Venezuela y Nicaragua refuerzan sus lazos de cooperación

Informe Pastrán.

Esta noche, luego de concluir una misión de trabajo en Managua con el Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el Presidente Daniel Ortega anunció que se cumplirán las aspiraciones y sueños del Presidente Hugo Chávez, a la vez que advirtió del peligro de que Colombia se integre a la OTAN y de que la pobreza no se logra con ejércitos extranjeros sino con desarrollo económico y social.

Despues del mediodía, al realizar una visita al parque y puerto Salvador Allende en el malecón de Managua, Maduro respondió preguntas de los periodistas y expresó que no había problemas con la empresa ALBANISA y por el contrario anunció que la ayuda se reforzaría.

“La cooperación se va a aumentar y profundizar. Ahora va a haber más cooperación energética, alimentaria, financiera, social, en proyectos turísticos, comercial…”, destacó.

Los acuerdos fueron firmados, en un acto público en la plaza de la revolución y con una enorme foto del Presidente Hugo Chávez, por el Procurador General de Justicia, Hernán Estrada y el canciller Elías Jaua, un memorándum de entendimiento en materia policial. También firmaron memorándum entre los ministerios de juventud de las dos naciones; los ministerios de la familia y un acuerdo partidario entre las juventudes del FSLN y del PSUV.

Maduro aseguró en la plaza que su estadía en Managua fueron horas de recuerdos vivos del Presidente Hugo Chávez y recordó que cuando estuvieron en Managua el 10 de Enero del 2012 para asistir a la toma de posesión de Ortega en su segundo mandato.

Agregó que desde anoche ha trabajado diversos temas con el mandatario nicaragüense y reiteró que la mejor forma de demostrar la lealtad y el amor verdadero a Chávez es trabajar sin descanso por hacer realidad una América Latina, unida, independiente, prospera y en paz, haciendo en realidad su sueños y que no se pierdan y que los pueblos sean libres de la pobreza, el atraso, la miseria y las falsas democracias.

Sobre los acuerdos firmados aquí en Managua dijo que fortalecen la cooperación para elevar la calidad de la educación pública en todos los niveles en Nicaragua y Venezuela; un acuerdo para fortalecer la construcción del sistema médico de salud y formar personal médico y enfermeras para atender al pueblo; un acuerdo para fortalecer la economía social, las cooperativas productivas y las madres del barrio, de la organización popular en las comunidades y elevar y mejorar y profundizar la cooperación entre los dos gobiernos en el marco del ALBA.

Maduro ahondó que firmaron un acuerdo para hermanar los programas a favor de la juventud en Venezuela y en Nicaragua, y criticó a la oposición política de su país y de otros países por no poner en primer lugar a la juventud y su futuro, sino a las elites hablando de sus negocios.

Sobre el acuerdo en el campo político dijo que hermanarán a la Juventud Sandinista 19 de Julio con la juventud del PSUV de Venezuela, para trabajar ideológicamente juntos.

Detalló que uno de los acuerdos comprende crear una comisión para estudiar un nuevo modelo policial tomando como ejemplo el modelo nicaragüense que ha logrado índices asombrosos de seguridad y protección a la población, mientras que una especie de pandemia de la criminalidad y la violencia ha tomado toda América Latina. Elogió a la Policía nicaragüense por estos logros y por eso hermanarán a las policías de los dos países y cooperar en el ámbito policial.

Aseguró que su primera visita como presidente constitucional de Venezuela estuvo signada con la vista al futuro porque el ALBA ha sido la formula exitosa para la estabilidad económica de nuestros países y el avance social en función de la igualdad y la superación de la pobreza y un motor político para la unión de América Latina, de ahí se logró la creación del CELAC, y se debe trabajar para declarar al continente de paz, libre de violencia, guerras nucleares e impedir ejércitos invasores y pretenden enrarecer las aguas en las relaciones políticas para imponer modelos de dominación ya rechazados.

Dijo que con Ortega revisó los planes para convertir a América Latina en una zona de paz, en el marco del ALBA y la CELAC y el fortalecimiento de UNASUR y señaló que Ortega le comentó los avances en el SICA, por lo que la solución no está en los vicios de la guerra.

Precisó que vino a Managua a ratificar el amor chavista por la vida y una profunda vocación solidaria, unionista, integradora y latinoamericanista y advirtió que las oligarquías mezquinas, egoístas y anti popular son las que quieren destruir estos esfuerzos.

Llamó a Ortega un amigo leal y profundo de Hugo Chávez y señaló que ambos mucho se quisieron desde el primer abrazo cuando se conocieron hasta el saludo final cuando falleció el líder bolivariano.

El Presidente Daniel Ortega dijo esta noche que Maduro hace enormes esfuerzos y retos en Venezuela, llamando Presidente Eterno a Hugo Chávez, recordando cuando Maduro fue designado el 8 de Diciembre del año pasado para conducir al pueblo y luego fue ratificado en elecciones este año, para conducir el proceso revolucionario bolivariano.

Ortega se declaró alegre de tener en Nicaragua a Maduro en la plaza histórica de la revolución y narró que por primera vez conoció a Chávez el 14 de diciembre de 1994 en La Habana junto con el gobernante cubano, Fidel Castro y conoció de su espíritu indomable y de asumir grandes desafíos y victorias, pero ahora se encuentra en plan de vida superior.

Dijo que Chávez vive porque la lucha sigue y esa es la mejor prueba de que Chávez vive. Recordó que Blanca Segovia Sandino, hija del General Augusto César Sandino cumplió hoy 80 años de edad.

