Nicaragua: Población ratifica apoyo al canal

Managua. Radio La Primerísima/El Nuevo Diario. | 28 enero de 2015

El 41% de los nicaragüenses apoya mucho el proyecto del Canal Interoceánico, según un sondeo realizado por la firma CID Gallup.

En tanto, un 21% de los encuestados dijo apoyar algo, un 17% poco, otro 17% nada y un 4% no sabe o no quiso responder.

Cuando la firma consultó a los encuestados sobre si creen que se construirá el Canal de Nicaragua, un 39% respondió que puede ser que sí y un 34% afirmaron no estar seguros.

De acuerdo al estudio, solamente el 18% de los encuestados sostuvo que tiene dudas con respecto a la construcción del proyecto del Gran Canal Interoceánico.

Apenas un 5% no sabe o no quiso responder a la pregunta de CID Gallup y el 3% restante cree que el proyecto no se construirá.

“La gran mayoría de personas ve factible la edificación de las obras”, señala Cid Gallup.

Será una competencia para canal panameño

El 45% de la población considera que El Canal representa una amenaza competitiva para el Canal de Panamá, revela la última encuesta de opinión pública de la firma CID Gallup, realizada entre el 6 y el 13 de enero de este año.

En tanto, el 39% de los consultados respondió que no es una amenaza para el país canalero la construcción del Canal de Nicaragua. Por su parte, un 15% de los entrevistados no sabe o no quiso responder a la pregunta y el 1% restante cree que la obra no será construida.

Cid Gallup dice que la mayoría de quienes creen que el Canal Interoceánico de Nicaragua significaría una competencia para el de Panamá, son jóvenes de 16 a 24 años. En tanto, los que no creen que sea una amenaza son, en su mayoría, pobladores de Managua.

Apoyo a concesión

El sondeo realizado por la firma CID Gallup, señala que un 54% de los entrevistados aprueba la concesión del proyecto del Canal Interoceánico de Nicaragua.

En tanto, el 39% de los entrevistados por la firma encuestadora respondió no estar de acuerdo con la concesión y un 7% no sabe o no quiso responder.

La empresa HKND es la concesionaria del proyecto, valorado en US$50,000 millones y que se construirá entre 2015 y 2020.

La obra generará 50,000 empleos, de los que 25,000 serían para nicaragüenses, 12,500 para chinos y otros 12,500 para ciudadanos de otras partes del mundo.

El gobierno nicaragüense y HKND dieron por inaugurada la construcción de las obras auxiliares del Gran Canal Interoceánico el 22 de diciembre de 2014.

De acuerdo con Cid Gallup, el estudio realizado en un universo de 1,208 personas de todo el país, exceptuando Corn Island, tiene un margen de error estimado en +/-2.8% y un nivel de confianza de 95%.

Nicas mantienen la valoración positiva del Presidente Daniel

Managua. Agencias. | 28 enero de 2015

La mayoría de nicaragüenses cree que su país avanza en la dirección correcta y valora de manera positiva al gobierno del presidente Daniel Ortega, indica un estudio de la firma Cid Gallup difundido este miércoles.

De 2002 a 2007 se opinaba que esta nación iba por el rumbo equivocado. Sin embargo, desde el inicio del segundo mandato de Ortega comienza a subir la percepción de que se va por el camino correcto, afirmó el director ejecutivo de Cid Gallup, Carlos Denton.

“La población agradece el fin de los cortes de luz, ciertas asonadas que ocurrían con frecuencia, mejoras en el transporte. Esa serie de cosas que Ortega ha ido arreglando le han permitido tener una valoración positiva”, señaló Denton en declaraciones a la prensa local.

El directivo de Cid Gallup destacó, además, que Nicaragua sigue siendo el país más seguro de Centroamérica, lo cual se refleja en las opiniones de la población.

Según una investigación reciente de esa entidad, el presidente nicaragüense es uno de los tres mandatarios mejor valorados de la región.

Por otra parte, la mayoría de los ciudadanos de esta nación considera que su mandato contribuye a la construcción de un país mejor.

Si se analizan las encuestas realizadas, se concluye que no aparecen los partidos tradicionales, no se ven líderes de oposición y el porcentaje de opiniones negativas es menor, lo que denota la inexistencia de organización en los detractores del Gobierno, señaló Denton.

El presidente de CID Gallup, Carlos Denton, explica que desde que el Gobierno empezó a promover el proyecto del Canal Interoceánico de Nicaragua la población nicaragüense ha tomado esta megaobra como un “sueño posible”.

También indica que el empleo es una de las principales preocupaciones en este país y analiza la difícil situación de los opositores en este año preelectoral.

¿Cómo ha cambiado la opinión de la población nicaragüense con el tema del Canal Interoceánico?

Nosotros le estamos dando seguimiento desde que se empezó a hablar del tema y hay muchos que no creían en un principio… Aunque en alguna medida el tiempo de cinco años para la construcción del Canal de Nicaragua se ve demasiado optimista, la gente cree que se desarrollará.

Por una parte hay quienes están diciendo que nunca se hará, y por otra parte hay otros que están diciendo que sí, que va aumentando conforme pasan los días.

¿A qué se debe este aumento de apoyo?

Cuando era una idea la población que lo apoyaba era menos, pero desde que se iniciaron las obras, la mayoría de la población cree que el proyecto es serio.

Según la encuesta los nicaragüenses creen que el Canal será una amenaza competitiva para el de Panamá. ¿Ha calado el mensaje del Gobierno en ese sentido?

