Nicaragua y el fraude electoral en Honduras

Jorge Capelán/Tortilla con Sal, 25 de noviembre 2013

Nicaragua ha reconocido a Juan Orlando Hernández del Partido Nacional como ganador de las elecciones en Honduras. A pesar de que hay claras señales de un fraude electoral, el Presidente Daniel Ortega actúa sabiamente en estas circunstancias.

El proceso en Honduras va a seguir, y es importante entender la situación de Nicaragua. Si algo debemos haber aprendido de la experiencia de los años 80 es la importancia de no quedar aislados a nivel regional. Eso es lo que más desean el imperio, la mafia de Miami y la de Uribe, así como la reacción local, centroamericana y continental.

Entre otras cosas, hubiera sido fácil para los golpistas hondureños salir plegándose a la campaña antinicaragüense que tratan de montar Costa Rica y Colombia con relación a los diferendos limítrofes en el río San Juan y las aguas territoriales del Caribe.

Entonces, nuestra política debe necesariamente ser de distensión, no de aumento de los conflictos en nuestra región. Desde luego, es relevante también la coherencia de la política externa de Nicaragua a favor del principio fundamental de la no intervención en los asuntos internos de otros países.
Además, la derecha hondureña puede acusarnos a nosotr@s los sandinistas de usar un doble rasero, tratando de una manera a LIBRE en Honduras y de otra muy distinta a la oposición aquí.

Todos sabemos que la comparación es totalmente falsa, ya que la oposición de ultraderecha que tenemos en Nicaragua vive inventando fraudes inexistentes y tiene cero apoyo popular, mientras que LIBRE tiene gran apoyo popular y por ese mismo motivo es constante objeto de asesinatos, persecución y todo tipo de fraudes .
Sin embargo, desde el punto de vista de la propaganda, el gobierno del nuestro Presidente Comandante Daniel no puede estar dándole argumentos a El País de España, a la CNN, a La Pren-CIA, etcétera para que monten una realidad virtual, que por más que no exista en el mundo real, se convierte en un hecho real a causa de la guerra sicológica.

Por otro lado, y a pesar del fraude, LIBRE ha ganado cosas importantísimas en estas elecciones.
La primera es que el bipartidismo en Honduras está seriamente deteriorado, ahora con un partido de Izquierda de gran base popular como la segunda fuerza del Parlamento – algo que jamás había existido antes – y con un partido Liberal en profunda crisis. Incluso, la decisión del candidato Liberal de ser el primero en aceptar el resultado de las elecciones seguramente le restó el poco apoyo que le quedaba entre los liberales que todavía no habían decidido pasarse a LIBRE.

Cuando le hicieron el golpe a Zelaya en 2009, los golpistas quisieron aniquilar la naciente base de apoyo popular que el entonces Presidente Mel tenía. Al cabo de cuatro años, lo único que han logrado es que surja un movimiento sociopolítico que ya no regresará a Honduras a los tiempos aquellos en los que la ley del fusil hacía callar a toda voz disidente.
Hoy en día la oligarquía hondureña hasta tiene que aceptar que esa fuerza política se ha metido en su parlamento que ellos creían que era su morada sagrada.

Otra cosa: el candidato del Partido Anticorrupción sacó una cantidad nada despreciable de votos. Aunque su líder Salvador Nasrallah es alguien rico, parece que no pertenece a la élite más rancia de poder en el vecino país. Habría que ver si es posible construir alguna especie de alianza que le daría una fuerza muy considerable a una agenda progresista.

Algo es cierto. El resultado electoral oficial de ayer no resuelve ninguno de los problemas de Honduras y más bien los agudiza todos.
Lo más seguro es que el Partido Nacional con Juan Orlando Hernández no vaya a controlar mejor el país de lo que lo hizo Lobo. Recordemos que ganó las internas de su partido en medio de serias denuncias de fraude, así que no faltarán compañeros de partido que le deseen pasar la cuenta.

Por último, y a pesar del fraude, LIBRE no logró más allá de tal vez un 40% de los votos. Con esas cifras y en esas condiciones no existe un mandato claro para refundar el país. Para lograrlo debe haber un consenso amplio de una gran mayoría del país. Para eso hace falta más política y más calle también.
Veremos qué sucede en los próximos meses.

La tasa de homicidios de Centroamérica supera en 10 veces la media mundial

RT Actualidad.