Ortega afirmó que estuvo esta mañana frente al retrato de Sandino y reveló que siempre conversa con él y que le dijo que hoy más que nunca no se puede dar un paso atrás y no se puede retroceder, nadie se puede vender, ni rendir, porque se ha logrado configurar en América Latina y el Caribe una nueva realidad, determinada por la fuerza de las luchas que se han logrado permanentemente en las más diversas modalidades y ha dado frutos.

El jefe de estado nicaragüense consideró el ALBA como un avanzado proyecto de integración con comercio justo, de complementariedad y solidaridad para que los pueblos sean totalmente libres. Recordó que próximamente le corresponderá liderar a Venezuela la Presidencia Pro Témpore del MERCOSUR, por lo cual Nicaragua, el ALBA y Centroamérica tienen que acercarse al MERCOSUR para dar un frente de lucha económica, comercial, social y política, que nos haga más libre a todos.

Aseguró que cualquier movimiento que busque conformar bloques políticos en el continente no busque despedazar la integración, sino fortalecer el CELAC, en clara alusión a la reciente reunión de la Alianza del Pacifico con Estados Unidos.

Reveló que el 3 de Mayo pasado le dijo al Presidente Barack Obama en la reunión del SICA en Costa Rica, que eran preocupantes los movimientos entre el transpacífico buscando como fortalecer la influencia de Estados Unidos con Asia, pero eso no debe ser a costa de afectar las economías de los países del SICA y que Obama prestó atención sobre eso. El presidente de Honduras, Porfirio Lobo secundó esa preocupación de Ortega, porque se respeten las rutas de comercio entre Centroamérica y Estados Unidos.

Si se declaró preocupado de que se tomen iniciativas para tratar de dividir, en primera instancia, y después debilitar el proceso de desarrollo y consolidación de la CELAC y por ello consideró inadmisible y que no puede estar pasando que el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, haya expresado la decisión de incorporare a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que no tiene razón de ser, cuando América Latina y el Caribe se ha definido como una zona de paz.

Ortega precisó que no se puede ver bien esto y se trata de defender principios y si se quiere la paz de América Latina se debe trabajar por el desarrollo económico y social de nuestros países y la integración, porque ahí está la principal fortaleza, no llenarse de bases militares extra regionales y que nuestros países se incorporen a organizaciones como la OTAN, cuyos méritos han sido los de bombardear, asesinar, destruir, en los últimos tiempos y que tienen una política de continuar haciéndolo, y hay pugnas por los que quieren una posición más invasionista y expansionista y los que quieren otras alternativas.

Dijo no ver en América Latina a algún país que aplauda la decisión de Colombia de incorporarse a la OTAN y eso solo puede ser que sea instrumento de una política para debilitar y destruir el proceso de unidad que vive América Latina y el Caribe, por lo que dijo esperar que el Presidente Juan Manuel Santos no haya dicho eso sino que sean versiones periodísticas y dijo esperar la oportunidad de ser víctimas de un amarillismo periodístico.

Ortega dijo que desde ya Nicaragua deja bien claro que eso es inadmisible, que un país como Colombia, que ya es una potencia militar a la par de Nicaragua, y que ya tiene bases militares extranjeras en su territorio e insistió en que eso no tiene ni pies, ni cabeza, mientras que la tiranía del capitalismo global es la conspira contra los pueblos al verlos fuertes y organizados y no quieren que los pueblos aspiren a los beneficios del desarrollo.

Insistió en que si alguien rompe este compromiso de la unidad latinoamericana, más temprano que tarde, vendrán otros presidentes a restituir ese daño.

Aseguró que la revolución sandinista y bolivariana están revitalizadas y precisó que Maduro hoy ratificó lo mismo que Hugo Chávez en Enero del 2010, y eso lo hace sentir más fuertes y seguros para seguir combatiendo la pobreza, con más recursos humanos y para reducir día a día la pobreza, la extrema pobreza.

Santos Uribe Vélez se reúne con Capriles

Por Jorge Capelán, RlP / TcS.

La decisión del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, de reunirse ayer en la Casa de Nariño con el fascista venezolano Capriles Radonski es un grave error político que muestra que la oligarquía santanderista todavía no está preparada para adaptarse a las realidades de un mundo multipolar.

Santos, al recibir al instigador de una ola de violencia golpista que cobró 11 vidas humanas tras las elecciones del 14 de abril en Venezuela (y contra quien pende una investigación de la justicia por esos hechos), en la práctica desconoció unos resultados electorales que previamente había reconocido, violó su entendimiento con Venezuela de al menos respetar el orden institucional de la V República, puso en riesgo el Proceso de Paz que lleva adelante con la guerrilla (y del que Venezuela es uno de los principales garantes), y, lo que es muy grave, fue en contra de un consenso existente en la CELAC y UNASUR de no aceptar el golpismo fascista.

En realidad, Juan Manuel Santos está sometido a fuertes presiones, por un lado, de los sectores oligárquico-militares dependientes del narcoparamilitarismo y del Plan Colombia estadounidense, y por otro lado, de la propia Casa Blanca.

El narcoparamilitar Álvaro Uribe Vélez, que aspira a regresar a la Casa de Nariño, desde hace tiempo lleva adelante una despiadada campaña contra Santos de cara a las elecciones del año que viene. Por otro lado, encuestas de los propios medios de la oligarquía colombiana agitan con una supuesta pérdida de popularidad de Santos a causa de esa campaña, que ha concentrado su fuego en boicotear las conversaciones de paz, en sabotear la mejora de las relaciones con Venezuela impulsadas por Santos y explotar fracasos colombianos, como el fallo adverso a sus intereses en el Caribe en el juicio impulsado por Nicaragua en La Haya.