Definitivamente. Creo que la gente cree en la competencia y el Canal de Panamá ha tenido un monopolio desde 1914 cuando abrió, entonces hay una sensación de esperanza de terminar esto. Por ejemplo, si fuera el presidente de una naviera con cuarenta barcos, estoy seguro que a mí me gustaría ir al Canal de Nicaragua y decir que pasaría ochenta veces al año y negociar un mejor precio.

¿Se ha convertido en un proyecto anhelado para los nicaragüenses?

Creo que el proyecto está contribuyendo a la sensación de optimismo en el país, porque si uno ve otros indicadores de la encuesta uno se da cuenta que hay cosas negativas, como el desempleo, pero hay mucho optimismo sobre el futuro.

La encuesta dice que el país va por buen rumbo…

Es que eso lo refleja claramente la encuesta. Hubo por el período 2002 al 2007 una opinión de que el país iba por el rumbo equivocado. Sin embargo, desde el inicio del segundo mandato del presidente (Daniel) Ortega comienza a subir la percepción de que el país va por un rumbo correcto.

La mayoría de gobiernos siempre van teniendo un desgaste político. ¿Este segundo mandato del presidente Ortega le ha generado mayor aceptación entre los nicaragüenses?

Sí, creo que hay una serie de factores para que una persona se mantenga, hay múltiples factores, no es posible identificar uno. Pero creo que en esta nueva etapa la población agradece el fin de los cortes de la luz, ciertas asonadas que ocurrían con frecuencia, mejoras en el transporte. Esa serie de cosas que él ha ido arreglando le han permitido tener una valoración positiva.

La encuesta revela que casi la mitad de los nicas tienen cédulas vencidas. ¿Qué dice la gente al respecto?

Como estamos acercándonos a un año preelectoral ya es hora de ver esto, es extraordinario que casi la mitad de la población no tiene cédula vigente. La gente se ha quejado del cobro de 300 córdobas. Es un nivel muy alto y la gente lo está lamentando.

¿Qué preocupa a los nicaragüenses según la encuesta?

Es la falta de empleo, el narcotráfico, el alto costo de la vida y llama la atención que la sexta preocupación para los nicaragüenses es el crimen y la violencia. Pero cuando se le pregunta a la población de problemas en su familia, muchos dicen que es la falta de dinero para cubrir la canasta básica, aunque también muchos señalan como un problema la delincuencia. Solo en Managua, en 25% de los hogares vive alguien que ha sido asaltado desde septiembre del año pasado.

La encuesta señala que el 18% de los nicaragüenses dicen que ellos o algún familiar ha sufrido robos o asaltos, cuando en septiembre del año pasado era 19%. ¿Esa baja es algo significativo?

Si hacemos un cálculo con la cantidad de población del país y los datos de la encuesta, podríamos decir que ha habido 273,913 asaltos en todo el país desde septiembre del año pasado hasta la fecha. Una cifra bastante grande que debe ser analizada por las autoridades porque ha bajado un punto porcentual, ha sido fluctuante esa cifra en los últimos años.

Ustedes hacen encuestas en toda la región y tomando en cuenta esas cifras. ¿Seguimos siendo el país más seguro de Centroamérica, según la población?

Sí, comparando con el resto de países de Centroamérica, Nicaragua sigue siendo el país más seguro de la región según las estadísticas y los datos de las encuestas que hemos aplicado. Panamá, es el único otro país de la región que está semejante donde hay unos niveles relativamente bajos de asaltos, porque ahí la opinión es de un 19% de la población que ha sufrido asaltos o robos desde septiembre del año pasado. Pero en Managua, la cantidad de asaltos es mucho mayor y habrá que tener cuidado.

La encuesta revela que la mayoría de nicaragüenses cree que el presidente Ortega dejará un mejor país que el que encontró. Ese optimismo se refleja sobre todo en los más jóvenes. ¿A qué se debe?

La población joven es más optimista, porque una población vieja tiende a ser más pesimista. Para los jóvenes el mundo es mejor, de hecho el presidente Daniel Ortega es uno de los tres mandatarios centroamericanos mejor valorados según un estudio que hicimos recientemente.

También hay una realidad y es que no hay oposición en Nicaragua. Eso requiere mucho análisis, pero la verdad si uno analiza los datos de la encuesta no aparecen los partidos tradicionales, no se ven líderes de oposición y el porcentaje de opiniones negativas es menor, lo que denota que no hay organización en los detractores del Gobierno.

La trayectoria

Carlos Denton.

Cofundador de CID Gallup. Tiene un doctorado en Administración Pública de la Universidad de Texas. Fue catedrático de la Universidad Nacional de Costa Rica. Su último libro es “Dando voz a la gente”, en coautoría con Olda María Acuña.

Nicaragua: Encuesta Gallup confirma hegemonía de Daniel

Primerísima Nicaragua.

Según la última encuesta realizada por la firma CID-Gallup, hasta enero de este año, el 53% de los encuestados aprueba el desempeño del presidente Daniel Ortega Saavedra y solamente el 36% desaprueba su gestión, informa este miércoles El Nuevo Diario.

Un total del 54% cree que el presidente al terminar su gestión entregará al país mejor de cómo lo encontró, el 19% piensa que lo entregará “peor de cómo lo encontró” y solamente un 27% estima que su gestión terminará “igual” que al comienzo.

Entre los entrevistados que se dicen no sandinistas, un 46% de los simpatizantes del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), un 53% de los encuestados seguidores del Partido Liberal Independiente (PLI) creen que Ortega entregará al país mejor que como lo recibió.