“El narcotráfico se considera una de las razones principales de esta alta tasa de homicidios en América Latina. Según el analista político Jorge Capelán, EE. UU. fomenta esta actividad y blanquea luego gran parte del dinero proveniente de ella en Wall Street. ”

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No es un asesinato más

Por Jorge Capelán, RLP/TcS.

El martes por la noche fue encontrado muerto el jefe de redacción de la radio HRN de Honduras, Alfredo Villatoro, con dos disparos en la cabeza y extrañamente vistiendo un uniforme modelo Cobra de la policía. Los Comandos Cobra de la policía militarizada hondureña, entrenados para matar, son odiados por los activistas de la Resistencia y por la población en general.

El régimen de terror que le ha costado la vida a 25 periodistas desde que fue instalado el actual presidente Porfirio Lobo, y que le ha costado la vida a casi 20 hondureños al día, debe verse a la luz de que el Pentágono y poderosos intereses de la oligarquía local intentan crear un clima que dé la impresión de que los carteles del narcotráfico están a punto de tomar el país y que el pueblo hondureño necesita un “poderoso aliado” que, por supuesto, se encuentra al norte del Río Grande.

Honduras, catalogado como el primer lugar en homicidios del mundo por Naciones Unidas, registra un muerto cada 74 minutos. Según el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh), “en 23 meses de gestión del gobierno que preside Porfirio Lobo (27 enero 2010/2011) se registró la muerte violenta de 12.838 personas, es decir, un promedio de 558,17 mensuales ó 19 víctimas diarias”.

Sin embargo, se trata de una violencia con una dimensión marcadamente política. Sectores ligados a la Resistencia o críticos reales o potenciales del poder son especialmente afectados por la misma: Periodistas, campesinos, maestros y pobladores organizados, muchos de ellos jóvenes. Numerosos dirigentes y activistas del Frente Nacional de Resistencia Popular, FNRP y de su brazo político, LIBRE, atestiguan recibir regularmente amenazas de asesinatos por llamadas anónimas y mensajes a sus teléfonos celulares.

El terror ha aumentado a medida que LIBRE ha ido poniéndose a la cabeza de las encuestas de opinión y a medida que el pueblo hondureño le da la espalda a los partidos tradicionales.

Durante las dos últimas semanas han sido asesinados cuatro miembros de la Resistencia, de los cuales dos eran candidatos para las próximas elecciones de noviembre de 2013 y pertenecían al ala revolucionaria de LIBRE y del FNRP.

Pero entre más “asistencia” de la USAID, la DEA, el FBI, o fuerzas especiales del ejército colombiano se inyectan, más sangre es derramada y más avionetas Cessna cargadas con cocaína desde Colombia aterrizan en las propiedades de los grandes terratenientes del vecino país.

Los Estados Unidos reanudaron su “ayuda” militar al las Fuerzas Armadas de Honduras a raíz de de que Lobo asumió la presidencia el 27 de enero de 2010. Desde junio de 2009, el general Douglas Fraser, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, visitó al menos tres veces el país.

Por su parte, el expresidente paramilitar colombiano Álvaro Uribe firmó un acuerdo de cooperación e intercambio en la “lucha en contra el narcotráfico y el terrorismo” solo tres días después de que Lobo asumiese la presidencia.

En Honduras operan comandos de GAULA, unidades de fuerzas especiales del ejercito colombiano, cada semana viajan diferentes delegaciones del estado hondureño como policías, militares, alcaldes, ministros, etcétera, para “capacitarse” en Bogotá.

La relación entre sectores de la oligarquía hondureña y el narcotráfico es de larga data, desde las redes montadas por los Estados Unidos para financiar la guerra contra Nicaragua en los 80s. Más recientemente, WikiLeaks reveló un cable diplomático que prueba que el gobierno estadounidense ya en 2003 tenía conocimiento de que el terrateniente Miguel Facussé permitió la utilización de una de sus propiedades en el departamento de Colón para el trasiego de drogas pero EE.UU. nunca hizo nada al respecto.

Otro ejemplo de esta simbiosis entre la oligarquía narcotraficante colombiana y la hondureña es el del precandidato liberal a la presidencia, Mauricio Villeda, que en los medios hondureños propala la absurda desinformación de que serían las FARC las responsables de la violencia política en Honduras.

Esto lo hace citando como fuente documentos de la viciada laptop del comandante guerrillero Raúl Reyes, muerto en un ataque del ejército colombiano en suelo ecuatoriano el 1 de marzo de 2008.