A su vez, los Estados Unidos impulsan la Alianza del Pacífico, un esquema de “libre comercio” con los objetivos de “contener” el avance de China en el mercado mundial y de destruir el proceso de integración latinoamericana expresado en el MERCOSUR, la UNASUR, la CELAC y el ALBA. En ese esquema, la Casa Blanca quiere imponer una versión del fenecido ALCA con el apoyo de sus aliados a ambos lados del Pacífico. Además del impulso de la Alianza del Pacífico, los Estados Unidos pretenden, obviamente, destruir el proceso revolucionario venezolano.

El costo político de haber recibido a Capriles es muy alto para Santos. Si creía que los sectores manejados por Uribe lo van a dejar en paz luego de deteriorar de esta forma sus relaciones con Venezuela y con los países más pujantes del proceso de integración latinoamericana, se equivoca, puesto que el verdadero objetivo de Uribe es el de destruir el proceso de paz con la guerrilla, destruyendo al propio Santos en el proceso.

Son esos sectores representados por Uribe, los que se benefician directamente del 6% del PIB colombiano que se destina a la guerra, para no hablar de los cuantiosos ingresos del narcotráfico. Por otro lado, el comercio de Colombia con Venezuela asciende a varios miles de millones de dólares, tal vez unos 6.000, y se calcula que un 40% de las exportaciones colombianas a Venezuela consiste en compras del Estado socialista bolivariano.

Además, Santos parece ignorar que en Colombia también existe una opinión favorable hacia Venezuela que justamente ayer se hizo oir en las calles tan pronto se conoció de su reunión con Capriles. Es la misma opinión que reclama los cambios que ahora se están discutiendo en el proceso de paz en La Habana y que, de no ver satisfechas sus esperanzas de unas reformas democráticas mínimas que permitan poner fin a la violencia, mantendrán los niveles de conflictividad (desde la lucha armada hasta la lucha social de todo tipo), que motivaron a Santos a sentarse a la mesa de negociaciones en primer lugar.

Si Santos cree que puede agredir a Venezuela y al mismo tiempo mantener un status quo que le permita el flujo de las inversiones del otro lado del Pacífico y dentro de la región, subestima tanto la fortaleza del eje Caracas-Brasilia-Buenos Aires, como sobreestima el pragmatismo de China. Los países sudamericanos no aceptarán que se rompa el consenso existente en torno a la vigencia del orden democrático que Santos violó al recibir a un golpista como Capriles. Por otro lado China, a pesar de su pragmatismo, no se resignará a ver cómo los Estados Unidos impunemente desestabilizan una de sus fuentes más importantes de recursos naturales.

En realidad, el problema no es de Santos, sino de la escasa capacidad de la oligarquía colombiana para afrontar el reto del declive de Occidente y del surgimiento de un mundo multipolar. O sigue prendida a la teta del Pentágono, manteniendo sus privilegios pero viendo caer las tasas de beneficio y perdiendo cada vez más autonomía a manos de los intereses transnacionales junto a los que probablemente acabe hundiéndose, o acepta realizar cambios a lo interno y de cara al exterior que prolonguen su existencia aunque la amenacen de muerte en el largo plazo. Son decisiones difíciles de tomar, especialmente para una clase social tan reaccionaria y atrasada como la colombiana.

Es posible que al ver las consecuencias de su desliz con Capriles, Santos termine por dar marcha atrás. Esperemos que la mayoría de la oligarquía colombiana se de cuenta de que es mejor impulsar los cambios antes de que la realidad de las cosas los impulse por su cuenta.

NICARAGUA: 2013 – continuidad moral, renacimiento nacional

Por toni solo y Jorge Capelán, Tortilla con Sal.
 
Entrando a 2013 es natural mirar una vez más al año que pasó para poder resumir los hechos y tendencias más importantes que podrían ser relevantes para el nuevo año. Casi todas y todos los periodistas y escritores nacionales que han reflexionado sobre el 2012 se enfocaron en acontecimientos secundarios de la política y la economía los que giraron alrededor de dos hechos transcendentales que ya casi no se mencionan. Muchos otros acontecimientos notables también pasaron sin comentario o con alguna referencia muy escueta.
 
El primer evento de importancia trascendental en 2012 fue la inauguración en enero del Presidente Daniel Ortega por un segundo mandato consecutivo. La inauguración fue fruto de una arrolladora victoria electoral del Frente Sandinista de Liberación Nacional en las elecciones presidenciales y legislativas del 2011. Simbolizó la continuidad por otros cinco años de políticas gubernamentales que priorizan los derechos sociales y económicos de la mayoría empobrecida y un programa exhaustivo de renacimiento nacional en todas las esferas de la vida del país.
 
En el contexto regional, la presencia en la inauguración de invitados internacionales como el Presidente Hugo Chávez de Venezuela y el Presidente Mahmoud Ahmadinejad de Irán junto con los Presidentes derechistas de Guatemala y Haití indicaron la continuidad en la política exterior de Nicaragua. Venezuela es el aliado más importante de Nicaragua en la región. La presencia de Irán señaló el aspecto independiente de las relaciones Sur-Sur promovidas por Venezuela, Nicaragua y sus principales aliados de la Alianza Bolivariana de las Américas: Cuba, Bolivia y Ecuador. Por otro lado, la presencia de líderes regionales de derecha señaló la determinación con que Nicaragua y Venezuela han dejado a un lado sus diferencias ideológicas para promover la unidad regional en América Latina y el Caribe.
 
