“Cuba logra superar la fuga de ‘cerebros’ provocada por EE.UU.”

Actualidad RT.

El analista político Jorge Capelán opina que Cuba empieza a convertirse en país receptor, pese a que EE.UU. hace todo lo posible para hacerse con los mejores “cerebros” de la isla. “En general toda esta política de cambios que está teniendo lugar obedecen a esta nueva inserción de Cuba en este mundo multipolar que está naciendo en un contexto en el que Cuba tiene excelentes relaciones con todos los países de toda América excepto EE.UU.

Esto paradójicamente en un contexto en el que se nota que EE.UU. profundiza y hace más agresiva su política fracasada de bloqueo económico y de toda índole contra el pueblo cubano”, afirma el analista. “Cuba no es en estos momentos solamente un país de emigración, sino que está convirtiéndose en un país de inmigración”, revela Jorge Capelán, precisando que según los datos de las autoridades españolas, “este año, en lo que va de año, a causa de la crisis hay más o menos unos 2.000 españoles jóvenes que cada mes se está mudando hacia Cuba”.

“Cuba todavía sigue siendo objeto de la política diseñada no solo para promover la emigración, sino para promover la fuga de ‘cerebros’. En los países donde hay una importante presencia de personal cubano EE.UU. tiene planes específicos para reclutar a los profesionales cubanos y a todo tipo de intelectuales y personas en las cuales Cuba ha invertido una gran cantidad de recursos”, denunció el experto a RT.

Por qué Cuba Sí Puede y Suecia No Puede

Por Jorge Capelán, RLP/TcS.
Como al gobierno sueco no le interesa la suerte de los extranjeros en su país y en cambio sí le interesa andar mandando espías a Cuba, las perspectivas de que se resuelva el problema de los 19.000 extranjeros analfabetas que viven en su suelo son nulas. Este ejemplo ilustra a la perfección lo absurdo de las situaciones creadas por las élites dominantes en los países imperialistas.

Esta semana, la organización de las comunas y las regiones de Suecia, SKL, dio la voz de alarma ante el hecho de que al país escandinavo cada vez llegan más inmigrantes que nunca han ido a la escuela o que sólo lo han hecho un tiempo, lo que les dificulta aprender el idioma sueco e integrarse a la sociedad.

Se calcula que en la actualidad hay unos 19 mil extranjeros analfabetas. Los profesores de los programas de sueco para extranjeros confirmaron las quejas de SKL y apoyaron su demanda de mayores recursos para atender a este grupo.

La ministra de integración de Suecia, Nyamko Sabuni, dijo a los medios que lo prioritario no era dedicar tantos recursos para que los extranjeros aprendan sueco, mucho menos para que se alfabeticen en sus lenguas maternas:

“La mejor manera de que aprendan sueco es a través de la práctica, es decir, a través de prácticas de introducción al trabajo que les den la chance de practicar el sueco. Si uno no está acostumbrado a estudiar, no basta con sentarse en el aula de clase unos años en el programa de sueco para inmigrantes”, aseguró.

O Sabuni es analfabeta, o se hace. En primer lugar, se sabe que esas prácticas muy rara vez conducen a un trabajo. En segundo lugar, en una sociedad como la sueca no hay nada que una persona que no sabe leer y escribir pueda hacer.

Si se quiere que los extranjeros se integren a la sociedad es necesario que tengan las condiciones para aprender el idioma lo mejor y más rápido posible. En el caso de los extranjeros analfabetas, un primer paso fundamental es que aprendan a leer y escribir en su propio idioma.

Nyamko Sabuni milita en el Partido Popular sueco (Folkpartiet), un partido que desde hace varios años trata de reclutar votos de la derecha más xenófoba, por eso lo que a ella lo que menos le interesa es discutir seriamente los problemas de los inmigrantes.

No en vano hace tiempo ella proponía gastar muchos millones de coronas en exámenes ginecológicos obligatorios a las niñas inmigrantes para saber si habían sido objeto de ablación del clítoris – una medida tan patológicamente retorcida que recuerda algunos métodos usados por los nazis contra los judíos, los gitanos y otros grupos allá por los años 30 del siglo pasado.