Esos documentos, que la misma Corte Suprema de Justicia de Colombia invalidó en su momento por la manera irregular en que el aparato fue tratado por el ejército colombiano, fueron entregados a Villeda por el propio Uribe a partir de una copia ilegalmente obtenida por el ex mandatario de manos de ex agentes de la inteligencia militar británica.

Villeda es integrante del grupo más fascista del país, miembro de la cúpula del partido liberal y líder de Opus Dei. Asimismo, fue un destacado líder de la banda fascista de las “Camisetas Blancas” que preparó el terreno en los medios hondureños un año antes el golpe de estado.

A esos medios hondureños, Villeda explica que existe una conspiración de los partidos del Foro de Sao Paulo para destruir la democracia en América Latina y en particular en Honduras – exactamente la misma especie que Uribe y la red terrorista Unoamérica se encargan de difundir desde hace años.

Unoamérica, que estuvo vinculada al golpe de estado contra Manuel Zelaya de junio de 2009, también impulsó una fracasada invasión a Venezuela denominada Operación Daktari hace 8 años, cuando el Gobierno Bolivariano capturó a más de 100 paramilitares en una finca propiedad del ciudadano Robert Alonzo, hermano de la actriz venezolana María Conchita Alonzo. Según las investigaciones del periodista venezolano José Vicente Rangel, el personaje central de esa operación fue el propio Álvaro Uribe Vélez.

Unoamérica fue una de las primeras organizaciones en reconocer al golpista Roberto Micheletti el 29 de junio de 2008, y figuras de la más extrema derecha venezolana regularmente han visitado Honduras  para respaldar políticamente a los sectores golpistas.

En la década de los 80s, para apalancar a las fuerzas contrarrevolucionarias de la región, los Estados Unidos convirtieron a Honduras en un campo de concentración bajo la dirección estratégica de su entonces embajador en Tegucigalpa John Dimitri Negroponte. Al mismo tiempo, sentaron las bases del neoliberalismo y de las redes del narcotráfico que le permitieron financiar esa guerra.

Sin embargo, no pudieron eliminar las consecuencias de la crisis del modelo que implementaron ni impedir la emergencia a largo plazo del pueblo hondureño, lo que condujo, primero, a la elección del gobierno independiente del Presidente Juan Manuel Zelaya y luego al la resistencia masiva al golpe de estado que lo derrocó.

Con el golpe de estado contra Zelaya el genio del pueblo hondureño se salió de la botella para no regresar a ella.

Ahora, para tratar de someter al genio y para amenazar a los demás pueblos de la región intentan ahogar en sangre a su instrumento político y convertir a Honduras en un “estado fallido” para pedir la “asistencia” de las tropas del imperio.

Es hora de que los países del ALBA den la voz de alarma ante esta preocupante situación.

Honduras y el pacifismo del imperio

Por Jorge Capelán, Radio La Primerísima, Tortilla con Sal.