Todas esas señales presentes en la inauguración del Presidente Daniel Ortega en enero 2012 se confirmaron en los meses siguientes. Nicaragua y Venezuela han apoyado el derecho de Irán de desarrollar la energía nuclear y la posición iraní en apoyo al pueblo de Siria, sujeto a la agresión terrorista patrocinada por los países de la OTAN. A nivel regional, Venezuela, Nicaragua y los demás países del ALBA han demostrado incuestionable solidaridad con Guatemala y Haití para ayudar esos pueblos de superar las catastróficas secuelas de los desastres naturales. Además, Nicaragua coopera estrechamente con Guatemala en el Sistema de Integración Centroamericana.
 
Casi todo que ocurre en el escenario político y económico de Nicaragua se deriva de la continuidad política hecha posible por esa histórica inauguración de enero de 2012. El gobierno ha promovido una legislación decididamente comprometida a lograr la equidad de género como la Ley 779 contra la violencia contra la mujer y la ley que ha fijado que 50% de todas y todos los candidatos para cargos públicos tienen que ser mujeres. Esos y otros avance legislativos similares junto con el ampliamente reconocido éxito de las políticas económicas del gobierno resultaron en otra aplastante victoria electoral en las elecciones municipales en noviembre 2012. En esas elecciones, las y los candidatos Sandinistas ganaron 134 de los 153 municipios del país.
 
El extraordinario éxito político y económico del gobierno Sandinista bajo el Presidente Daniel Ortega durante 2012 indica tanto una consolidación de esas políticas como su extensión durante 2013 y más allá. Esto también es cierto en lo que se refiere a la política externa de Nicaragua. El gobierno del Presidente Ortega insiste en su determinación de mantener relaciones cordiales con los gobiernos del mundo cualquiera que sea su ideología. El choque inicial y la consternación provocadas por la necesidad de otra intervención quirúrgica para el Presidente Hugo Chávez se han tornado en una tremenda ola de solidaridad que ha unido todavía más a todos los países del ALBA en su determinación de completar la segunda y definitiva independencia de América Latina y el Caribe.
 
El segundo acontecimiento trascendental de 2012, con un significado que durará mucho más allá del año venidero, fue la muerte del Comandante Tomás Borge a la edad de 82 años. Tomás Borge fue el último fundador sobreviviente del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Vivió para ser testigo, no solamente del regreso al gobierno del FSLN en el Siglo XXI, sino también para ver al Presidente Daniel Ortega lograr un segundo mandato consecutivo. El Comandante Borge fue el símbolo de la profunda continuidad entre la generación fundadora del FSLN, el sacrificio de los héroes y mártires y las generaciones posteriores.
 
Tomas Borge sigue siendo un arquetipo duradero del auto-sacrificio ideológico y político, de disciplina y determinación, de una lealtad permanente a la causa revolucionaria. Pero además de ese mística revolucionaria, su combinación de una genuina humildad con un gran talento, le dieron un lugar especial en el afecto de gente de todas las convicciones y clases sociales en toda Nicaragua, aún entre antiguos enemigos, como se vio claramente en el tributo póstumo realizado en la Asamblea Nacional. Para sus colegas más jóvenes y para la generación en desarrollo de la Juventud Sandinista, Tomás Borge es una figura altamente cohesiva moral y políticamente que une las luchas históricas del Siglo XX a los muy diferentes retos del Siglo XXI.
 
Otro acontecimiento de importancia trascendental, y que también se originó en el Triunfo Revolucionario de 1979, ocurrió a finales de 2012. Fue en 1980 que la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional declaró nulo el Tratado de 1928 que cedió los derechos territoriales de Nicaragua sobre la isla de San Andrés a Colombia. Desde 1980 hasta 2012, cada gobierno nicaragüense, de toda ideología, persiguó el legítimo reclamo de Nicaragua para su territorio en el Caribe.
 
Fue hasta diciembre 2012 que se logró que la Corte Internacional de Justicia reconociese finalmente los derechos de Nicaragua a una extensa área marítima en el Caribe y los recursos que contiene. Con ese fallo, Nicaragua recuperó miles de kilómetros cuadrados de océano en los cuales los buques pesqueros nicaragüenses se encuentran faenando y en cuyo subsuelo se realizan obras de prospección petrolera, análisis científico e investigaciones ambientales. Esos hechos han sido consistentemente silenciados por los medios occidentales que sólo reportan los (vacíos) gestos de Colombia que alega desconocer ese fallo pero que en la práctica respeta.
 
Esos tres acontecimientos en 2012 se unen histórica, política y moralmente de una manera indisoluble.
 
Fijan para el futuro previsible un largo período de gobierno Sandinista. Ese período de gobierno efectuará una verdadera resurrección de Nicaragua que transformará para mejor cada aspecto de la vida nacional, desde la la producción agropecuaria, la industria y la infraestructura de todo tipo, pasando por la energía y la tecnología, hasta la educación, la salud, el deporte y la cultura.
 
Una parte crucial de ese renacimiento ha sido la participación dinámica de mujeres talentosas y poderosas en el gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional. El papel de Rosario Murillo ha sido decisivo en fomentar el trabajo en equipo positivo para llevar a cabo de una manera eficaz las complejas decisiones políticas tomadas bajo el liderazgo del Presidente Daniel Ortega. La Presidenta de la Corte Suprema Alba Luz Ramos, la Ministra de Gobierno Ana Isabel Morales, la Ministra del Trabajo Jeanette Chavez, la Ministra de Salud Sonia Castro, la Ministra de Educación Miriam Raudez, la Ministra de la Familia Marcia Ramírez, Judith Silva, Directora del Instituto de Vivienda – el trabajo de estas mujeres y sus numerosas colegas por sí mismo representa un cambio revolucionario irrevocable.
 