Si Suecia fuese un país más o menos normal y no el antro de racismo desenfrenado, militarismo rampante y privatizaciones desbocadas en el que se ha convertido desde hace unos años, entonces tomaría seriamente el asunto del analfabetismo entre los extranjeros y buscaría cómo dar respuesta a ese problema.

Por unos pocos millones de coronas, Suecia podría alfabetizar a esos casi 20 mil inmigrantes en tiempo récord. Todo lo que hace falta es ir a Cuba y aprender el método cubano “¡Yo Sí Puedo!” con el que han aprendido a leer y escribir millones de personas en el mundo y cuya efectividad es reconocida y avalada por la UNESCO.

Con ese método, un adulto aprende a leer y escribir en 65 lecciones durante un período de entre 7 semanas y 3 meses. Sólo hace falta un profesor no-calificado, un libro de texto por alumno, un manual y 17 vídeos. El método ha sido traducido a varios idiomas, y hasta hay una propuesta de traducirlo al Árabe.

Si Suecia aplicase este método en un gran número de grupos de inmigrantes con diferentes idiomas, seguramente generaría experiencias muy valiosas que permitan extender el programa a muchos otros países, con lo que en realidad estaría haciendo una contribución no solo dentro sino también fuera de sus fronteras.

Pero las élites dirigentes suecas están demasiado preocupadas en vender armas o proteger los beneficios de la banca como para tomar en serio los problemas sociales que están creando en sus propias poblaciones.

En el caso de los partidos de la Alianza derechista en el poder, están demasiado interesados en mandar a Cuba espías como el político demócrata cristiano Aron Modig como para pensar en cosas serias, como la cooperación en la lucha contra el analfabetismo.

La plata sueca para Payá

Por Jorge Capelán, RLP/TcS.