OTPOR, la marca transnacional golpista diseñada por los Estados Unidos para el acoso y derribo del gobierno de Slobodan Milosevic en Yugoslavia, de Chávez en Venezuela, de Evo Morales en Bolivia y una larga lista de etcéteras, estuvo “asesorando” a la resistencia hondureña escasas semanas después del golpe de estado del 28 de junio de 2009. ¿Qué hacía allí ese grupo? ¿Recolectar inteligencia? ¿Hacer trabajo diversionista? ¿”Influir” de alguna manera en los acontecimientos? ¿Lavarle la cara a la Casa Blanca? ¿Todas esas cosas juntas?
A fines de julio de 2009, mientras el pueblo hondureño se batía en las calles contra los golpistas, entre los grupos de resistentes circulaba una invitaciónpara asistir a la proyección de la película “Derrocando a un Dictador“, acerca de la caída de Slobodan Milosevic en Serbia “no por la fuerza de las armas, como muchos lo habían predicho, sino por una ingeniosa estrategia no-violenta de elecciones limpias y desobediencia civil masiva”. El organizador de la proyección, que tuvo lugar en el local del sindicato magisterial COLPROSUMAH, fue el “Programa de las Américas” de la organización “progresista” estadounidense “No Violencia Internacional“.
Este hecho, que fue debatido en su momento en círculos reducidos de la solidaridad estadounidense con América Latina (aunque pasado por alto en nuestra región) seguramente arrojará más luz sobre la historia reciente del país centroamericano. Sin embargo, sus implicaciones también pueden ayudar a revelar las estrategias del imperio para destruir las luchas de los pueblos más allá de América Latina, desde Trípoli o Bengazi hasta Nueva York y El Cairo.
Washington golpea “por la derecha”
Hoy se conoce bastante sobre la implicación en Washingtonen el golpe de estado contra Zelaya “por la derecha”, en especial el papel jugado por agentes como Jacqueline Foglia Sandoval, que dejó olvidada su carpeta con todos los detalles de la conspiración en el lobby de un hotel.
También se conoce de sus maniobras para neutralizar a Zelaya y al ALBA a nivel internacional:
Como dice la investigadora Eva Golinger, “Washington manipuló a la Organización de Estados Americanos para alargar el tiempo de debate sobre lo que había que hacer y así no apoyar el regreso inmediato del presidente Zelaya al poder, como parte de una estrategia que sigue en pie y simplemente busca legitimar al gobierno de facto y desgastar al pueblo hondureño que todavía se resiste al golpe”.
Y también golpea “por la izquierda”
Sin embargo, se conoce menos sobre la labor de los Estados Unidos para influenciar a las fuerzas en resistencia “por la izquierda”.
Por ejemplo, en julio de 2010, un grupo de ONGs estadounidenses piden a la Secretaria de Estado Hillary Clinton que su gobierno denuncie las violaciones a los derechos humanos, condicione la ayuda a Honduras a que se investiguen esos casos, que alienten reformas sobre el régimen de censura, etcétera. Sin embargo, en ningún lado plantean la demanda de garantizar las condiciones para el regreso al país de Zelaya y todos sus ministros a la brevedad posible, o que se llame a una asamblea constituyente. Es más, los firmantes consideraban a la justicia posgolpista (y co-golpista, porque fue parte activa del golpe) competente para juzgar y castigar los crímenes cometidos.
Todos esos reclamos, eran, en aquel contexto, claramente conducentes a una normalización del golpe.
Recordemos que las elecciones en las que se dio por ganador a Pepe Lobo habían sido boicoteadas tanto por la Resistencia como por la Organización de Naciones Unidas y la OEA. Es imposible saber cuánta gente realmente participó en esas elecciones, pero muchos no fueron a las urnas por el clima de represión imperante en esos momentos y porque ningún candidato que representase al antigolpismo participó de la contienda. Una semana después de firmada la carta, los Estados Unidos reconocían a Pepe Lobo.
Entre los nombres de los firmantes de esa carta salta a la vista uno muy especial: el de Joy Olson, Directora Ejecutiva de la Washington Office on Latin America (WOLA), un influyente grupo “liberal” (progresista en EE.UU.) de cabildeo estadounidense.
La antropóloga Adrianne Pine, en un excelente trabajo sobre la organización, constata que “aunque muchos latinoamericanos creen que el papel de Estados Unidos en Honduras es continuación de las medidas imperialistas que ha adoptado en la región durante el siglo pasado, en el caso de Honduras se aprecia un nuevo giro: gran parte de la labor que realiza en la sombra el Departamento de Estado la lleva a cabo una de las ONG defensoras de los derechos humanos más respetada en Washington:” La WOLA.
¿Golpistas capacitando a antigolpistas?