Entre los entrevistados que se definieron como “sin partido”, un 23% dijo que cree que Daniel Ortega dejará al país “mejor de cómo lo encontró”; mientras que el 36% considera que el mandatario lo dejará “igual”.

Según otra encuesta de M&R Consultores publicada el 9 de enero, más del 77% de la población nicaragüense considera que el gobierno del presidente Daniel Ortega va por la dirección correcta.

Nicaragua: La hora del futuro luminoso

Jorge Capelán, RLP / TcS.

El 10 de enero celebramos un aniversario más de esta Segunda Etapa de la Revolución Popular Sandinista que arrancó en 2007 con el Gobierno de Reconciliación y Unidad encabezado por el presidente-comandante Daniel Ortega Saavedra. En los ocho años que han pasado desde entonces, el país ha cambiado profundamente.

 ¿Quién con edad suficiente no recuerda cómo eran las cosas allá por el año 2005? ¿Quién no recuerda los apagones, la falta de agua, los buses haciéndose pedazos por las calles y las carreteras?

Recuerdo un recorrido que en aquellos días hicimos con los compañeros de la Red de Defensa del Consumidor por los barrios de la zona sur de Managua para conocer la situación del agua potable: Los que tenían el servicio apenas recibían un par de horas de agua al día. Mucha gente no tenía acceso a ella y debía comprarla de pipas o acarrearla desde varias cuadras de distancia. (En 2002, sólo el 20% de la población tenía acceso a saneamiento de aguas residuales. En 2012 ya se había llegado al 49% y el país era el de mayor cobertura en Centroamérica. Hoy debemos andar por el 80% o tal vez más.)

¿Quién no recuerda las perennes protestas ante estos y muchos otros problemas? ¿Quién no recuerda a los miles de afectados por el pesticida Nemagón, que año tras año acampaban frente a la Asamblea Nacional? (Hoy, muchos de ellos han recibido Casas Para el Pueblo en ese mismo lugar en el que ayer padecían por las enfermedades, el hambre, la sed y el polvo.)

¿Quién no se acuerda de tantos lugares en el país, tanto en la Capital como en los departamentos, en los que era peligroso salir de noche por la delincuencia? ¿Quién no se acuerda de l@s chavalit@s pequeñ@s pidiendo en los semáforos? ¿Quién no se acuerda de l@s niñ@s que vendían chicles y cigarros en los bares del Malecón de Managua? (Hoy, niñ@s como es@s van a la escuela, donde además tienen por lo menos garantizada la merienda, y el Ministerio de la Familia y la Promotoría Social Solidaria realizan planes de acción para que sus familias no tengan que mandarl@s a trabajar.)

En el año 2006, Nicaragua era el país de los apagones, de la falta de perspectivas y de la desesperanza. Ocho años más tarde, se ha convertido en el país con futuro y luminosas expectativas: No solamente el Gran Canal Interoceánico, que cambiará profundamente el perfil de la sociedad, sino otras obras actualmente en construcción como la represa de Tumarín, la Refinería Supremo Sueño de Bolívar, que será la  mayor de Centroamérica cuando esté lista en 2017, y el satélite de telecomunicaciones Nicasat 1, que entrará en órbita ese mismo año.

La pobreza en general pasó del 48.3 % en 2005 a un 40.5 % en 2013, mientras que la pobreza extrema pasó de 17.2 % a 9.5 % en esos ocho años, para una disminución de 7.8 y 7.7 por ciento, respectivamente. El Presupuesto General que se destina para reducir la pobreza ha incrementado considerablemente, mientras que el gasto social (salud, educación, vivienda, servicios básicos), pasó de C$4,247.7 millones en 2006 a por lo menos 32.096 millones en 2014. En 2011, el país alcanzó el segundo lugar en disminución de la desigualdad en América Latina, solo detrás de Venezuela.

Los logros del gobierno sandinista en materia de soberanía nacional merecen una mención especial: Durante la mayor parte de su historia, Nicaragua ha visto cómo su territorio se achicaba ante la codicia de sus propios vecinos, a menudo alentados por las potencias coloniales de turno. Con costas en ambos océanos pero arrinconada en el Caribe a causa del expansionismo colombiano, Nicaragua logró bajo el gobierno del Comandante Daniel Ortega, recuperar unos 90.000 kilómetros cuadrados gracias al fallo de la Corte Internacional de La Haya. Asiminismo, la decisión de ejercer la soberanía del país sobre el Río San Juan, impulsando su dragado e importantes obras de desarrollo, ha puesto fin a un proceso paulatino de anexión por parte de Costa Rica.

Nunca Nicaragua había sido tan respetada internacionalmente como hoy: Un nicaragüense, el Padre Miguel D’Escoto, fue presidente de la Asamblea General de la ONU, y el país está representado en varios de los órganos de esa organización, como el Comité por la Descolonización, el Foro Permanente de Cuestiones Indígenas, la Comisión de Desarrollo Sostenible y el Comité de Organizaciones No-Gubernamentales – órganos para los que Nicaragua ha resultado electa por los demás estados miembros.

Como miembro del ALBA y Petrocaribe, Nicaragua es hoy un actor central en la construcción de Nuestra América y un activo promotor de la integración centroamericana. En la era neoliberal, Nicaragua era un país en gran medida tutelado por Washington y alineado a sus caprichos. A partir del año 2007 se comenzó a diversificar las relaciones internacionales al punto tal de que hoy el país tiene relaciones con un número récord de Estados.