Con un promedio de 40% de mujeres en la Asamblea Nacional, Nicaragua se colocó en 2012 a la cabeza latinoamericana y a la vanguardia mundial en cuanto a participación política femenina. Es un hecho reconocido en el Mapa Mundial de la Mujer en la Política 2012 de la Unión Interparlamentaria (UIP), así como por el informe sobre la brecha de género del Foro Económico Mundial que ubica al país en el quinto lugar a nivel global en lo que se refiere a empoderamiento político de las mujeres. En 2012 se aprobó una ley contra la violencia de género de las más modernas en la actualidad, que reconoce casi todas las formas de violencia contra las mujeres, inclusive la violencia psicológica, la patrimonial y la misoginia.
 
2012 fue también un año de importantes avances en el proyecto económico de desarrollo del país. Aparte del ya avanzando proyecto de la gran refinería el Supremo Sueño de Bolívar en la costa del Pacífico del país, se anunció, en septiembre, que la empresa China Continental construirá un canal interoceánico entre el Atlántico y el Pacífico. Ese mismo mes se anunció además la compra de un satélite de telecomunicaciones chino valorado en 300 millones de dólares, que se planea poner en órbita en 2016, llegando así Nicaragua a ser el primer país de Centroamérica con acceso a ese tipo de tecnología.
 
El gobierno Sandinista logró lo que por muchos años había sido un sueño para el desarrollo económico del país en el sector del turismo. En 2012, Nicaragua alcanzó un índice de crecimiento del 10.9% en esa rama, el mayor en América Central, sobrepasando a Belice y a Honduras. Esto es producto de una serie de inversiones, una promoción internacional y una estrategia basada en la promoción del turismo ecológico a pequeña escala. Actividades como el Campeonato Mundial de Surf pusieron al país en el mapa mundial del turismo y un plan nacional de desarrollo sostenible de la actividad hasta el año 2020 garantiza su proyección a mediano-largo plazo.
 
A sólo cinco años del retorno del Frente Sandinista al gobierno en Nicaragua, el país pasó de ser el segundo más desigual de América Latina después de Colombia, a convertirse en el tercero menos desigual después de Cuba y Venezuela. Además, es el segundo país con mayor reducción de la desigualdad social, sólo superado por Venezuela. Es en base a estos logros que el gobierno del Presidente Ortega seguirá cumpliendo con la visión de Sandino, de Carlos Fonseca, de Tomás Borge y los incontables héroes y mártires de la Revolución Popular Sandinista.
 
Esto lo hará trabajando unido, incluso con sus antiguos enemigos en Nicaragua, para asegurar que la sólida acumulación de logros nacionales dure para siempre. A nivel internacional, por medio de la promoción de la integración regional y las relaciones Sur-Sur, Nicaragua y sus aliados del ALBA seguirá construyendo en América Latina y el Caribe su modelo político y económico, único en el mundo, basado en la solidaridad y la cooperación. Ese proyecto inspirado por el socialismo hará completamente irrelevante el corrupto capitalismo corporativo occidental y su fracasado sistema de oligarquía electoral.

