos estratégicos, digamos, en Centroamérica, el resultado podría ser contraproducente para sus propios intereses. Sin embargo, si tratan de desestabilizar a esos grandes países sudamericanos, le estarían dando un golpe gravísimo a todo nuestro proceso de integración e independencia. Es muy importante que veamos a cada uno de nuestros procesos como parte de una lucha continental.

Venezuela y Nicaragua refuerzan sus lazos de cooperación

Informe Pastrán.

Esta noche, luego de concluir una misión de trabajo en Managua con el Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el Presidente Daniel Ortega anunció que se cumplirán las aspiraciones y sueños del Presidente Hugo Chávez, a la vez que advirtió del peligro de que Colombia se integre a la OTAN y de que la pobreza no se logra con ejércitos extranjeros sino con desarrollo económico y social.

Despues del mediodía, al realizar una visita al parque y puerto Salvador Allende en el malecón de Managua, Maduro respondió preguntas de los periodistas y expresó que no había problemas con la empresa ALBANISA y por el contrario anunció que la ayuda se reforzaría.

“La cooperación se va a aumentar y profundizar. Ahora va a haber más cooperación energética, alimentaria, financiera, social, en proyectos turísticos, comercial…”, destacó.

Los acuerdos fueron firmados, en un acto público en la plaza de la revolución y con una enorme foto del Presidente Hugo Chávez, por el Procurador General de Justicia, Hernán Estrada y el canciller Elías Jaua, un memorándum de entendimiento en materia policial. También firmaron memorándum entre los ministerios de juventud de las dos naciones; los ministerios de la familia y un acuerdo partidario entre las juventudes del FSLN y del PSUV.

Maduro aseguró en la plaza que su estadía en Managua fueron horas de recuerdos vivos del Presidente Hugo Chávez y recordó que cuando estuvieron en Managua el 10 de Enero del 2012 para asistir a la toma de posesión de Ortega en su segundo mandato.

Agregó que desde anoche ha trabajado diversos temas con el mandatario nicaragüense y reiteró que la mejor forma de demostrar la lealtad y el amor verdadero a Chávez es trabajar sin descanso por hacer realidad una América Latina, unida, independiente, prospera y en paz, haciendo en realidad su sueños y que no se pierdan y que los pueblos sean libres de la pobreza, el atraso, la miseria y las falsas democracias.

Sobre los acuerdos firmados aquí en Managua dijo que fortalecen la cooperación para elevar la calidad de la educación pública en todos los niveles en Nicaragua y Venezuela; un acuerdo para fortalecer la construcción del sistema médico de salud y formar personal médico y enfermeras para atender al pueblo; un acuerdo para fortalecer la economía social, las cooperativas productivas y las madres del barrio, de la organización popular en las comunidades y elevar y mejorar y profundizar la cooperación entre los dos gobiernos en el marco del ALBA.

Maduro ahondó que firmaron un acuerdo para hermanar los programas a favor de la juventud en Venezuela y en Nicaragua, y criticó a la oposición política de su país y de otros países por no poner en primer lugar a la juventud y su futuro, sino a las elites hablando de sus negocios.

Sobre el acuerdo en el campo político dijo que hermanarán a la Juventud Sandinista 19 de Julio con la juventud del PSUV de Venezuela, para trabajar ideológicamente juntos.

Detalló que uno de los acuerdos comprende crear una comisión para estudiar un nuevo modelo policial tomando como ejemplo el modelo nicaragüense que ha logrado índices asombrosos de seguridad y protección a la población, mientras que una especie de pandemia de la criminalidad y la violencia ha tomado toda América Latina. Elogió a la Policía nicaragüense por estos logros y por eso hermanarán a las policías de los dos países y cooperar en el ámbito policial.

Aseguró que su primera visita como presidente constitucional de Venezuela estuvo signada con la vista al futuro porque el ALBA ha sido la formula exitosa para la estabilidad económica de nuestros países y el avance social en función de la igualdad y la superación de la pobreza y un motor político para la unión de América Latina, de ahí se logró la creación del CELAC, y se debe trabajar para declarar al continente de paz, libre de violencia, guerras nucleares e impedir ejércitos invasores y pretenden enrarecer las aguas en las relaciones políticas para imponer modelos de dominación ya rechazados.

Dijo que con Ortega revisó los planes para convertir a América Latina en una zona de paz, en el marco del ALBA y la CELAC y el fortalecimiento de UNASUR y señaló que Ortega le comentó los avances en el SICA, por lo que la solución no está en los vicios de la guerra.

Precisó que vino a Managua a ratificar el amor chavista por la vida y una profunda vocación solidaria, unionista, integradora y latinoamericanista y advirtió que las oligarquías mezquinas, egoístas y anti popular son las que quieren destruir estos esfuerzos.

Llamó a Ortega un amigo leal y profundo de Hugo Chávez y señaló que ambos mucho se quisieron desde el primer abrazo cuando se conocieron hasta el saludo final cuando falleció el líder bolivariano.

El Presidente Daniel Ortega dijo esta noche que Maduro hace enormes esfuerzos y retos en Venezuela, llamando Presidente Eterno a Hugo Chávez, recordando cuando Maduro fue designado el 8 de Diciembre del año pasado para conducir al pueblo y luego fue ratificado en elecciones este año, para conducir el proceso revolucionario bolivariano.