La presencia de OTPOR en Honduras semanas después del golpe es otro elemento que arroja un poco más luz sobre las intervenciones políticas del imperio para influir sobre los movimientos populares.
El redactor de la web “independiente” The Narco News Bulletin, Al Giordano, describía uno de los talleres que el serbio veterano de OTPOR Ivan Marovich dio en Tegucigalpa en esa ocasión.
Después de la presentación del documental, “…más de cien participantes de base de la resistencia civil hondureña y algunos de sus líderes conocidos salieron a hablar con Ivan Marovic (…) era una de tres sesiones, la única abierta a todo público”, explica Giordano.
“El juego es calcular los siguientes pasos, poner al adversario en una posición en la que no puede reaccionar de manera adecuada”, explica Ivan Marovic a los activistas hondureños. “Diez personas en la calle no son noticia,” dice. “Pero diez personas haciendo alguna locura es noticia”, agrega.
Para el veterano de OTPOR, el fundamento de la lucha no violenta, que supuestamente llevó a su grupo a crecer de 10 a cientos de miles de activistas en un par de años, se basa en la adecuada planificación y ejecución de “dilemas de acción” que pongan en ridículo a las fuerzas represivas.
Así, al soltar un pavo en una plaza con un clavel en la cabeza – ornamento distintivo de la viuda de Milosevic – OTPOR ponía a los policías serbios ante la ridícula situación de tener que arrestar al animal, minando así la moral de la institución y la imagen del gobierno.
Adaptado a la situación hondureña de las semanas posteriores al golpe, según Al Giordano, “el dilema (que la Resistencia Hondureña) plantea al régimen golpista es el siguiente: Si envía a la policía y al ejército a atacar una marcha pacífica, el régimen no solo aparece como autoritario, sino también estúpido. Si no manda fuerzas represivas a atacar la marcha, el mero tamaño de la manifestación que convergerá el martes que viene en las dos ciudades más grandes será estremecedor y una vez más demostrará (…) que la cantidad de hondureños que se han movilizado contra el golpe, cientos de miles, es muchas veces mayor que la de todas las concentraciones a favor del golpe juntas”.
De los artículos (o panegíricos) que ha escrito Al Giordano sobre Marovic es difícil inferir la influencia real de las ideas del serbio sobre la Resistencia Hondureña. Si algo es notorio, en todo caso, es que, a diferencia de las serbias, las fuerzas represivas de Honduras han tenido – y todavía tienen – una proverbial falta de sentido del humor. Milosevic, por ejemplo, no mandaba escuadrones de la muerte a asesinar a los líderes de movimientos como OTPOR, pero los fascistas hondureños sí lo hacen todo el tiempo con los resistentes.
De hecho, la “revolución” de OTPOR y sus compinches tampoco fue tan pacífica y humorística como se dice. Involucró la quema del parlamento, el saqueo de los locales del Partido Socialista, la destrucción de la estación de la Televisión Serbia (la misma que meses antes había sido bombardeada por la OTAN), y el ataque a civiles que no compartían las ideas de los insurrectos.
La “revolución” de OTPOR en Serbia no fue tal, fue un golpe propagandístico contrarrevolucionario realizado con apoyo de los Estados Unidos contra una nación diezmada por casi un decenio de guerras y agresiones políticas instigadas por la OTAN para destruir a estado más fuerte de los Balcanes.
“El realidad, el filme (“Derrocando a un Dictador” que se mostró a los resistentes hondureños) sólo puede ser visto como lo que es, una desvergonzada pieza de propaganda” a favor de la intervención de Estados Unidos y la OTAN en el país balcánico. De ahí que su utilidad para revertir el golpe de estado contra Zelaya resulte más que cuestionable.
La No-Violencia del Imperio más Violento
Tras el documental presentado en Honduras se encuentra el Centro Internacional Sobre Conflictos No Violentos (ICNC), un supuesto emprendimiento personal del multimillonario y miembro del Consejo de Relaciones Exteriores de los EE.UU. Peter Ackerman. El presidente del ICNC, Jack DuValles el director de la película, y su productor, el propio Ackerman.
Mientras que Duvall fundó junto con su amigo y ex director de la CIA, James Woolsey, el Instituto Arlington, especializado en “pensar sobre los futuros globales y tratar de influenciar cambios rápidos y positivos”, Ackerman es uno de los directores de la notoriamente célebre Albert Einstein Institution, fundada en 1983 por el doctor Gene Sharp y “dedicada a promover el estudio y uso de la acción no-violenta estratégica en conflictos en todo el mundo”.
Fueron esos círculos los que a inicios del 2000 entrenaron y financiaron a OTPOR.