Una de las tareas más urgentes del Comandante Daniel Ortega cuando asumió el gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional en enero de 2007, era acabar con los apagones. Una, dos o más veces al día se iba la luz por dos tres o más horas cada vez. En aquel etonces, solo 54.83% de los hogares, apenas poco más de la mitad, tenía acceso al servicio.

Hoy, ocho años más tarde, la cobertura alcanza el 80.42% y en los próximos años no habrá familia sin luz en su casa. Los apagones son un recuerdo del pasado y las relaciones de los consumidores con la empresa distribuidora de energía se han normalizado. Comunidades pobres en el campo y la ciudad, donde la gente vivía a oscuras, hoy cuentan con servicio de alumbrado, pueden ver televisión o estudiar por la noche y refrigerar sus alimentos.

Pero eso es apenas la punta del iceberg en lo que respecta a la energía: Antes del gobierno sandinista, apenas 25% de la electricidad generada en el país provenía de fuentes limpias. Hoy, la generación de energía de fuentes renovables alcanza a más del 50% y el país está entre los líderes latinoamericanos en esa área. La meta es llegar a un 90% de energía a partir de fuentes renovables para el 2017.

En 2006, la economía de Nicaragua era una de las de menor crecimiento en América Latina, con 3.5%. En estos últimos 8 años de gobierno sandinista, el país ha tenido tasas de entre 4 y 5% (excepto en 2009, el año de la crisis) lo que la ha ubicado encima del promedio latinoamericano y a la cabeza de Centroamérica. Uno de los factores tras este positivo desarrollo ha sido la capacidad del país para atraer inversión externa, que entre 2006 y 2013 aumentaron 431%.

Otra área que ha experimentado un crecimiento explosivo durante estos últimos 8 años son las telecomunicaciones. Antes, las dos grandes empresas Claro y Movistar hacían lo que querían y cobraban las tarifas que querían. Eso ha venido cambiando con la entrada al país de la empresa rusa Yota y la china Xinwei. En 2005 sólo 21% de la gente tenía teléfono celular. En 2014, el número de abonados (de pre y post-pago) era 112% el número de habitantes, es decir, que hay más abonados que gente.

No se pueden lograr estas cosas si el trabajo no fortalece su posición con respecto al capital: Por ejemplo, el empleo formal aumentó en 8% en 2013, el aumento más alto (y por segundo año consecutivo) de América Latina y el Caribe según la OIT y la CEPAL.  Mientras tanto, el salario mínimo real subió un 40.67% desde 2007. Sólo en los primeros cuatro años de gobierno sandinista, el número de sindicatos de primer nivel registrados ante el Ministerio del Trabajo pasó de 400 a 600, es decir, un aumento del 50%. En los primeros cinco años, las cooperativas pasaron de 1,772 a 4,129. El sector asociativo de la economía controla más de la mitad del PIB y como el 70% de la fuerza de trabajo.

Estos datos no son casualidad, sino producto de un pueblo, una sociedad y una dirigencia políticas que han sacado sus lecciones de la historia. ¿Qué dicen las últimas encuestas de opinión acerca de lo que piensan l@s nicaragüenses? Trátese de M&R, Gallup u otra, todas coinciden en que una sólida mayoría de la población aprueba el rumbo que toma el país. Tomemos por ejemplo el caso del Canal Interoceánico: Según M&R, más de 7 de cada tres nicaragüenses lo apoya, mientras que solo un@ de cada 10 se le opone de plano. Más o menos esas son las cifras de aprobación para el presidente Daniel Ortega y para la compañera Rosario Murillo.

Si fuésemos a hacer un recuento de todo lo que se ha hecho en estos ocho años necesitaríamos cientos de páginas: si fuésemos a hablar acerca de cómo ha bajado la mortalidad materno-infantil, del poder que han conquistado las compañeras mujeres a todos los niveles, si fuésemos a hablar acerca de la reconquista de la Seguridad Social por el pueblo, de los avances en materia de Defensa Civil, de los parques infantiles que florecen a lo largo y ancho de nuestra geografía, y de tantas otras cosas, podríamos pasarnos horas y días.

Lo cierto es que se trata de un proceso en el que no transcurre semana sin que algo cambie para mejor. Podrá ser algo pequeño, incluso insignificante, pero cuando uno mira para atrás y ve el conjunto de los pequeños (y a veces grandes) cambios a lo largo de los años se da cuenta de lo mucho que se ha transformado Nicaragua.

El presidente-comandante Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo han logrado escuchar a todos los sectores de la sociedad nicaragüense y a partir de ese contacto con la realidad nacional, así como de un enorme compromiso, de una gran atención a la realidad regional y global, y de una inquebrantable fidelidad a los principios históricos de la lucha sandinista, han logrado ir conduciendo el país a algo con lo que ni siquiera los más optimistas soñaban hace ocho años: Un país con una alternativa clara y concreta, en vías de realización, para salir de la pobreza.

En sus casi 200 años de vida independiente, el pueblo nicaragüense ha pasado por guerras civiles, intervenciones militares, dictaduras sanguinarias, guerras genocidas de “baja” intensidad, bloqueos, así como gobiernos entreguistas y cleptómanos, etcétera, sin mencionar los diversos tipos de desastres naturales propios de esta porción de la geografía nuestroamericana pero cuyos efectos son agravados por el saqueo y la rapiña de los poderosos… era hora ya de que le tocase el momento del futuro luminoso, que es el momento en el que entramos ahora.

El canal de Nicaragua, alternativa potente al de Panamá en el nuevo mundo multipolar

RT.