Santos y la política del Gran Garrote

Por Jorge Capelán.
La semana pasada el presidente colombiano Juan Manuel Santos – con sus cañoneras en amplio despliegue en la zona del Caribe, que según el Tribunal de La Haya debía haber evacuado ya el 19 de noviembre – dijo que con Nicaragua hablaría “suave en la forma pero firme en el fondo”.
Esas palabras, que en los medios colombianos fueron ensalzadas como todo un monumento a la racionalidad, la educación y el comedimiento – y, en última instancia, como prueba de la superioridad racial de la oligarquía colombiana sobre los nicaragüenses – , en realidad no son sino un refrito de la vieja ideología del “Big Stick”, la misma que inmortalizó el presidente estadounidense Theodore Roosevelt cuando dijo aquello de “habla suavemente y lleva un gran garrote, así llegarás lejos”.
Es una ideología según la cual el orden y las buenas costumbres deben primar en las relaciones de dominación y sumisión entre los estados siempre y cuando la potencia más fuerte, en este caso la del Destino Manifiesto, esté en las cercanías con sus flotas y sus tropas, “por si acaso”. En realidad, es una vil racionalización del derecho del más fuerte digna de Arturo Ui, aquel gángster ficticio que con las mañas más arteras se hizo del control del mercado del coliflor en la ciudad de Chicago, y con el que el dramaturgo alemán Bertolt Brecht magistralmente ejemplificó el ascenso de Adolf Hitler al poder.
Esa ideología fue la que Roosevelt usó en 1902-1903 para, reforzando la presencia de sus marines en Cuba, someter a Venezuela, que había cometido la insolencia de negarse a pagar unas deudas infames a los ingleses, los alemanes y los italianos. Con sus tropas desde la mayor de las Antillas prestas a invadir, Roosevelt hizo a Cipriano Castro la “irresistible oferta” de que los europeos levantarían su bloqueo a cambio de que Venezuela dedicase el 30% de sus ingresos de aduanas al pago de la “deuda”.
También en 1903, y con la misma doctrina, el comandante John Hubbard del buque norteamericano “Nashville”, impidió el transporte y cualquier desembarco posterior de las tropas colombianas en Colón, en la históricamente secesionista provincia de Panamá, argumentando que debía respetarse la “neutralidad” del ferrocarril, un argumento que las autoridades norteamericanas habían empleado en anteriores ocasiones en sentido contrario. En realidad, los Estados Unidos se decidieron a apoyar la independencia de Panamá luego de que el Congreso de Bogotá rechazara la “irresistible” propuesta norteamericana de construir un canal interoceánico en el istmo a cambio de unas pocas migajas para Colombia.
Un tratado similar le habían obligado a aceptar a Nicaragua ya en 1901, cuando el Secretario de Estado John Hay le hizo al país la “irresistible” propuesta de que se le cediese el territorio nacional para construir un canal interoceánico por unos míseros 100 mil dólares al año. En vista de las cañoneras, las élites nicaragüenses consideraron que no tenían más remedio que aceptar la oferta, aunque subieron un poquito el precio. Cuando más tarde el presidente José Santos Zelaya se tomó en serio la idea de hacer un canal por su cuenta con la ayuda de los japoneses y los alemanes, fue desestabilizado y finalmente “invitado” a dimitir con una infame nota del secretario de Estado Philander Chase Knox, debidamente respaldada por fuertemente armadas cañoneras.
Con ese cuento de “hablar suave pero con firmeza”, los Estados Unidos intervinieron en numerosas ocasiones en su Mare Nostrum (Mar Nuestro), el Caribe, donde ningún país que haya sido intervenido una vez se ha logrado escapar de repetir la experiencia al menos en una segunda ocasión.
Además de la separación de Panamá de Colombia en 1903 y la Nota Knox contra Zelaya de 1909, se pueden mencionar las ocupaciones militares de República Dominicana entre 1916 y 1924, de Cuba entre 1906 y 1909 y de Haití desde 1915 hasta 1934, entre muchas otras. En realidad, la doctrina del Gran Garrote es hoy en día parte integral de la caja de herramientas geopolíticas del imperio.
Dicho todo esto y volviendo al tema de las altisonantes declaraciones de Santos, debemos plantear un par de preguntas relevantes: ¿Están las élites colombianas en una posición que les permita utilizar el lenguaje de sus amos históricos en lo que respecta a sus intereses estratégicos en el Caribe con respecto a Nicaragua? Cuando Santos dice que va a hablar “suave en la forma pero firme en el fondo” con Nicaragua, ¿es él el que habla, o son los Estados Unidos?
Creo que la respuesta a esas preguntas es compleja y contradictoria. El mundo de inicios del Siglo XXI no es igual al de los inicios del Siglo XX.
Si hace 100 años los EE.UU. eran el hegemón global en ascenso, hoy son el hegemón global en declive, con China como la primer economía mundial a la vuelta de la esquina y un naciente orden multipolar. Están empantanados en el Oriente Medio, rehenes de su apoyo al Estado Sionista de Israel. Al mismo tiempo, quieren cercar a China en el Pacífico y contener a Rusia con “escudos antimisiles” que le permitan asestar un primer golpe nuclear. Todo eso lo quieren hacer con una economía en quiebra y un ejército en el que, según un estudio encargado por el Centro de Conducción Militar de Fort Leavenworth, Kansas, solo uno de cada cuatro oficiales cree que está siendo conducido de manera correcta por sus mandos.
El Caribe sigue siendo el Mar Nuestro de los EE.UU., pero desde hace 4 años han tenido que soportar, a vista y paciencia, el regreso de la flota rusa a sus aguas, con planes anunciados de montar una base en Cuba. Colombia entera es formalmente una base militar de los Estados Unidos, en virtud de los acuerdos firmados por ese país. Sin embargo, Bogotá está empeñada en unas conversaciones de paz con unas guerrillas que no ha logrado derrotar y que obligan a Colombia a dedicar entre 5 y 6% del PIB en gastos de guerra (uno de los más altos en el mundo) y ahuyentan a la inversión extranjera.
Es cierto, a mediados de 2008 los EE.UU. restablecieron su IV Flota en el Caribe, y poco menos de 12 meses más tarde era derrocado José Manuel Zelaya en Honduras, pero no han logrado estabilizar su dominio sobre ese país, mucho menos convertirlo en un santuario para sus guerras de “baja intensidad” como lo hicieron en la década de los 1980s contra Nicaragua.
A diferencia de los inicios del Siglo XX, 100 años más tarde en la región existen movimientos populares organizados como sujetos políticos con agendas propias que ponen límites a lo que son capaces de hacer las élites. Porfirio Lobo está desesperado por reactivar el acuerdo de Petrocaribe, no pudo llevar a cabo el escandaloso proyecto de los batustanes neoliberales llamado “Ciudades Modelo” y ve con resignación cómo en su país se ha roto con el bipartidismo ante el avance de la Resistencia. Al mismo tiempo Martinelli, en Panamá, es obligado por las protestas populares a anular un proyecto por el que se pretendía malvender la zona franca de Colón – algo que tan sólo una década atrás habría a sido una cuestión de mero trámite. En El Salvador, el FMLN sigue siendo el partido de gobierno a pesar de todos los esfuerzos de ARENA por retornar al pasado.