Ortega se declaró alegre de tener en Nicaragua a Maduro en la plaza histórica de la revolución y narró que por primera vez conoció a Chávez el 14 de diciembre de 1994 en La Habana junto con el gobernante cubano, Fidel Castro y conoció de su espíritu indomable y de asumir grandes desafíos y victorias, pero ahora se encuentra en plan de vida superior.

Dijo que Chávez vive porque la lucha sigue y esa es la mejor prueba de que Chávez vive. Recordó que Blanca Segovia Sandino, hija del General Augusto César Sandino cumplió hoy 80 años de edad.

Ortega afirmó que estuvo esta mañana frente al retrato de Sandino y reveló que siempre conversa con él y que le dijo que hoy más que nunca no se puede dar un paso atrás y no se puede retroceder, nadie se puede vender, ni rendir, porque se ha logrado configurar en América Latina y el Caribe una nueva realidad, determinada por la fuerza de las luchas que se han logrado permanentemente en las más diversas modalidades y ha dado frutos.

El jefe de estado nicaragüense consideró el ALBA como un avanzado proyecto de integración con comercio justo, de complementariedad y solidaridad para que los pueblos sean totalmente libres. Recordó que próximamente le corresponderá liderar a Venezuela la Presidencia Pro Témpore del MERCOSUR, por lo cual Nicaragua, el ALBA y Centroamérica tienen que acercarse al MERCOSUR para dar un frente de lucha económica, comercial, social y política, que nos haga más libre a todos.

Aseguró que cualquier movimiento que busque conformar bloques políticos en el continente no busque despedazar la integración, sino fortalecer el CELAC, en clara alusión a la reciente reunión de la Alianza del Pacifico con Estados Unidos.

Reveló que el 3 de Mayo pasado le dijo al Presidente Barack Obama en la reunión del SICA en Costa Rica, que eran preocupantes los movimientos entre el transpacífico buscando como fortalecer la influencia de Estados Unidos con Asia, pero eso no debe ser a costa de afectar las economías de los países del SICA y que Obama prestó atención sobre eso. El presidente de Honduras, Porfirio Lobo secundó esa preocupación de Ortega, porque se respeten las rutas de comercio entre Centroamérica y Estados Unidos.

Si se declaró preocupado de que se tomen iniciativas para tratar de dividir, en primera instancia, y después debilitar el proceso de desarrollo y consolidación de la CELAC y por ello consideró inadmisible y que no puede estar pasando que el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, haya expresado la decisión de incorporare a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que no tiene razón de ser, cuando América Latina y el Caribe se ha definido como una zona de paz.

Ortega precisó que no se puede ver bien esto y se trata de defender principios y si se quiere la paz de América Latina se debe trabajar por el desarrollo económico y social de nuestros países y la integración, porque ahí está la principal fortaleza, no llenarse de bases militares extra regionales y que nuestros países se incorporen a organizaciones como la OTAN, cuyos méritos han sido los de bombardear, asesinar, destruir, en los últimos tiempos y que tienen una política de continuar haciéndolo, y hay pugnas por los que quieren una posición más invasionista y expansionista y los que quieren otras alternativas.

Dijo no ver en América Latina a algún país que aplauda la decisión de Colombia de incorporarse a la OTAN y eso solo puede ser que sea instrumento de una política para debilitar y destruir el proceso de unidad que vive América Latina y el Caribe, por lo que dijo esperar que el Presidente Juan Manuel Santos no haya dicho eso sino que sean versiones periodísticas y dijo esperar la oportunidad de ser víctimas de un amarillismo periodístico.

Ortega dijo que desde ya Nicaragua deja bien claro que eso es inadmisible, que un país como Colombia, que ya es una potencia militar a la par de Nicaragua, y que ya tiene bases militares extranjeras en su territorio e insistió en que eso no tiene ni pies, ni cabeza, mientras que la tiranía del capitalismo global es la conspira contra los pueblos al verlos fuertes y organizados y no quieren que los pueblos aspiren a los beneficios del desarrollo.

Insistió en que si alguien rompe este compromiso de la unidad latinoamericana, más temprano que tarde, vendrán otros presidentes a restituir ese daño.

Aseguró que la revolución sandinista y bolivariana están revitalizadas y precisó que Maduro hoy ratificó lo mismo que Hugo Chávez en Enero del 2010, y eso lo hace sentir más fuertes y seguros para seguir combatiendo la pobreza, con más recursos humanos y para reducir día a día la pobreza, la extrema pobreza.

Santos Uribe Vélez se reúne con Capriles

Por Jorge Capelán, RlP / TcS.

La decisión del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, de reunirse ayer en la Casa de Nariño con el fascista venezolano Capriles Radonski es un grave error político que muestra que la oligarquía santanderista todavía no está preparada para adaptarse a las realidades de un mundo multipolar.