El Canal de Panamá cumple 100 años. Pero las necesidades del comercio mundial exigen la creación de una ruta marítima más amplia y moderna, por lo que se planea construir una vía interoceánica alternativa. El desarrollo del canal de Nicaragua es consecuencia y factor de creación de un orden multipolar que necesita nuevas rutas comerciales. Y su construcción no puede ser impedida por los sectores en Occidente que quieren mantener su hegemonía, opina el analista político Jorge Capelán.

"Intentaron destruir al sandinismo en Nicaragua, pero fallaron"

Por Jaime Padilla, Liberación.
 
Así concluyó Jorge Capelán su encuentro con Liberación en la ciudad de Malmö, el miércoles 6 del mes actual, no sin antes recalcar que «en Nicaragua, la mayoría de la gente sabe dónde están los Estados Unidos, así como el precio de la guerra y el valor de la paz».

Capelán es el encargado de los análisis políticos para programas de televisión tanto nacional como extranjera, entre otros para el canal ruso Actualidad RT y el canal Iraní Hispan TV. Trabajó como redactor en una de las radios grandes de Nicaragua, Radio La Primerísima, una cooperativa de orientación sandinista. Colabora con la revista Correo de Nicaragua, una publicación de análisis político que incluso es utilizada como material de estudio por los militantes de muchos Comités de Liderazgo Sandinista en todo el país. Escribe para la web Tortilla con Sal, orientada a ofrecer información de fondo sobre la realidad del país.

Por tanto el encuentro y la conversación con el colega periodista uruguayo Jorge Capelán, no solo fueron amenos, sino también en gran medida esclarecedores con relación al proceso político nicaragüense, país donde radica desde el año 2005.

Nuestro entrevistado conoce de cerca esa Nicaragua revolucionaria, porque en los años 80 vivió allí buena parte de su juventud. Años después se estableció en Suecia y trabajó activamente en la solidaridad con Nicaragua luego de la derrota electoral del sandinismo en 1990. Empujado por el nuevo rumbo del pueblo nicaragüense en el 2005, Jorge emprendió el camino de retorno.
 
«Fue una experiencia muy importante que me hizo comprender cómo había cambiado Nicaragua desde los años 80. Luego, en 2009, conocí al compañero William Grigsby, director de Radio La Primerísima y uno de los periodistas más respetados del país y me convencí de que tanto Nicaragua necesitaba de mí como yo de ella. No me arrepiento para nada de la elección y debo decir que he sido recibido con mucho cariño por la gente allá. Las cosas que he aprendido son invalorables», reflexiona.

A tu regreso, por cierto un corto tiempo, ¿cuál es tu observación sobre Suecia?

De lo poco que he podido ver en estos primeros días, lo que más me llama la atención es el clima de guerra fría que se observa en la propaganda cotidiana de los medios corporativos suecos, especialmente contra Rusia y contra Irán, pero también contra todo este mundo multipolar que está surgiendo. De América Latina se habla muy poco, pero por ejemplo, la cobertura de la Radio de Suecia sobre nuestra región parece sacada de lo peorcito de los diarios de la Sociedad Interamericana de Prensa en nuestros países. Es preocupante, no porque crea que vayan a lograr que el pueblo sueco se sume de buena gana a la euforia guerrerista y agresiva que se adivina tras ese tono demonizador con el que se retrata a nuestros países y pueblos, sino porque lo compacto de la propaganda al fin y al cabo influye en la gente, haciendo que se termine por creer al menos algo de la visión prejuiciada del mundo que transmiten, lo que también ayuda a pasivizar y predisponer a la opinión pública para que acepte eventuales nuevas campañas político-militares de la OTAN.
Veo una creciente indignación de la gente contra las políticas neoliberales que se han estado implementando en el país, pero por otro lado veo también bastante resignación, lo que es comprensible, dado que el aparato de indoctrinación en esta sociedad le ha hecho creer a importantes sectores del pueblo que Suecia es un país excepcional, y que lo que pasa en el resto del mundo no tiene mucha relación con su realidad. Por ejemplo, muy poca gente aquí cree que los avances que estamos logrando en América Latina contra el neoliberalismo pueden presentar experiencias útiles para cambiar las cosas en esta sociedad.

Ahora que eres parte del pueblo nicaragüense ¿qué aceptación tiene el gobierno del presidente Daniel Ortega?

Tengo aquí los datos de la última encuesta de opinión de CID-GALLUP, una encuestadora que nadie podría sospechar de ser prosandinista. Muestra un cuadro con los niveles de aprobación de los presidentes que ha habido en los últimos 24 años. Hoy en día (enero 2014), el Comandante Daniel Ortega tiene un índice de aprobación positiva de 22 puntos. Todos los otros presidentes (Violeta Chamorro, Arnoldo Alemán, Enrique Bolaños), tienen índices con números negativos. Incluso, el índice de aprobación de Doña Violeta es de -30 puntos. Eso indica que para una gran mayoría de las y los nicaragüenses, la de Daniel es la mejor administración que ha habido en muchas, muchas décadas. Hay que recordar que Nicaragua venía de una dictadura muy represiva, incluso genocida, de más de 40 años (la de Somoza), y de una brutal guerra terrorista de «baja intensidad» en los años 80 para derrocar a la Revolución Popular Sandinista.
Carlos Tapia – Jorge Capelan – Jaime Padilla en Suecia

La política económica de Nicaragua en los últimos años ha estado enfrentada al FMI. ¿Se encuentra hoy recuperada o atascada?