En Nicaragua, bajo el gobierno sandinista, se viven tiempos históricos de estabilidad y prosperidad, con niveles de crecimiento entre los más altos de la región y claras tendencias de reducción de la pobreza y la desigualdad, así como de recomposición de las instituciones, el Estado y la sociedad en su conjunto.
Al contrario de la realidad construida por los cables de las agencias occidentales de noticias, el gobierno del presidente Daniel Ortega goza de un respaldo popular masivo gracias a su capacidad para alcanzar amplios consensos y de dar respuesta a las necesidades más sentidas de la población. En la Nicaragua de hoy en día es un suicidio político pronunciarse en contra de la necesidad de políticas de reducción de la pobreza, de proyectos de inversión como el del Canal Interoceánico, negar la soberanía del país sobre el Río San Juan o su derecho a los recursos del Mar Caribe.
Sobre los temas limítrofes, el consenso existente en Nicaragua se asienta en el triunfo revolucionario del 19 de julio de 1979, a raíz del cual una serie de tratados lesivos a la soberanía nacional firmados en condiciones de ocupación extranjera fueron denunciados y una política de recuperación del territorio nacional fue comenzada. Desde 1856, un caso excepcional en la historia moderna, Nicaragua perdió cerca de un tercio de su territorio a manos de sus dos vecinos, de tamaño mucho menor, Honduras y Costa Rica.
Desde los tiempos de la colonia, un interés recurrente de los poderes coloniales ha sido el de lograr que Centro América estuviese dividida en pequeñas unidades políticas en orden de garantizar su sumisión. Esto era extremadamente importante en el caso de Nicaragua, la mayor de las repúblicas independizadas de España. No es casualidad que con la invasión del filibustero William Walker el proceso de despojo de Nicaragua cobró nuevas fuerzas.
Desde la perspectiva nicaragüense, el tratado Bárcenas Meneses-Esguerra es nulo desde el momento en que fue firmado bajo ocupación norteamericana. Basta con ver el mapa del Caribe para darse cuenta de que Nicaragua está acorralada en ese mar. Es el único país centroamericano con costas en ambos océanos sin un puerto de aguas profundas en uno de ellos: El Caribe. Una de las razones de este hecho es que la escasa franja costera que las cañoneras colombianas estacionadas a lo largo del meridiano 82 dificultaba la viabilidad económica del proyecto para Nicaragua.
Esa situación es comprendida por los vecinos centroamericanos de Nicaragua en el Caribe, que están sometidos a presiones similares por las fronteras de Colombia. La oligarquía colombiana se equivoca si da por sentado el apoyo de los países de la región en su política antinicaragüense. Ni siquiera Costa Rica, que podría haber perdido mar a raíz del fallo de La Haya, ha puesto en duda la validez del mismo. Incluso, no sería extraño que intentase renegociar su tratado limítrofe con Colombia sobre el Caribe, que no ha sido ratificado por el Parlamento.
Una continuación de la política de confrontación por parte de Colombia probablemente tendría como consecuencia que Centro América cierre filas tras Nicaragua. A nivel popular, no existe ningún entusiasmo por aventuras guerreristas de ninguna clase, y a nivel de estados, no existen ánimos para plegarse ante agendas que sólo dificultan el flujo de las inversiones. Pero además, hay un proceso más profundo que hace inviable la aplicación de las políticas del Gran Garrote en la región.
La firma de los acuerdos de Esquipulas II, en 1987, rechazada en su momento por los Estados Unidos, fue un hecho geopolítico sin precedentes en la región. Más allá del reconocimiento por los demás países centroamericanos de la legitimidad del gobierno sandinista, esos acuerdos implicaron una ruptura con el status quo imperial y la lógica del Gran Garrote toda vez que los gobiernos de la región, apoyados por un grupo de países sudamericanos, lograron resolver sus diferencias entre ellos mismos, al margen de los Estados Unidos.
La oligarquía colombiana fue incapaz, en esas condiciones, de entender que debía renegociar su geopolítica en el Caribe, en lugar de seguir como aprendiz de hegemón regional a la cola del hegemón global. En lugar de eso, la oligarquía colombiana actuó con prepotencia e ignoró la decisión nicaragüense de declarar nulo el tratado Bárcenas Meneses-Esguerra a inicios de los 80s, dejándose encandilar por el “reconocimiento” de parte de la administración Reagan de su “soberanía” sobre los callos Quitasueño, Roncador y Serrana.
A la firma de los acuerdos de Esquipiulas II en Centroamérica, para las élites colombianas siguieron 20 años de vivir de la ilusión, con sus planes Colombia y Patriota, financiados con enormes sumas de dinero estadounidense y sueños de sentirse “el Israel de América Latina”. Ahora todo eso se acabó y el fallo de la CIJ no hizo otra cosa que devolver a Colombia a la realidad. Una prueba de ello es que el mismísimo juez ad-hoc designado por Bogotá en el Alto Tribunal votó a favor del fallo, y sólo estuvo en desacuerdo con la manera en que se trazaron los límites, proponiendo otra que, a su juicio, le habría dado a Nicaragua la misma cantidad de mar.
Difícilmente logre Colombia el apoyo explícito de Washington para su actitud de desacato a la CIJ. Ayer en Managua, la embajadora estadounidense, Phyllis Powers, aseguró que “vamos a seguir trabajando muy estrechamente con Nicaragua en la lucha contra el narcotráfico” independientemente de la nueva situación fronteriza. Esto lo dijo a sabiendas de que la Asamblea Nacional en Managua, el mismo día de la semana pasada que renovó su invitación a Estados Unidos para colaborar en la lucha contra en narcotráfico en el Caribe, invitaba a las armadas de Cuba y Rusia a hacerse presentes en la zona.
No se trata de que los Estados Unidos repentinamente hayan desarrollado una simpatía por Daniel Ortega, o que no les preocupe el hecho de que Nicaragua adquiera el peso regional que está alcanzando.
La élite estadounidense está dividida sobre el tema de la Convención del Mar, que Colombia no ha ratificado y los EE.UU. ni siquiera han firmado porque, según argumentaba Ronald Reagan a inicios de los 80s, el hacerlo sería como poner la soberanía de Estados Unidos en las manos del tercer mundo. Sin embargo, desde entonces a esta parte una gran mayoría de los países del mundo se han convertido en signatarios del Tratado, y los EE.UU. están perdiendo muchos billones en contratos de explotación marítima, por lo que la presión para su ratificación es cada vez más fuerte, y no solo entre las filas de los demócratas.
Como acostumbra recordar el presidente ecuatoriano Rafael Correa, no estamos asistiendo a una mera época de cambios, sino a un cambio de época signado por el fin de la hegemonía estadounidense. La oligarquía colombiana debería elegir qué camino quiere seguir: o normaliza sus relaciones con la sociedad colombiana y con el resto de América Latina, o sigue por el trillado camino del gamonalismo interno y externo que Santos en vano trata de esconder tras su discurso de “hablar suave en la forma pero firme en el fondo”.