Santos, al recibir al instigador de una ola de violencia golpista que cobró 11 vidas humanas tras las elecciones del 14 de abril en Venezuela (y contra quien pende una investigación de la justicia por esos hechos), en la práctica desconoció unos resultados electorales que previamente había reconocido, violó su entendimiento con Venezuela de al menos respetar el orden institucional de la V República, puso en riesgo el Proceso de Paz que lleva adelante con la guerrilla (y del que Venezuela es uno de los principales garantes), y, lo que es muy grave, fue en contra de un consenso existente en la CELAC y UNASUR de no aceptar el golpismo fascista.

En realidad, Juan Manuel Santos está sometido a fuertes presiones, por un lado, de los sectores oligárquico-militares dependientes del narcoparamilitarismo y del Plan Colombia estadounidense, y por otro lado, de la propia Casa Blanca.

El narcoparamilitar Álvaro Uribe Vélez, que aspira a regresar a la Casa de Nariño, desde hace tiempo lleva adelante una despiadada campaña contra Santos de cara a las elecciones del año que viene. Por otro lado, encuestas de los propios medios de la oligarquía colombiana agitan con una supuesta pérdida de popularidad de Santos a causa de esa campaña, que ha concentrado su fuego en boicotear las conversaciones de paz, en sabotear la mejora de las relaciones con Venezuela impulsadas por Santos y explotar fracasos colombianos, como el fallo adverso a sus intereses en el Caribe en el juicio impulsado por Nicaragua en La Haya.

A su vez, los Estados Unidos impulsan la Alianza del Pacífico, un esquema de “libre comercio” con los objetivos de “contener” el avance de China en el mercado mundial y de destruir el proceso de integración latinoamericana expresado en el MERCOSUR, la UNASUR, la CELAC y el ALBA. En ese esquema, la Casa Blanca quiere imponer una versión del fenecido ALCA con el apoyo de sus aliados a ambos lados del Pacífico. Además del impulso de la Alianza del Pacífico, los Estados Unidos pretenden, obviamente, destruir el proceso revolucionario venezolano.

El costo político de haber recibido a Capriles es muy alto para Santos. Si creía que los sectores manejados por Uribe lo van a dejar en paz luego de deteriorar de esta forma sus relaciones con Venezuela y con los países más pujantes del proceso de integración latinoamericana, se equivoca, puesto que el verdadero objetivo de Uribe es el de destruir el proceso de paz con la guerrilla, destruyendo al propio Santos en el proceso.

Son esos sectores representados por Uribe, los que se benefician directamente del 6% del PIB colombiano que se destina a la guerra, para no hablar de los cuantiosos ingresos del narcotráfico. Por otro lado, el comercio de Colombia con Venezuela asciende a varios miles de millones de dólares, tal vez unos 6.000, y se calcula que un 40% de las exportaciones colombianas a Venezuela consiste en compras del Estado socialista bolivariano.

Además, Santos parece ignorar que en Colombia también existe una opinión favorable hacia Venezuela que justamente ayer se hizo oir en las calles tan pronto se conoció de su reunión con Capriles. Es la misma opinión que reclama los cambios que ahora se están discutiendo en el proceso de paz en La Habana y que, de no ver satisfechas sus esperanzas de unas reformas democráticas mínimas que permitan poner fin a la violencia, mantendrán los niveles de conflictividad (desde la lucha armada hasta la lucha social de todo tipo), que motivaron a Santos a sentarse a la mesa de negociaciones en primer lugar.

Si Santos cree que puede agredir a Venezuela y al mismo tiempo mantener un status quo que le permita el flujo de las inversiones del otro lado del Pacífico y dentro de la región, subestima tanto la fortaleza del eje Caracas-Brasilia-Buenos Aires, como sobreestima el pragmatismo de China. Los países sudamericanos no aceptarán que se rompa el consenso existente en torno a la vigencia del orden democrático que Santos violó al recibir a un golpista como Capriles. Por otro lado China, a pesar de su pragmatismo, no se resignará a ver cómo los Estados Unidos impunemente desestabilizan una de sus fuentes más importantes de recursos naturales.

En realidad, el problema no es de Santos, sino de la escasa capacidad de la oligarquía colombiana para afrontar el reto del declive de Occidente y del surgimiento de un mundo multipolar. O sigue prendida a la teta del Pentágono, manteniendo sus privilegios pero viendo caer las tasas de beneficio y perdiendo cada vez más autonomía a manos de los intereses transnacionales junto a los que probablemente acabe hundiéndose, o acepta realizar cambios a lo interno y de cara al exterior que prolonguen su existencia aunque la amenacen de muerte en el largo plazo. Son decisiones difíciles de tomar, especialmente para una clase social tan reaccionaria y atrasada como la colombiana.

Es posible que al ver las consecuencias de su desliz con Capriles, Santos termine por dar marcha atrás. Esperemos que la mayoría de la oligarquía colombiana se de cuenta de que es mejor impulsar los cambios antes de que la realidad de las cosas los impulse por su cuenta.