Cuando el Frente Sandinista retornó al gobierno en enero de 2007, Nicaragua era un país económicamente intervenido por el FMI. No podía tener una política económica propia. Seis años más tarde, a fines del año pasado, Nicaragua terminó su programa con el FMI e inició de esta manera su liberación de este tipo de intervención. Nicaragua es el único país de Centroamérica que ha logrado recuperar los niveles de crecimiento económico que tenía antes de que la crisis golpease duro a nuestra región en el año 2009. Es el segundo en crecimiento económico después de Panamá y es el país en el que más aumenta la inversión extranjera. Se ha declarado libre de analfabetismo; la pobreza extrema se ha reducido a bastante menos de la mitad; la pobreza absoluta se ha reducido considerablemente; es uno de los países, junto a Venezuela, que más han reducido la desigualdad (según la CEPAL); ha aumentado considerablemente el empleo, aún el empleo formal, con las tasas más altas de América Latina (8% entre 2009 y 2011); ha bajado sostenidamente la mortalidad infantil y la materna, etcétera. En 2005-2006, solo 15% de la energía venía de fuentes renovables; hoy andamos por el 54% y en los próximos años llegaremos al 85%. En un país que históricamente ha sido enormemente machista, las mujeres están alcanzando niveles de protagonismo en la política y la sociedad que están entre los más altos del mundo –algo reconocido tanto por las Naciones Unidas como por el mismísimo Foro de Davos. Además, es el país menos violento y más seguro de la región, y el único en el que se ha logrado impedir que se establezcan los cárteles del narcotráfico.

No estás hablando solo de lo económico, sino también de acertadas políticas de desarrollo…
Antes de 2007, Nicaragua era candidata a ser declarada un estado fallido. Hoy tiene futuro: Ha recuperado entre 70 y 90.000 kilómetros cuadrados de mar en el Caribe que antes controlaba Colombia (aguas con importantes recursos pesqueros y, probablemente, energéticos) y está desarrollando grandes proyectos de futuro, como la refinería Supremo Sueño de Bolívar, que será la más grande de Centroamérica, así como el Gran Canal Interoceánico, que arrancará este año con una inversión de 40.000 millones de dólares. En lo personal, creo que en un lapso de 10 años Nicaragua será un país muy diferente, aunque aún hoy en día siga siendo uno de los más pobres de Nuestra América.

Hay que decir que todo esto ha sido logrado, además de gracias a la capacidad de conducción del Comandante Daniel Ortega y del Frente Sandinista, y a la existencia de un movimiento popular cada vez más fuerte y organizado, fundamentalmente gracias a la fuerza del proyecto bolivariano del ALBA, a la ayuda venezolana y cubana, y a la existencia de PETROCARIBE. Estamos hablando, en total, de unos 3.300 millones de dólares de ayuda venezolana (unos 500-600 millones de ayuda anual), que son la pequeña palanca que le ha permitido al país un grado decisivo de soberanía para ir fortaleciéndose en una región fuertemente dependiente del mercado estadounidense. Sin esa palanca, ni las mejores intenciones ni la más hábil conducción habrían logrado los resultados que estamos viendo.

¿A qué atribuyes la escasa información sobre los avances de la revolución sandinista, a través de la red de internet?

Hay varias razones. Una de ellas es que el Frente Sandinista ha sido una de las organizaciones de izquierda más demonizadas por la propaganda imperial, especialmente desde los tiempos de Ronald Reagan. Los EE.UU. siempre quisieron destruir al sandinismo en Nicaragua, pero fallaron.
La campaña de propaganda antisandinista desde 1990 hasta nuestros días fue igual de agresiva que durante la Revolución de los 80s, incluso tal vez más insidiosa y pérfida que en esa época. Otra razón es que, si la derrota electoral de 1990 fue traumática para el pueblo nicaragüense, lo fue tanto o más para toda la izquierda que se había solidarizado con la lucha sandinista en los 70s y 80s del siglo pasado. Hay que recordar que esa derrota coincidió con el colapso de la URSS y del Bloque Socialista. En general, tengo la impresión de que la mayoría de la gente de izquierda no ha digerido qué fue lo que pasó, y esto es especialmente cierto para las izquierdas en Europa y los Estados Unidos. En tercer lugar, un grupo importante de gente que jugó papeles dirigentes en la lucha contra Somoza y en la Revolución de los 80s, efectivamente traicionó el mandato de las bases sandinistas en los 90s, dejándose corromper por toda la trama de ONG’s montadas por los EE.UU. y la UE con el fin de implantar el neoliberalismo en el país. Un buen número de personalidades que antes habían estado asociadas con la Revolución, y que incluso hicieron carrera a costa de ella, se dedicaron a denigrar al Frente Sandinista, y mucha gente en el exterior les creyó a causa de sus credenciales históricas y su manera «revolucionaria» de hablar. Hoy en día están cada vez más desacreditados, especialmente a lo interno del país, donde es imposible negar la deriva ultraderechista en la que muchos de sus exponentes han caído. Por último, otro factor que ha incidido en la falta de comprensión del proceso nicaragüense ha sido la incapacidad propia del Frente Sandinista de dedicar recursos al frente internacional cuando necesitaba dedicar la mayor parte de sus fuerzas al frente interno.

¿Cuál es el grado de conciencia política que existe en la población nicaragüense?