Las autoridades cubanas han entregado a su embajada al político derechista sueco Aron Modig, retenido en Cuba por su participación en un accidente en el que fallecieron dos personas el 22 de julio, entre ellas el conocido contrarrevolucionario Oswaldo Payá, informa el diario sueco Svenska Dagbladet.
La mañana de este lunes, Modig declaró a la prensa cubana que viajó a la isla, junto al político español del Partido Popular Ángel Carromero, con los objetivos de entregar dinero a Payá, Organizar de conjunto con la hija del contrarrevolucionario un ala juvenil del “movimiento” de Payá en Cuba, y apoyarlo en los viajes que éste quisiera realizar dentro del país.
Además de haber negado las versiones de Miami de que el accidente en el que murieron dos personas habría sido causado por las autoridades cubanas, Modig reveló que introdujo a Cuba la suma de 4 000 euros para una organización ilegal en violación de las leyes cubanas.
“He comprendido que eso no es legal en Cuba y pido disculpas por haber venido aquí y realizado actividades ilegales”, dijo en esa conferencia de prensa, según el diario sueco.
Interesante manera de hacerse el sueco. Que tenga un buen viaje de regreso a Escandinavia.
De vez en cuando viaja a Cuba algún sueco para montar un escándalo, eso no es nuevo. Pero esta vez fue algo muy gordo, porque se encontraron pruebas incontestables de un político de alto rango (Modig es presidente de la Juventud Demócrata Cristiana sueca y miembro de la directiva del partido) violando abiertamente el derecho internacional.
En Suecia, el tema de Modig como valiente luchador en las “ergástulas cubanas” fue la comidilla de la semana. Lo que nadie se atrevió a mencionar, era de dónde venía el dinero para el viaje del sueco.
Una fuente sueca digna de todo crédito y con buenos contactos entre los círculos de derechistas suecos acostumbrados a jugar a la desestabilización de terceros países me contó que sus esfuerzos por sonzacarle a los democrata-cristianos de ese país el más mínimo detalle sobre quién había financiado el viaje de Modig a Cuba fueron en vano.
“Según mis contactos, nadie en la Juventud Demócrata Cristiana excepto el Presidio (la directiva) sabe quién organizó el viaje y qué específicamrente estaba haciendo allí”, cuenta mi fuente.
“El Presidio le dijo a mis contactos que es una organización de ayuda, pero que es ‘clasificado’ de qué organización se trata. Mis fuentes tienen altos cargos en la Juventud Demócrata Cristiana. Por lo general encuentran respuestas a sus preguntas”, agrega.
“Le pregunté a otro miembro con un alto cargo en la Juventud Demócrata Cristiana que dijo que están tratando de mantenerse callados para sacar a Modig. Pero es que no están callados, solamente no dicen quién organizó el viaje y lo que hacía allá”, dice mi fuente.
Hoy en día se sabe lo que hacía Modig en Cuba, así como se sabe que torpemente lo reveló por Twitter.
Además se sabe que se reunió en Georgia poco antes de viajar a Cuba con representantes del Instituto Republicano Internacional Republicano (IRI) y del Instituto Nacional Demócrata (NDI), dos organizaciones norteamericanas que participan activamente en la política de “cambio de régimen” de Estados Unidos contra Cuba – una cosa que los políticos suecos de derecha de hoy en día rara vez se preocupan en negar o siquiera mantener en secreto – basta leer sus blogs para darse cuenta de la impunidad con la que creen actuar.
En realidad, el motivo del silencio de los jóvenes demócrata-cristianos no tiene que ver con sus contactos con los Estados Unidos, sino con el propio gobierno sueco.
Suecia es el tercer mayor donante europeo de “ayuda a la democracia”, sólo detrás de Holanda y Gran Bretaña. En 2011, Suecia dedicaba unos 4 600 millones de coronas (46 millones de euros) a este tipo de actividades. Además, en 2009 esta cantidad se aumentó con una partida especial de 100 millones (10 millones de euros) “para organizaciones y grupos que trabajan por la democracia bajo situaciones especialmente difíciles o riesgosas”.
Esta partida especial está dirigida a una lista secreta de países y no va canalizada a través de mecanismos legales. Es decir, que va por debajo de la mesa a grupos como el de Payá en Cuba. El mismo gobierno sueco reconoce que esto es a todas luces ilegal.
Efectivamente, en la mayoría de los países, aquel que recibe dinero de una potencia extranjera con el fin de influenciar la política interna está expuesto a severas penas.
El Código penal del reino de Suecia (19:13) establece que “Aquel que, de parte de una potencia extranjera o de alguien que desde el extranjero opere a cuenta de una potencia extranjera, reciba dinero u otra forma de propiedad para, a través de la publicación o divulgación de escritos o por otros medios, influenciar a la opinión pública sobre un tema tocante a alguna de las bases del sistema de gobierno del reino u otro tema de importancia para la seguridad del reino sobre el que sea de la competencia del parlamento o del gobierno decidir, será condenado por recepción de ayuda extranjera a un máximo de 6 años de cárcel. Ley (1981:1165)”
Al ser descubierto Modig con 4 mil euros (una pequeña fortuna en la isla y en cualquier país pobre) para Payá, Modig se arriesgaba a que le pasara lo que le pasó a Allan Gross, el espía disfrazado de contratista de la USAID que cumple una larga condena en la isla. En realidad, el caso de Modig es aún peor que el de Gross, porque el estadounidense sólo era un empleado, mientras que Modig es todo un político en su país.
Las autoridades cubanas dejaron ir a Modig, cuyo apellido curiosamente significa “valiente” en sueco, con la cola entre las patas y una seria advertencia de que la próxima vez los agentes del reino escandinavo no serán tratados con la misma clemencia.
Probablemente, las autoridades cubanas consideraron que, una vez revelada la descarada actuación del sueco y puesta en ridículo la campaña internacional desplegada por los medios de Miami en torno a la muerte de Payá, era preferible dejarlo ir que abrir otro frente en una guerra política que deben librar contra un enemigo mucho más poderoso, que son los Estados Unidos.
Por su parte, los suecos deben de haberse sentido aliviados, porque si el escándalo de Modig hubiese tomado mayores proporciones, las voces dentro de Suecia que cuestionan el inmoral giro de ese país en las relaciones internacionales habrían ganado fuerza y la red de espías que mantienen en cerca de 40 países de África, Asia y Europa del Este habría comenzado a ser puesta en evidencia.