Más allá de la teoría: La práctica de la construcción del socialismo en América Latina

Por toni  solo y Jorge Capelán.
Para la maquinaria propagandística imperial, los gobiernos y dirigentes de izquierda en América Latina son demasiado izquierdistas, falsos izquierdistas, fanáticos ciegos, astutos Machiavellos, capitalistas vestidos de rojo, enemigos jurados del libre mercado y muchos otros pares de cosas contradictorias a la vez.
Esto es así porque el propósito de la propaganda es el de hacerle imposible a su población-blanco el comprender la realidad. Al promover la desconfianza, la ansiedad y la confusión entre aquellos sectores del público que en los países imperialistas podrían ofrecer resistencia a los planes de sus gobernantes, los estrategas de la guerra esperan poder neutralizar cualquier esfuerzo de solidaridad con sus víctimas.
Desgraciadamente, la mayoría de los movimientos e intelectuales progresistas y radicales en Europa y Norte América tienen problemas para aceptar esta verdad, independientemente de su experiencia, su reputación, o su comprensión de lo que el imperio rutinariamente le hace a la humanidad.
Sin estar directamente involucrado en ellos, casi ninguno de estos intelectuales o movimientos puede ofrecer una versión veraz y justa de los diversos procesos revolucionarios latinoamericanos. Podrán avanzar teorías o esquemas más o menos plausibles, pero siempre les va a escapar lo fundamental de la tarea práctica de conquistar el poder y llevar a cabo cambios radicales. Son muchos los ejemplos de esto.
Es un error depender enteramente de los análisis de académicos como, por ejemplo, Noam Chomsky o James Petras para comprender lo que ocurre en América Latina. los esquemas de estos escritores tienden a colapsar frente a realidades específicas. No es necesario ser adepto del anti-estalinismo del historiador inglés E.P.Thompson y perderse en su callejón sin salida socialdemócrata para reconocer la validez del argumento central de su libro “La Pobreza de la Teoría” en contra del pseudo-marxismo idealista.

El artículo “Pink Tide in Latin America: An Alliance Between Local Capital and Socialism” [Marea Rosada en América Latina: Una Alianza entre el Capital Local y el Socialismo] de Mahdi Darius Nazemroaya publicado el 3 de mayo 2013 por Global Research es un ejemplo de este problema. En los últimos párrafos de su artículo – de hecho una serie de reflexiones sobre el futuro desarrollo de los acontecimientos en la región después de la muerte de Hugo Chávez – el autor escribe,

“Se puede argumentar que la corriente política (de izquierda) en América Latina tiene más que ver con la independencia económica y financiera que con un proyecto socialista que amenace al sistema global capitalista.”
Sin elaborar más sobre este tesis, el texto de Nazemroaya es de hecho un ejercicio de disección inconsecuente y superficial de los gobiernos progresistas y radicales de la región, con el propósito de cuestionar el carácter anti-capitalista del proceso de integración actualmente en camino en América Latina. Dado que el análisis de Nazemroaya difunde muchos prejuicios y errores que son funcionales a la campaña de propaganda imperial contra este proceso y esos gobiernos, nos vemos obligados a contestarlo. Pero primero, abordaremos el argumento central que, sin fundamentarlo de una manera adecuada, avanza Nazemroaya.
Sin duda, hay una sinergia (conflictiva) entre (algunos) intereses capitalistas y los intereses que pugnan por el socialismo tras el actual movimiento hacia la unidad e independencia latinoamericana. Hay una enorme cantidad de dinero en las manos de las oligarquías latinoamericanas que, en las circunstancias apropiadas, podría ser invertido en la región en vez de ser depositado en algún banco suizo o en un paraíso fiscal. Algunos motores del proceso hacia la emancipación latinoamericana y caribeña se explican por la presencia de China como un importante prestamista e inversionista regional, por el estancamiento de las economías europeas y estadounidense y por los masivos proyectos de desarrollo impulsados por los gobiernos que Nazemroaya designa con el término despectivo de “marea rosada”. Pero ¿quiere decir esto que lo que lo que hoy está sucediendo en América Latina no es la emergencia de “un proyecto socialista que amenace al sistema global capitalista”?
Quien no entienda el valor anti-capitalista de acabar de una sola vez con la hegemonía del imperialismo occidental debería dedicarse a escribir novelas de ciencia ficción en vez de hacer de cuentas que está combatiendo al capitalismo. Es extraño que un editor de Global Research no comprenda esto. Sin embargo, el proyecto latinoamericano y caribeño de independencia e integración alberga mucho más que solo la ambición de construir un mundo multi-polar.
En América Latina es imposible comprometerse con la construcción de las alternativas socialistas y anti-capitalistas sin al mismo tiempo luchar por la integración política, económica y hasta cultural del continente. “Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria.” (1) Ese es el legado de Bolívar, igual que fue el de Martí, Sandino, Mariátegui, Gaitán, el Che, Fidel Castro y muchos otros revolucionarios latinoamericanos y caribeños desde la Independencia. Es así porque los poderes coloniales e imperiales necesitaban dividir la región en países pequeños para poder explotar sus recursos y su mano de obra. Esto no es algo que inventó Hugo Chávez, sino que es una lección aprendida hace mucho tiempo aquí en América Latina.
Al centro del proceso de independencia e integración está la Alianza Bolivariana, ALBA, compuesta de 8 miembros plenos con una población de más de setenta millones de personas, un 15% de la población regional. A este núcleo se suma un número creciente de países que participan como miembros invitados y observadores. Las relaciones económicas del ALBA no se basan en las ganancias sino en la solidaridad y la complementariedad entre sus países miembros. Tampoco es una alianza de conveniencia. Más bien, es un proyecto dirigido a consolidar una unidad política superior al capitalismo. No se basa tampoco en la caridad Venezolana sino en el uso de los recursos comunes de la región como una palanca que permita a sus países miembros dejar atrás el capitalismo.