El nicaragüense, como el palestino o el libanés, por poner un par de ejemplos, es un pueblo muy curtido por la historia. No se deben confundir cuestiones relativas al subdesarrollo de una sociedad, las limitaciones culturales y los bajos niveles de escolaridad, con una falta de capacidad de la gente para leer el momento histórico en el que vive y las correlaciones de fuerzas existentes en la sociedad y en el mundo. En Nicaragua, la mayoría de la gente sabe dónde están los Estados Unidos, así como el precio de la guerra y el valor de la paz. Por eso no debe de sorprender que las encuestas de opinión de todos los signos consistentemente muestren un apoyo aplastantemente mayoritario (del 70-80%) a la gestión del gobierno sandinista al mismo tiempo que se es consciente de las dificultades estructurales que tiene un país como Nicaragua para salir adelante. El Frente Sandinista regresó al gobierno con la votación más baja de su historia (38%). Pero la gente que entonces no votó por el FSLN, no lo hizo por creer en el neoliberalismo, que ya desde hacía varios años había quedado totalmente desprestigiado. Lo hizo porque, o estaba todavía influida por la propaganda antisandinista, o porque temía lo que podría pasar en caso de un retorno de la izquierda al poder (no hay que olvidar las secuelas de la guerra de la década de los 80s). Desde 2007 a esta parte, al ver la lógica y los resultados de la gestión del gobierno sandinista, y al ver todo el desarrollo del movimiento bolivariano en nuestros países, el antisandinismo ha perdido cada vez más terreno. Por otro lado, siempre ha habido un movimiento popular que ha realizado protestas y llevado adelante reivindicaciones.

¿De qué manera participan los sindicatos de trabajadores y otros sectores organizados?

Desde 2007 hasta la fecha, la afiliación a los sindicatos ha aumentado exponencialmente, así como la organización de los trabajadores del sector informal, que en Nicaragua ocupa como el 70-80% de la fuerza de trabajo. Hay un movimiento de economía social, de cooperativas y grupos asociativos en ese sector, que controla como un 44% del Producto Interno Bruto, y hasta cuenta con un banco, CARUNA, que es el que maneja los fondos del ALBA y que ha mostrado una gran capacidad de administración. Los trabajadores nicaragüenses, tanto en el sector formal como en el informal, entienden la actual correlación de fuerzas y son capaces de hacer valer sus derechos y de trabajar codo a codo con un gobierno que entienden responde a sus intereses. Son precisamente los sectores más pobres del pueblo los que más apoyan a este gobierno. Todo esto se da en el contexto de un país en el que 7 de cada 10 personas ni siquiera habían nacido en la década de los 80s de siglo pasado, o apenas eran infantes. O sea que la conciencia de la gran mayoría del pueblo nicaragüense es muy alta, pero es una conciencia del mundo de hoy en día, no la de hace 30 ó 40 años atrás. Esta conciencia se refleja muy bien en el lema que define a Nicaragua como Cristiana, Socialista y Solidaria.

En nuestra charla previa a la entrevista, comentabas de la participación activa de la mujer nicaragüense…

Como decía anteriormente, las mujeres en Nicaragua están alcanzando unos niveles inéditos de protagonismo. Lo primero que hizo el Comandante Daniel Ortega al asumir el gobierno en 2007, fue implantar una política de 50% de mujeres en el gabinete ministerial. En 2011, el Congreso del Frente Sandinista decidió que en todas las listas de elección popular a todos los niveles (desde el municipal hasta la Asamblea Nacional, así como los órganos de dirección del partido) debían incluir al menos un 50% de mujeres y un 30% de jóvenes. Luego, en 2012, la Asamblea Nacional decidió extender este porcentaje de participación femenina a las listas de todos los partidos en todos los niveles. Ese mismo año se adoptó una ley muy avanzada contra la violencia de género, que reconoce figuras como el femicidio, la violencia patrimonial y la sicológica. Hoy en día, y gracias a la representación femenina sandinista, la Asamblea Nacional de Nicaragua está en el quinto lugar entre los parlamentos con mayor participación femenina en el mundo, con 46.2% de diputadas. Los programas sociales más importantes, como el Hambre Cero y el Usura Cero, tienen como sujetos prioritarios a las mujeres, y otros programas, como el de entrega masiva de títulos de propiedad, también cuentan con una muy importante presencia de mujeres.

Algunos medios de prensa reportan que en Nicaragua hay organizaciones que reclaman la restitución del aborto terapéutico…

A Nicaragua se la critica mucho en los medios occidentales por la prohibición del aborto terapéutico (cuando la vida de la madre está en peligro), pero al mismo tiempo se silencian estos aspectos, como se silencia también que las cifras (muy altas) de embarazos juveniles van en descenso, junto con las tasas de mortalidad materno-infantil. También se silencia que históricamente, como un 98% de la población nicaragüense cree en alguna religión. Si las mujeres en Nicaragua tienen tanto poder político, es de esperar que este poder se refleje en las leyes del país. En este sentido, las ONGs feministas que a veces critican duramente a Nicaragua sobre el tema del aborto, deberían tal vez preguntarse por qué las prioridades en la agenda de las mujeres no podrían ser distintas en distintos países con realidades diferentes.

¿Y qué de los jóvenes?