Luego del golpe contra Milosevic, OTPOR cambió de nombre a Centro para la Aplicación de las Acciones y Estrategias Noviolentas (CANVAS) con el fin de extender las técnicas de golpe suave en países como Georgia, Bielorrusia y Ucrania. Según la investigadora Eva Golinger, “unas semanas antes de las elecciones presidenciales venezolanas del 2006, representantes de CANVAS (miembros de OTPOR) llegaron a Venezuela para formar jóvenes venezolanos en las mismas técnicas. Poco después, nació un grupo venezolano, el Plan V, cuya estrategia era idéntica a la de Otpor y sus afiliados” en Europa del Este.
Pronto, la actividad de OTPOR en las organizaciones fascistas de la derecha se extendieron al resto de los países del ALBA. Por ejemplo, Golinger menciona que el cuadro venezolano Jon Goicoechea, formado por Otpor y la Albert Einstein Institution “viajó a Bolivia durante el 2007 y 2008 para trabajar y entrenar el Movimiento Juvenil Cruceñista, de la zona de Santa Cruz, Bolivia, conocido por su actitud y acciones racistas, violentas y secesionistas. En mayo del 2008, Goicochea estuvo en Ecuador, entrenando y fomentando la formación de un movimiento estudiantil de la derecha en ese país, ‘Manos Blancas’, para contrarrestar la política socialista del Gobierno de Rafael Correa”.
En Nicaragua son conocidas las diferentes iniciativas promovidas por los Estados Unidos para crear grupos de jóvenes a partir de la marca OTPOR, ya sea bajo el nombre de Movimiento Juvenil Nicaragüita, REJUDIN, Nicaragua 2.0 o Frente Amplio de Oposición – es difícil mantenerse al día con los cambios de siglas aunque todos lleven el mismo sello derechista imposible de esconder tras un forzado lenguaje juvenil.
En realidad, la multinacional OTPOR ha jugado un papel muy importante en diversas partes del globo, por ejemplo en las revueltas del Medio Oriente, sobre todo en Egipto, donde El 2 de febrero, el gobierno egipcio prohibió salir del país al director del Instituto Republicano Internacional (IRI) y a varios cuadros de ONGs tóxicas “promotoras de la democracia” como el IDI y la Freedom House, o en el movimiento Occupy Wall Street de Estados Unidos donde el cuadro de OTPOR Ivan Marovich, el mismo que visitó Honduras en 2009, aparece arengando a los manifestantes.
OTPOR y la “no-violencia” imperial no tienen nada que ver con la promoción de la democracia o con llevar adelante revoluciones, sino con desestabilizar gobiernos por motivos geopolíticos, con llevar a cabo contrarrevoluciones y con encauzar demandas populares de modo que el resultado de las protestas sea el deseado por Washington y las potencias de la OTAN.
¿Amigos o agentes enemigos?
La organización que patrocinó la muestra del documental de OTPOR en Honduras escasas semanas después del golpe de Estado fue el “Programa de las Américas” de la organización progresista estadounidense “No Violencia Internacional“. El responsable del Programa de las Américas de la organización es el activista uruguayo-estadounidense Andrés Thomas Conteris, con un impresionante currículum en el que se encuentran méritos como el de haber llevado a cabo una huelga de hambre de 40 días frente a la Casa Blanca demandando el fin de la ocupación estadounidense a la isla puertorriqueña de Vieques, haber denunciado a través de múltiples campañas los crímenes de la Escuela de las Américas y ser uno de los fundadores del proyecto de comunicación Democracy Now! Con varios años de trabajo denunciando las violaciones de los derechos humanos en Honduras, Thomas Conteris fue el único extranjero que permaneció al lado del presidente Manuel ZelayaRosales cuándo éste estuvo cercado por los militares en la embajada de Brasil en Tegucigalpa durante más de 4 meses entre septiembre de 2009 y enero de 2010.
Sin embargo, No Violencia Internacional tiene nexos que se contradicen con sus credenciales progresistas, como el de ser la organización que entregó, por medio de la Fundación de Caridad El Hibri, el Premio de Educación El Hibri  2011, nada más ni nada menos que a Gene Sharp, el fundador de la Albert Einstein Institution y teórico tras las redes del “pacifismo” imperial. Según la investigadora Eva Golinger, en diciembre 2004, Gene Sharp declaraba al cotidiano suizo, Le Temps: “El Albert Einstein Institution colabora con la Freedom House, el International Center on Non Violent Conflict, el Open Society Institute. Hoy en día, ya no soy tan joven. Creo que Otpor debería asumir el relevo.”
De Tegucigalpa a las arenas de Libia
En Libia, ninguna evidencia de la presencia Freedom House, NED, USAID, etc…Esas organizaciones sí eran activos en Egipto”, escribía en su cuenta de Twitterdesde Benghazi el entonces reportero de la cadena TeleSUR Lindsay Reed el siete de marzo de 2011. Desde su llegada al país norafricano a fines de febrero de ese año, la cobertura del corresponsal estadounidense causó desconcierto en no pocos antiimperialistas deseosos de obtener información confiable sobre los acontecimientos.