Un perro ladrándole al ALBA


Miami. Por Jorge Capelán, RLP / TcS.
Ayer miércoles, el narcoterrorista Otto Reich acusó desde las páginas de El Nuevo Herald de Miami a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), específicamente a Ecuador y a Venezuela, de utilizar el Sistema Único de Compensación Regional (SUCRE) para “lavar” dinero iraní – un tema del cual algo sabe, dada su prominente participación en el famoso escándalo Irán-Contras en la década de los 80s.
“La dolarización (en Ecuador) y el mecanismo del SUCRE juntos representan un mecanismo ideal para ocultar operaciones de lavados de dinero en la región (…) existen razones para creer que estos países (es decir, el ALBA) están utilizando el SUCRE y el Banco Central del Ecuador para blanquear dinero proveniente de actividades ilícitas tales como narcotráfico, terrorismo y secuestros”, afirma Reich en un artículo de opinión titulado “Irán, ALBA y el lavado de dinero“.
En primer lugar es necesario constatar que la denominación de Reich como narcoterrorista no es gratuita:
El ex embajador de EE.UU. en Venezuela, ex subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos y ex miembro del Consejo de Seguridad Nacional, en la década de los 80s del siglo pasado fue también jefe de la Oficina de la Diplomacia Pública de Ronald Reagan, desde la cual usó ilegalmente los fondos de propaganda del gobierno de los Estados Unidos para publicar anuncios que solicitaban donaciones a favor de la Contra nicaragüense.
Esta actividad sirvió de mampara para blanquear las enormes sumas provenientes del narcotráfico y la venta de armas que financiaron la guerra sucia de los Estados Unidos contra Nicaragua. Gracias al trabajo de Reich, se justificaba la aparición de dinero del narco en cuentas de mercenarios antisandinistas en bancos de Gran Caimán y de Suiza.
El escándalo de venta secreta de armas a Irán (que no tenía nada que ver con la guerra en Centroamérica) para financiar a la contra destapó a su vez toda la red ilegal y delictiva sobre la que se basaba la agresión estadounidense contra Nicaragua.
Entre los socios de Reich en esos días estuvieron los terroristas Luis Posada Carriles, Orlando Bosch y el operativo de la CIA Félix Rodríguez Mendigutía, que fue obligado a terminar a raíz del escandalo Irán-Contras.
Según Reich, “Irán ha desarrollado con la ayuda de Ecuador y Venezuela un mecanismo que le permite eludir las sanciones finacieras a través del uso de un sistema financiero paralelo, propio de los países del ALBA (eje Cuba-Venezuela-Ecuador-Bolivia-Nicaragua), y así llevar a cabo operaciones de lavado”.
Según el narcoterrorista, a fines de 2008 el Banco Central de Ecuador acordó crear un mecanismo para facilitar operaciones entre  el Export Development Bank of Iran (EDBI) y el Banco Internacional de Desarrollo en Caracas (BID).
“Para ese entonces, tanto el EBDI como el BID ya habían sido añadidos a la lista de entidades sancionadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, por haber brindado servicios financieros al Ministerio de Defensa de Irán”, agrega Reich.
Cómo esa pudiese ser una operación delictiva, es algo que desafía la inteligencia. Las únicas pruebas que aporta el narcoterrorista de Reich consisten en hablar de “sesiones reservadas”, “informes confidenciales” y de disposiciones de írritas instituciones estadounidenses como la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, encargada, entre otras cosas, de imponer las ilegales sanciones extraterritoriales del criminal bloqueo a Cuba.
No hacerle caso a la OFAC no es un acto ilegal, es un acto soberano, como soberana también habría sido la decisión del EBDI de extender líneas de crédito al Ecuador por 40 millones de dólares para importar bienes y servicios de Irán.
Según Reich, experto en operaciones de lavado, con el SUCRE “las naciones del ALBA pueden pasar por alto la supervisión de bancos extranjeros cuando quieren ocultar ciertas transacciones. El único control respecto a la licitud de dichas transacciones depende directamente de los mismos bancos centrales miembros del SUCRE”.