Colombia en desacato

Actualidad RT.

Colombia anunció que no va a retirarse de las aguas territoriales concedidas a Nicaragua por La Corte de la Haya y las sigue patrullando, según afirmó el jefe de las fuerzas militares de Colombia, Alejandro Navas.

El alto mando agregó que hasta que el presidente Juan Manuel Santos no se pronuncie, las fuerzas navales colombianas velarán por la seguridad de unas veinte embarcaciones que realizan labores de pesca en el área. Asimismo, el Gobierno ordenó vuelos de patrulla sobre la zona.

“Hay varios objetivos, uno de ellos es preservar la vida, la integridad de los conciudadanos, especialmente de los pescadores que ejercen esta faena en el archipiélago”, aseguró Navas.

El analista político Jorge Capelán estima que el desacato de Colombia afectará las relaciones con los países de la región.

Aunque últimamente Colombia “ha entrado en una dinámica muy fuerte de integración a nivel regional, este desacato ante el fallo del Tribunal de la Haya va a afectar todas las relaciones con todos los países grandes de América Latina”, indicó el analista, que subrayó que los desacuerdos no se convertirán en un conflicto armado puesto que “la guerra ya no es ningún negocio en esa región del mundo”.

Asimismo, la canciller María Ángela Holguín ha declarado que la nación sudamericana estudia “seriamente” su retirada del pacto que reconoce la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que otorgó recientemente la soberanía sobre los islotes en disputa a Bogotá y extendió las fronteras marítimas de Managua.

“Claro, si Colombia sigue intransigente, entonces Nicaragua llevaría este caso al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas donde seguramente Rusia y China van a apoyar a Nicaragua, y donde EE.UU. y la Unión Europea traten de apoyar a Colombia”, supone Capelán.

JOACO y ASSANGE, dos casos, dos encierros

Por Jorge Capelán para ANNCOL. 

Tanto el caso del australiano Julian Assange, redactor de WikiLeaks, como el del ciudadano sueco Joaquín Becerra, redactor de ANNCOL, tienen que ver con la libertad de expresión. En ambos está de por medio el manejo viciado de una alerta roja de Interpol, y en ambos también se sientan claros precedentes que atentan contra todos los que intenten divulgar información que cuestione los intereses de las grandes potencias occidentales.

Como es sabido, las revelaciones de WikiLeaks han sido seguidas por millones de personas en todo el mundo. Tal vez es menos conocido que la agencia ANNCOL que dirigía “Joaco” era y es una de las páginas web más visitadas de Colombia por revelar informaciones que los medios de ese país, controlados por la oligarquía, ocultan. A Assange, el gobierno de Ecuador le concedió asilo político, una medida que todos apoyamos porque significa una defensa del derecho de asilo y del derecho internacional amenazados por las potencias de la OTAN.
A Joaquín Becerra, el gobierno venezolano lo entregó a Colombia en una desafortunada situación que se manejó muy, pero muy mal.
Joaquín Becerra jamás habría participado en un seminario con mercenarios disfrazados de perseguidos políticos como el dueño de Radio Caracas Televisión, Marcel Granier, el fascista ex alcalde del municipio de Chacao, Leopoldo López, o la bloguera a sueldo cubana (es un decir) Yoani Sánchez. Eso jamás lo habría hecho “Joaco”, pero sí lo hizo Julian Assange [1] en 2010, como se puede apreciar en el enlace de abajo.
Ahora sale por ahí un cable [2] de TeleSur repitiendo la formulación oficiosa y totalmente falsa de los medios oligárquicos colombianos de que Joaquín Becerra es un “dirigente” de las FARC – la misma mentira que durante años ha sido utilizada para perseguir a todos los que seriamente denuncian las violaciones a los derechos humanos y las injusticias en Colombia.
Un llamado a la responsabilidad y a la seriedad.
No nos dejemos intimidar ni caigamos en oportunismos fáciles de los que el día de mañana podemos llegar a tener que arrepentirno.
Assange está en la embajada de Ecuador en Londres enfrentando un incierto destino pero seguro del apoyo de nuestros pueblos y de nuestros gobiernos.
Joaco está en la cárcel en Colombia y enfrenta una condena de entre 8 y 18 años de prisión.
No nos olvidemos del compañero Joaquín Becerra ni de las injusticias que en su caso se cometieron y, por sobre todas las cosas, no empecemos a hablar como la oligarquía que lo condenó.
[1] (Ver la lista de participantes en la reunión de la conferencia Oslo Freedom Forum de 2010. Elegir el año en el menú de la izquierda y revisar la lista completa de agentes “humanitarios” del imperio ante la que disertó Julian Assange. Eso jamás lo habría hecho Joaco.http://www.oslofreedomforum.com/speakers.html

[2Telesur: http://blip.tv/telesurtvnet/condenan-a-dirigente-de-las-farc-joaqu%C3%ADn-p%C3%A9rez-becerra-6348339