En aquel momento el público de TeleSUR no sabía a quién creerle sobre Libia: ¿A Jordán Rodríguez, desde Trípoli, o a Reed, desde Benghazi?
El venezolano Rodríguez informaba sobre un muy mal comienzo en el país, siendo detenido dos veces y hasta golpeado por agentes del gobierno libio. También escribía cosas como “Me voy a dormir con la imagen de un niño partido en dos por una bomba” y “he visto a periodistas mentir a mi lado, no grabar, no escribir, no reportar, hablar de cosas que no ven y me pregunto si esta noche podrán dormir tranquilos”.
Por su parte, el estadounidense escribía en su cuenta de Twitter que “Los habitantes de Benghazi dicen que no aceptarán armas de Estados Unidos ni de ningún otro País” y “piden que los gobiernos del ALBA abandonen a Gaddafi y apoyen la lucha revolucionaria del pueblo Libio”.
Desde que empezaron los bombardeos de la OTAN hasta mediados de marzo, cuando Lindsay Reed fue relevado de sus funciones en el bastión mercenario de Benghazi, la mitad de la cobertura de TeleSUR sobre Libia consistió en hacer de megáfono de los puntos de vista de Al Jazeera, la CNN y demás cadenas de la maquinaria de propaganda de la Alianza Atlántica. La izquierda europea sucumbió en gran parte a las mentiras gracias a la falta de honestidad de muchos de sus intelectuales.
En esos círculos, Reed es todavía una figura respetada, sobre todo cuando aún luego de conocerse la verdad tras los denominados “rebeldes” libios, insiste en que lo que sucedió en Libia fue una rebelión popular.
…y de regreso a América Latina
Antes de su servicio (consciente o no) a la OTAN en Libia, la carrera de Reed era realmente impresionante, habiendo sido jefe de la oficina de Washington de TeleSUR, así como corresponsal en el Haití desbastado por el terremoto y en la propia Honduras después del golpe.
Reed fue formado en una escuela de periodismo “independiente” con fuertes lazos con los organismos de intervención política de Washington: La Escuela de Periodismo Auténtico de NarcoNews en Yucatán, México.
En febrero de 2010, 22 estudiantes y profesores de esa escuela[1], en una carta abierta se distanciaron del hecho de que uno de los financiadores de la escuela, el famoso Jack Duvall de OTPOR y el ICNC, estuviese implicado en “el entrenamiento de grupos venezolanos en resistencia civil en la ciudad de Boston en 2005 a cargo del ICNC” – un hecho que el propio Duvall les confirmó.
“Expresamos nuestro apoyo a la construcción y defensa del periodismo auténtico, libre de cualquier obligación más allá del apoyo económico que la escuela ya recibe, y denunciamos públicamente todo intento de asociarnos al Centro Internacional Sobre el Conflicto No Violento y sus objetivos”, reza el último párrafo de la carta.
Entre los firmantes había un grupo de periodistas de TeleSUR, que evidentemente falló en descubrir que la mano del ICNC les había tendido una trampa a Venezuela, a Cuba, a los países del ALBA y a todos los comunicadores que pensaban que estaban participando en una actividad de periodismo genuinamente alternativo.
El ICNC no sólo financiaba la actividad, sino que además aportó miembros del equipo de profesores, entre ellos el propio Jack Duvall.
El coordinador del curso, Al Giordano, respondió a los firmantes de la carta, en lo que parece ser su estilo personal, que el ICNC había pagado sus pasajes de avión a México y que por ello deberían bailar al son de su batuta; amenazó con nunca más invitar a TeleSUR a participar en las actividades de la Escuela de “Periodismo Auténtico” a menos que no fuese bajo sus condiciones y acusó a sus periodistas de ser autoritarios al negarse a participar en un “intercambio de ideas” con la misma organización que promovía la sedición contra Venezuela y el ALBA.
Giordano y Honduras
Desde hace tiempo, Giordano está asociado con la ONG de afrodescendientes ODECO y su líder, Celeo Álvarez Casildo, del municipio de La Ceiba en Honduras. De este grupo ha dicho que es “evidentemente, el mayor y más avanzado proyecto de organización comunitaria en toda (…) Honduras”.
Sin embargo, este grupo, que en agosto de 2011 organizó una Cumbre Mundial de Afrodescendientes, es abiertamente rechazado por las organizaciones de los pueblos negros de Honduras que sí forman parte de la Resistencia.
“En nombre del pueblo negro de Honduras se está realizando una cumbre mundial pero los pueblos no tenemos participación“, dijeron representantes de la Alianza 2-14, Organización Fraternal Negra de Honduras (OFRANEH) y la Coordinadora de Organizaciones Negras (CON), que reúne en su seno a mas de 20 organizaciones de pueblos negros al anunciar un foro paralelo sobre el “Acaparamiento de tierras y territorios en África y América Latina”.