Por medio del ALBA y organizaciones como Petrocaribe, con dieciocho países miembros, el petróleo venezolano se re-invierte en los países no productores del petróleo en programas sociales y económicos financiados por préstamos a largo plazo con mínimas tasas de interés. Esto mejora la liquidez del gasto público de estos países de una manera muy importante, liberando fondos para políticas de crédito fuera de la camisa de fuerza de la banca privada. Así se permite a un país eminentemente agropecuario como Nicaragua diversificar sus contrapartes comerciales a la vez que diversifica su economía y añade valor a sus productos de exportación.
Entre Venezuela, Cuba y los demás países del ALBA, hay intercambios a todos los niveles dirigidos a compartir experiencias en los ámbitos sociales, económicos tecnológicos y culturales. Por ejemplo, campesinos nicaragüenses viajan a Venezuela para compartir sus experiencias cooperativistas y así aportar al aumento de la producción de alimentos en Venezuela. Personal cubano de muchos diferentes campos, especialmente de la salud y la educación, juegan un papel muy importante en muchos programas sociales en varios de los países, pero a la vez que comparten sus experiencias, aprenden también de las experiencias de sus homólogos en la región.
Ahora, en vez del dólar estadounidense, los países del ALBA han empezado usar sus propias monedas nacionales para el comercio intra-regional. Para esto se ha diseñado el Sistema Unificado de Compensación Regional (SUCRE). El SUCRE se ha desarrollado junto con toda una arquitectura financiera regional, que incluye un Banco del ALBA, con el objetivo de blindar la región de las secuelas del colapso del capitalismo en Europa y Norte América. Con todos estos ejemplos, resulta poco realista negar la dinámica anti-capitalista del ALBA. Sería todavía más imprudente negar la influencia que los éxitos del ALBA han tenido en el resto de la región.
El ALBA fue fundado en 2004 en base de un acuerdo entre Venezuela y Cuba. Al año siguiente, en 2005, en la Cumbre de las Américas en Mar de Plata Argentina, se enterró la iniciativa estadounidense de hacer un Área de Libre Comercio en las Américas, el ALCA. Allí la mayoría de los gobiernos latinoamericanos rehusaron aceptar la oferta del Presidente George W. Bush de “abran sus mercados o de lo contrario….”. Sin el liderazgo conjunto de Hugo Chavez, Evo Morales, Lula da Silva y el entonces presidente Néstor Kirchner de Argentina, esta derrota estratégica del imperialismo en América Latina no habría sido posible.
Ahora con la formación el 23 de febrero del 2010 de la Comunidad de Estados Lationamericanos y Caribeños (CELAC), los treinta y tres países de la región por primera vez en la historia han creado una organización fuera del control de los Estados Unidos y Canadá. Sin el papel cumplido por Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia and Nicaragua, el perfil de CELAC no sería tan integral como lo es hoy en día. La contribución de Venezuela ha sido vital, no solamente por la dimensión estratégica de la Revolución Bolivariana sino también, por ejemplo, por su maejo inteligente de los sectores más reaccionarios de la oligarquía colombiana representados por el ex-Presidente Álvaro Uribe.
Es claro que algunos intereses capitalistas ven importantes oportunidades en todos estos acontecimientos, peor no están organizados políticamente. La derecha latinoamericana está dominada por partidos políticos muy agresivos, reaccionarios y fieles al imperio, y por redes derechistas a nivel continental de las que quizás el componente más importante son los medios corporativos. Diariamente, esta constelación derechista monta campañas conspirativas de desinformación y agresión contra casi todos los gobiernos en América Latina y el Caribe, especialmente contra aquellos de tendencia progresista o radical.
En su artículo, Nazemroaya cuestiona las credenciales anti-capitalistas o socialistas de estos gobiernos. A la vez que él advierta contra “el exceso de simplificación y las caracterizaciones románticas”, y aunque él intenta definir lo que entiende por “izquierda”, Nazemroaya confunde conceptos y saca los hechos de su contexto para terminar con una lista flexible de aspectos más o menos halagadores que le permitan construir un retrato negativo de los acontecimientos en América Latina.