Con esta observación, Reich abre la caja de Pandora, porque, como es sabido, los Estados Unidos consumen la mitad de la droga en el planeta y sus bancos son una lavandería gigantesca: Según el senador demócrata Carl Levin, “Las estimaciones indican que entre 500 mil millones y un billón de dólares de origen criminal se mueven y depositan anualmente en los bancos. Se estima que la mitad de ese dinero viene a dar a Estados Unidos”.
Sin embargo, esas cifras sólo toman en cuenta el dinero proveniente del crimen organizado, no incluyen transferencias ilegales ni flujos de capital hechos por dirigentes políticos corruptos, ni los provenientes de evasión tributaria cometida en países extranjeros. En realidad, la banca estadounidense vive del lavado. Si la “doctrina Reich” se aplicase consecuentemente los banqueros yanquis serían los primeros en ir a la cárcel.
Es más, si la “doctrina Reich” se aplicase sólo en Miami, con un promedio más alto de millonarios que en el resto de los Estados Unidos, una ciudad donde hay más de mil millonarios cubanoamericanos de los cuales unos 150 tienen fortunas por encima de los 50 millones de dólares, el problema del lavado a nivel global sería grandemente reducido.
Varios de esos millonarios miamenses son amigos de Otto Reich. Sus fortunas fueron amasadas a partir de sucesivas oleadas, empezando por los millones de la dictadura batistiana y siguiendo por las generosas “ayudas” de la CIA a cuánto grupo de Miami se incorporase a las causas más nefastas al servicio de los Estados Unidos. A esto se le sumó, a partir de los 70s, el auge del tráfico de drogas de la mano de la mafia.
En los días del Irán-Contras, cuando Otto Reich hacía que recaudaba donaciones voluntarias para ocultar el trasiego, los aviones traían armas a Centroamérica y regresaban con cocaína a California y otras ciudades. En esos días, amigos de Reich como la familia Mas Canosa llegaron a convertirse en una especie de Al Capones modernos.
Por eso no causa sorpresa el dar con la fuente de inspiración para el artículo de Otto Reich: Una reunión organizada por sus mafiosos amigos banqueros de Miami sobre el tema del lavado.
Hace unas semanas, el 22 de febrero, El Nuevo Herald publicó un cable de EFE informando acerca de la realización de la XII Conferencia Anual sobre Prevención de Lavado de Dinero de la Asociación de Bancos Internacionales de Florida (Fiba).
Uno de los temas centrales de la conferencia, según dijo a EFE su presidente, Clemente Vázquez-Bello, fue la llamada Ley Integral de Sanciones, Responsabilidad y Desinversión (Cisada, por sus siglas en inglés), que contiene sanciones a Irán.
“La legislación federal intenta imponer extraterritorialmente las sanciones que ha impuesto Estados Unidos a Irán al sistema bancario mundial, porque básicamente prohíbe que los bancos estadounidenses tengan cuentas con entidades financieras extranjeras si participan en transacciones prohibidas con ese país”, explicó.
A la conferencia asistieron, según el cable, 1.150 banqueros de 40 países y entre los participantes estuvieron James H. Freis, del Departamento del Tesoro y Jonathan R. Thomas, jefe de evaluación y supervisión de las industrias reguladas de la OFAC.
Todo para tratar de hacer aplicar las leyes espurias de Estados Unidos contra terceros países – un proyecto condenado al fracaso en un mundo ya entrado en la multipolaridad. Y si no que vayan a convencer a los chinos y a los rusos de que se plieguen a sus presiones.
A Reich, al que todos en Washington tratan como si fuese un apestado, una especie de “tjernobilito” andante, no se le hace mucho caso. Pero de vez en cuando sale de su escondite para proferir amenazas de manera “cuasi oficial” a cuenta de terceros.
El Espacio Económico del ALBA, el BALBA (Banco del ALBA) y el SUCRE son proyectos estratégicos de nuestros pueblos en la búsqueda de la soberanía y en la lucha contra la pobreza. No serán detenidos por los ladridos de algunos perros que sólo son señal de que avanzamos.