A la cumbre organizada por ODECO, y respaldada por Giordano, asistió el cuestionado presidente Pepe Lobo.
Las organizaciones de afrodescendientes comprometidas con la resistencia critican la mayoría de los dirigentes de ODECO por ser “muy calculadores y siempre estar del lado de los gobiernos, independientemente de su ideología o color político”.
A mediados de agosto de 2010, miembros de la Coordinación departamental de Atlántida y del municipio de La Ceiba del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) desmintieron declaraciones de un diario local en el sentido de que la Resistencia habría participado en reuniones con la Comisión de la Verdad salida del entonces cuestionado gobierno de Pepe Lobo. En esa reunión participaron ODECO y su dirigente Celeo Álvarez Casildo, ” que no es y nunca ha participado en las actividades de la Resistencia”, aseguraron en una nota publicada por la web oficial del movimiento.
En abril de 2011, una multitud de hombres, mujeres y jóvenes garífunas con 214 tambores simbolizando el número de años que han vivido como pueblo en territorio hondureño, marchó por las calles de Tegucigalpa hacia la Casa Presidencial demandando respeto a sus derechos humanos.
Además, los manifestantes expresaban su descontento con proyectos recientemente aprobados por el Congreso Nacional, tales como las “ciudades modelo” y las concesiones para proyectos hidroeléctricos en beneficio de la oligarquía interesada en sangrar al país de sus recursos.
Mientras los activistas de organizaciones garífunas [y lencas] como OFRANEH y COPINH se manifestaban al sol contra el gobierno, adentro de la Casa Presidencial, los dirigentes de ODECO       brindaban con el presidente Lobo por “los 214 años de presencia africana en Honduras”.
“No vinimos a la Casa Presidencial para ser recibidos por alguien que no ha sido capaz de resolver, a través del diálogo, el conflicto con las organizaciones de los maestros; no queremos celebrar, y no tenemos ninguna razón para hacerlo”, comentó la dirigente de OFRANEH, Miriam Miranda.
Para Al Giordano, el dirigente de la organización que brindó con Lobo, Celeo Álvarez Casildo, es uno de “los más respetados y encarnizados” organizadores comunitarios del continente. Por eso decidió incluirlo en el equipo docentede su escuela de “periodismo verdadero”.
El enjambre imperial
“¡Le llaman Democracia y no lo es!” dicen los indignados en España. En EE.UU. los okupas de Wall Street dicen: “Lo único que tenemos en común es que somos el 99% que ya no tolerará la codicia y corrupción del 1%”. Son los gritos de desesperación de los que ven las ruinas del Estado de Bienestar europeo o del Gran Sueño Americano.
Son a la vez las voces herederas de una tradición de resistencia experta en divisiones sectarias, sometida a las más refinadas formas de cooptación e infiltración por parte de estados imperialistas altamente centralizados. Son también el producto de una hegemonía occidental en avanzado estado de descomposición que ha imbuido y las conciencias de sus súbditos de la Paranoia Universal – difícilmente un referente útil para los pueblos del Sur en lucha por su liberación.
El enjambre de siglas creado y financiado por las potencias de la OTAN, especialmente por los Estados Unidos, para promover la democracia, la libertad, la no violencia, el medio ambiente, los derechos de la mujer, los derechos de los pueblos indígenas y los derechos humanos en general, son artefactos única y exclusivamente diseñados con el fin de subvertir todas y cada una de esas cosas.
Es hora de que nuestros pueblos, y en el caso del tema que dio origen a estas líneas, el pueblo hondureño, aprendan la lección de que nada bueno puede venir de las “ayudas” políticas pagadas desde el Norte. Es sumamente importante que aprendan también a reconocer las redes siniestras por medio de las cuales opera la contrainsurgencia del imperio.


[1] Los firmantes fueron: Amanda Huerta Morán (Venezuela), Maylin Alonso (Cuba), Lourdes Zuazo (Argentina), Paloma Garcia (Argentina), Geovani Montalvo (El Salvador), Sunny Angulo (Estados Unidos), Wendy Martinez (Honduras), Noah Friedman–Rudovsky (Estados Unidos), Marianne Simons (Brasil), Marine Lorman (Francia), Karina Gonzalex (México), Jesee Freston (Canadá), Ter Garcia (España), Sandra Cuffe (Canadá), Kaelyn Fonde (Estados Unidos), Anne Vigna (Francia), Charles Hardy (Estados Unidos), Omar Vera (Colombia), Jean Friedman-Rudovsky (Estados Unidos), Jill Freidberg (Estados Unidos). Natalia Viana (Brasil) y Greg Berger (Estados Unidos) firmaron la carta pero sin adherirse al párrafo final de la misma.