Empecemos con los conceptos. De manera correcta, Nazemroaya define “izquierda” y “derecha” como posiciones políticas dentro de un contexto dado. Pero casi inmediatamente procede a abandonar todo esfuerzo de entender la multiplicidad de los contextos que componen la realidad regional para así enfocarse en el hecho de que existe una plétora de “Izquierdas” en América Latina, que reciben la descripción derogatoria “un puñado ecléctico”.
Nazemroaya va más allá y asevera que “los gobiernos de izquierda en América Latina no operan estrictamente a la izquierda” pues, conforme con su opinión, hay una “izquierda verdadera” (una Izquierda sin contexto alguno y que él elige definir como genuina) y algún tipo de “izquierda tipo-imitación” (también libre de contexto y que él elige definir como falsa). Como prueba de esta aseveración, Nazemroaya se refiere a un supuesto “debate sobre si el proyecto socialista cubano se reforma de manera genuina o si eventualmente seguirá el camino de una restauración del capitalismo como en China y Vietnam.”
No se sabe dónde existe un debate de ese tipo, tal vez será en algún café de Toronto. Ese no es un argumento serio por dos motivos: Primero, porque la mera existencia de un debate sobre el futuro curso de una revolución no demuestra la verdadera orientación de esa revolución. Y segundo, porque Nazemroaya acepta como verdades establecidas sus opiniones sobre el socialismo en China y Vietnam sin sentir la necesidad de entrar en mayores detalles.
De hecho, tan cierto es que hay muchas “izquierdas” en América Latina, como lo es el hecho de que existe una vasta experiencia de discusión colectiva entre esas izquierdas. Un ejemplo de esto es el Foro Sao Paulo, el cual desde 1990 ha reunido a más de 90 organizaciones políticas de casi todos los países de la región, incluyendo a Puerto Rico. La mayoría de los países están representados por varios partidos políticos. En el caso de países como Argentina y Uruguay, participan hasta doce o más organizaciones.
Para mencionar solo algunas de estas organizaciones, van del Partido Socialista de Chile al Partido Comunista de Cuba, o de los diferentes partidos peronistas de Argentina hasta los nacionalistas de Perú. Por más de veinte años, este diverso grupo de organizaciones ha logrado llevar a cabo muchos debates y ha alcanzado consensos alrededor de temas claves como la lucha contra el genocida bloqueo estadounidense contra Cuba, el apoyo a la Revolución Bolivariana en Venezuela y el ALBA, así como al proyecto de la integración continental.
La enorme ola continental de solidaridad con la Revolución Bolivariana después de la muerte del Presidente Comandante Hugo Chávez, especialmente frente a la violencia fascista de los matones de Capriles Radonski, es otro caso relevante de la capacidad de la variada gama de movimientos de izquierda de dejar a un lado sus diferencias para juntarse en torno a una causa común. Sin la existencia de mecanismos y procesos como estos, habría sido imposible movilizar en meses recientes un movimiento capaz de denunciar la gira mundial de la mercenaria cubana de la CIA Yoani Sánchez. En capital tras capital América Latina, Sánchez fue recibida por grandes grupos de activistas quienes en algunas ocasiones lograron forzarla a cancelar algunas de sus actividades.
Otro caso relevante es la existencia de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad, compuesta de cientos, quizás miles de intelectuales de todo el mundo de un espectro ideológico muy amplio. Esta red rutinariamente organiza campañas en defensa de Cuba, Venezuela y los demás países del ALBA igual que lo han hecho contra los intentos golpìstas en países como Honduras, Ecuador o Paraguay. Sin negar las diferencias que existen entre varios de los movimientos políticos en cuestión, es necesario enfatizar que existe una comprensión cada vez más común de los problemas y desafíos que se tienen por delante.
Nazemroaya advierte contra la generalizaciones fáciles y en seguida hace generalizaciones toscas como la siguiente:

“Las élites compradoras en América Latina son los representantes locales de las corporaciones extranjeras y de los gobiernos e intereses foráneos que han explotado América Latina durante siglos. Estas élites compradoras pueden ser descritas con toda franqueza como los ‘Negros de casa’ o como la clase alta racista que históricamente ha gobernado América Latina y manejado sus riquezas y sus recursos a favor de los diversos centros del poder en otras partes del mundo que han controlado la región. Hoy en día, las élites compradoras de la región se han alineado en su mayoría con los Estados Unidos y prefieren Miami o New York a Caracas o Quito”.
Un comentario obvio inicial sobre esta descripción es que si “las élites compradoras de la región se han alineado en su mayoría con los Estados Unidos y prefieren Miami o New York a Caracas o Quito” hay que preguntarse como pueden ser la fuerza motriz de un proceso de integración regional que no es para nada del agrado de los Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN. ¿Serán realmente la fuerza motriz, como sugiere Nazemroaya, de este proceso de integración?
Este es el tipo de generalizaciones toscas y simples que le hace imposible entender los contextos y características de los diferentes países de la región. Son esos contextos y características los que explican por qué hay tantas variedades de izquierdas las que, vale la pena repetirlo, demuestran una capacidad asombrosa de cooperar y de llegar a consensos sobre muchos temas importantes. Además, este tipo de generalizaciones le hace imposible entender las complejidades de las relaciones internacionales entre los países de la región. Un claro ejemplo es el caso de las relaciones entre Colombia y Venezuela y el Proceso de Paz que ha tomado lugar entre las FARC-EP y el Presidente Santos.
Las treinta y tres naciones que componen América Central y el Caribe se han encontrado en una situación común de dependencia de los poderes imperialistas, pero también muestran muchas diferencias sorprendentes. Países como Chile, Argentina o Uruguay tienen una influencia cultural europea muy fuerte, mientras otros países como Guatemala o Bolivia tienen grandes mayorías indígenas. Algunas oligarquías de la región son más ricas que otras. Otras, a su vez, han tenido mayor libertad para implementar políticas de sustitución de importaciones.
Algunos países como Honduras o Paraguay han sido sujetos a un estado de extremo subdesarrollo de la manera más despiadada por represivos régimenes dictatoriales. En cambio otros, como Ecuador o Uruguay, han disfrutado períodos relativamente largos de exitosas reformas. Aunque América Latina es la región más desigual del mundo, no todos los países y sus sociedades sufren el mismo nivel de pobreza o de subdesarrollo. Formas diferentes de inserción en el mercado mundial, diferentes culturas políticas, diferentes realidades sociales explican las diferencias entre los sujetos políticos.
De la misma manera, cabe preguntarse en qué sentido, como plantea Nazemroaya, “Las élites compradoras en América Latina son los representantes locales de las corporaciones extranjeras y gobiernos y intereses foráneos que han explotado América Latina durante siglos”. Esas élites son eso y muchas otras cosas más. Si es cierto que son los intermediarios entre los intereses de los transnacionales occidentales y los mercados de la región, también hay que notar que en muchos casos son actores con un peso específico propio.
Un ejemplo obvio es el caso del mexicano Carlos Slim, el hombre más rico del mundo. Otro caso es el del sector de los capitalistas colombianos representados por el Presidente Santos o, también por ciertos sectores de la oligarquía brasileña. Es evidente que todos estos ejemplos son de grupos que temen al socialismo y la mayoría de las políticas progresistas que apunten en esa dirección. Pero también tienen mucho miedo de la posibilidad de una catástrofe socio-política que podría hacer esfumar sus excedentes. En muchos casos, aunque sea de manera renuente, han tenido que aceptar muchas de las políticas progresistas y radicales, aun cuando sus medios de comunicación lanzan todo su veneno contra los gobiernos que ejecutan esas políticas.
A falta de un mejor marco de referencia política, Nazemroaya toma prestada la tipología de la izquierda en América Latina y el Caribe planteada por el distinguido sociólogo norteamericano James Petras. Pero éste es uno de los planteamientos más débiles de Petras. Con este esquema Petras cae en la tentación típica de los intelectuales occidentales de distribuir pequeñas estrellas de aprobación revolucionaria a los movimientos que a él en determinado momento le gustan, sin tomar en cuenta las circunstancias concretas de sus respectivas luchas.
Así, sin entender muchos de los verdaderos retos de la transformación social en el mundo real y los límites existentes del poder político, James Petras proyecta sus románticos ideales revolucionarios sobre diferentes movimientos y sujetos. Cuando esos movimientos en la vida real no se comportan de acuerdo con los deseos de Petras, él responde abandonándolos o advertiéndoles de una manera condescendiente que han se han vendido. Parece que no entiende el valor de la construcción nacional para materializar un proyecto socialista del tipo que sea. Así, por ejemplo en Argentina, él rechaza movimientos como el Peronismo, obviando el apoyo obstinado del que goza entre las masas obreras.
Frente a la realidad, la división esquemática de Petras entre “izquierda radicalt”, “izquierda pragmática”, “neo-liberales pragmáticos” y “régimenes neo-liberales dogmáticos” está muy equivocada. Si las FARC-EP estuviesen en la misma situación que el Partido Socialista Unificado de Venezuela, ciertamente actuarían en la misma línea que el PSUV. De hecho, las FARC-EP apoyan a la Revolución Bolivariana en Venezuela y comparten su fuente de inspiración que es el legado de Simón Bolívar.

En Brasil, el Movimiento de Trabajadores Sin Tierra (MST) apoya al Partido de los Trabajadores (PT), aunque sea de una manera crítica. Mientras con razón critica la estrategia de desarrollo del partido de Lula y Dilma Rousseff orientada hacia las agro-empresas, el MST entiende los impedimentos que restringen las políticas del gobierno del PT por depender de alianzas con otras fuerzas políticas en un país de inmensa extensión territorial y en el que la oligarquía conserva mucho poder en diferentes niveles. Además, el MST entiende muy bien lo que implicaría el regreso al poder político en Brasil de la derecha neoliberal.
Con respecto a Argentina, al la vez que es un rotundo insulto llamar a Cristina Fernández una “neoliberal pragmática”, también es una falta irresponsable de solidaridad con un gobierno progresista sujeto cada día a las más extremas campañas de desestabilización de parte de la oligarquía. Ningún régimen neoliberal aumenta el salario mínimo y las pensiones, mejora la educación pública o enfrenta la pobreza de manera decidida. Tampoco se ha visto ningún gobierno neoliberal decirle adiós al FMI de la manera que lo ha hecho Argentina bajo la conducción de los “neoliberales pragmáticos” Néstor Kirchner y Cristina Fernández.
Lo mismo se puede decir del gobierno de Mauricio Funes en El Salvador, donde el FMLN parece estar bien encaminado aganar las elecciones en febrero del 2014 con su propio candidato. Incapaces de identificar acertadamente procesos y acumulaciones de fuerza, analistas dogmáticos como Petras o Nazemroaya ven solo traición, vendepatrias, neoliberales y capitalistas por todos lados. La naturaleza superficial del análisis de escritores como James Petras se vuelve pura mala fe en el caso de algunos países que nunca o rara vez menciona, como Nicaragua, donde las cooperativas aportan 40% del PIB y un 70% de la fuerza laboral.
En el caso de Nicaragua, se dio un incidente a medianos de 2008, cuando un grupo de intelectuales occidentales, entre ellos Noam Chomsky, escribieron una carta pública en apoyo a una huelga de hambre de la ex-dirigente del FSLN, Dora Maria Tellez. La Señora Tellez estaba protestando contra el retiro, de parte del Consejo Supremo Electoral, de la personería jurídica, ya que su partido, el MRS, había incumplido las normas electorales. Esta decisión hizo imposible que la alianza política del MRS pudiera participar en las elecciones municipales en noviembre de aquel año.
Casi inmediatamente después de que Chomsky y los otros intelectuales publicaran su carta de apoyo a Téllez, el MRS entró en alianza electoral con el corrupto partido de derecha, el PLC. de Arnoldo Alemán. Hieron campaña con especial esmero a favor del banquero reaccionario Eduardo Montealegre, quien sigue evadiendo ser procesado por un fraude bancario multi-millonario de sus tiempos como ministro en el gobierno del Dr. Arnoldo Alemán. Está muy claro que el MRS logró engañar a los intelectuales occidentales que apoyaron a Dora Maria Tellez en 2008 porque no conocían la realidad política de Nicaragua. Si alguien todavía duda de la lealtad el MRS al gobierno de los Estados Unidos, solo tiene que leer algunos de los cables diplomáticos relevantes filtrados recientemente por Wikileaks.
Ese caso solo ilustra los problemas provocados por depender en los esquemas demasiado nítidos de la clase intelectual-gerencial que domina la producción intelectual en Norte América y Europa.
Así, cuando Nazemroaya cita a James Petras como su punto de referencia teórica en su reciente artículo sobre América Latina, se debe aplicar un escepticismo extremo a sus argumentos para lograr ver la realidad. Entre las típicas ausencias de James Petras y sus homólogos es entendible que una de las omisiones más evidentes sea Nicaragua. En una de sus raras menciones a la política actual de la Patria de Sandino, sobre las elecciones de noviembre de 2011 ganadas por amplio margen por el Frente Sandinista, Petras dice:
“No hay ningún cambio estructural en Nicaragua. Últimamente Ortega ha pactado zonas libres con los maquiladores de gran capital. Sigue formando alianzas con la derecha como el corrupto Arnoldo Alemán que se presentó como candidato. En este sentido Ortega es un político de políticas de parches: parches aquí, parches allá. Pero frente a la oposición de la ultra derecha los votantes prefieren los programas financiados por el presidente Chávez por sobre lo que ofrece la derecha que es simplemente palos sin zanahoria. No debemos confundirnos en este sentido de que la victoria de Ortega representa una gran victoria para la izquierda. Es una victoria más que nada del centro-derecha con apoyo de Chávez.”
Aparte de la profunda ignorancia sobre la realidad política de Nicaragua (por ejemplo, nunca hubo una “alianza” entre el FSLN y Alemán, sino un pacto, que se rompió varios años antes de esas elecciones, con el fin de dividir a la derecha y lograr mayores oportunidades de ganar en primera ronda) el análisis de Petras deja de lado aspectos muy importantes de la política social y económica del Frente Sandinista que están ampliamente documentados. Pero además, Petras ignora que el Frente Sandinista suspendió las relaciones con Israel a raíz del atroz ataque sionista a la Flotilla de la Libertad, o decidió dar asilo político a las jóvenes mexicanas que fueron capturadas en el campamento de las FARC que Colombia bombardeó en territorio ecuatoriano en marzo de 2008. Si eso no es política de izquierda, entonces cabría preguntarse qué lo es para el doctor James Petras.
Analistas como Petras, ven que determinado gobierno se encuentra ejcutando un programa del FMI pero no ven que se está disminuyendo el dominio del FMI en ese mismo país. Ven que determinado gobierno depende de las agro-exportaciones pero no ven como está diversificando su economía y llegando a ser menos dependiente de una gama restringida de exportaciones. Ven capitalistas y exclaman “¡Neoliberalismo! ¡Extractivismo!” sin tan siquiera proponer una alternativa factible que le podría permitir a ese país desarrollar sus fuerzas productivas. Y cuando sí ven a un determinado gobierno implementar esas alternativas ¡dicen que no es suficiente!
A las revoluciones se aplica el viejo dicho latinoamericano, “Es fácil verla pasar de lejos, lo difícil es acercarse a platicar con ella.”
Un trato así, superficial y poco respetuoso de los acontecimientos en América Latina, presenta dos tipos de problemas: El primero es que hace mucho más difícil la solidaridad práctica, especialmente hoy cuando Washington está aumentando su campaña fascista a escala continental contra América Latina. El segundo tipo de problemas tiene que ver con la importancia crucial de la experiencia latinoamericana para los nuevos proyectos más alla del capitalismo que puedan surgir en muchas otras partes del mundo.