Cerca de un 75% de la población nicaragüense tiene menos de 25 años de edad. En la era neoliberal, los jóvenes fueron muy activos en las movilizaciones por la defensa de los derechos del pueblo. La Juventud Sandinista mantuvo su fuerza durante todos esos años. Hoy en día esta organización, que tiene sus raíces en la lucha contra la dictadura y la época de los 80s, tiene nuevas tareas, tanto de apoyo al proceso de cambios revolucionarios que se ha retomado desde el año 2007 como en prepararse para asumir el relevo en la conducción de ese proceso. Por eso el Frente Sandinista, en su último congreso de febrero de 2011, decidió garantizar un mínimo de representación juvenil del 30% en todas las listas de elección popular y en todas las instancias del Partido. La Juventud Sandinista impulsa un movimiento ambientalista, conocido como Guardabarranco, que ha jugado y juega un importante papel concientizando a los jóvenes y al resto de la población acerca del cuido del medio ambiente. Esta tarea también ha estado acompañada de grandes jornadas de reforestación, así como de defensa de la soberanía ecológica de la nación, en temas como el diferendo limítrofe con Costa Rica sobre el Río San Juan. Otro movimiento juvenil importante de la Juventud Sandinista es el cultural, que lleva el nombre de Leonel Rugama, y que ya existía en la década de los 80s. Este movimiento impulsa actividades culturales y recreativas, concursos, etcétera con el fin de ofrecer espacios y alternativas sanas a una juventud muy expuesta a los antivalores del neoliberalismo. También existe un movimiento deportivo, con el nombrede Alexis Argüello, con objetivos similares en ese ámbito.

Todo parece indicar que la participación de los jóvenes es muy activa…

La Juventud Sandinista promueve todo tipo de campañas de concientización sobre la problemática de género y la diversidad sexual, los peligros y posibilidades de  las nuevas tecnologías de la información, etcétera. Uno de los movimientos más importantes de la Juventud Sandinista es la Promotoría Social Solidaria, por medio de la cual activistas voluntarios hacen de trabajadores sociales y participan en los diferentes programas sociales impulsados por el gobierno, desde la atención a familias en situación precaria hasta la entrega de techos de zinc para que los pobladores mejoren sus viviendas. Desde hace unos años funciona una red de comunicadores de la Juventud Sandinista que juega un creciente papel en informar acerca de todas las actividades que se llevan adelante en diferentes puntos del país. He sido testigo del trabajo de estos muchachos y muchachas en la lucha ideológica en las redes sociales, que cada vez van siendo más importantes en el país, y veo que van haciendo grandes progresos semana a semana. Además de todo el trabajo de la Juventud Sandinista, hay varios dirigentes jóvenes reconocidos por la población a todos los niveles. En síntesis, la juventud cada día va haciéndose más cargo del proceso.

Bajo ese panorama ¿las fuerzas oligárquicas y partidos de derecha, conservan algún espacio en la Nicaragua de hoy?

La derecha en Nicaragua atraviesa por una profunda crisis. Las grandes encuestadoras (tanto CID-GALLUP como M&R) le dan 8% o menos de apoyo a todos esos grupos sumados. Se trata de los dos partidos liberales (PLC y PLI), así como otros mucho más pequeños, entre los que se cuenta al Movimiento «Renovador Sandinista», que es socialdemócrata de palabra y ultraderechista en la práctica. Es una oposición que está muy infiltrada por las redes de financiamiento político de los países occidentales, como la USAID, la NED y la «cooperación» de la Unión Europea. Desde que el Frente Sandinista regresó al poder han llevado adelante una oposición tan recalcitrante que al final se alienaron de su propia base de electores. Muchos liberales se han pasado a apoyar al Frente Sandinista en los últimos años.

¿Entonces sostienes que existe hoy un acompañamiento de las élites económicas a los proyectos de desarrollo del gobierno sandinista?

En Nicaragua se da un caso muy particular, comparado a la situación de otros países como Venezuela, Ecuador o Argentina. La gran burguesía nicaragüense es una clase relativamente débil, entre otras cosas porque Nicaragua es un país con una economía muy pequeña. La desprivatización de PDVSA en Venezuela fue un ataque mortal a la fuente de ingresos fundamental de la oligarquía en ese país, lo que explica la oposición feroz que despliega contra la Revolución Boliviariana. En Nicaragua, en cambio, es más ventajoso para las élites económicas hacer negocios en el clima de estabilidad que brinda la política sandinista en el marco del ALBA. Esto no quiere decir que a ellos les guste del todo esta situación, ya que saben que el Frente Sandinista en última instancia democratizará totalmente la economía, y porque a ningún capitalista le gusta pagar impuestos y aumentar salarios, pero no son antagonistas del proyecto que se está impulsando. Además, la gran burguesía depende de sus alianzas con capitalistas más pequeños (incluso, algunos de ellos sandinistas) que cada día están más comprometidos con el proyecto de desarrollo nacional impulsado por el sandinismo. Se da el caso algo paradójico que hasta la patronal más cercana a los EE.UU., la Cámara de Comercio Americano-Nicaragüense, AMCHAM, no es antagonista del gobierno porque en realidad todavía se exporta mucho a los Estados Unidos. De modo que la burguesía tiene una crisis de representación política que está muy relacionada con el nefasto y fracasado modelo de injerencia impulsado por las embajadas de algunos países occidentales y por los propios EE.UU.

¿Y la relación con Estados Unidos?

Con respecto a la política estadounidense hacia el gobierno sandinista, ésta está enmarcada en la filosofía del «poder inteligente» de la administración Obama. Es una política de dos caras. Por un lado, la embajadora Phyllis Powers, que sucedió a dos embajadores cavernícolamente antisandinistas como Paul Trivelli y Robert Callahan, hoy en día es todo un ejemplo de corrección –al menos en sus declaraciones a los medios. Por debajo de la mesa, la USAID, la NED, el IRI, etcétera, siguen financiando a los sectores más reaccionarios con el apoyo de las redes de la mafia anticubana de Miami. Incluso, hay intentos de dotar de una fachada política a ciertas bandas delictivas para asustar con el fantasma de una nueva guerra «contra». Pero todos estos intentos chocan con la realidad de la incapacidad política y organizativa de una ultraderecha local con prácticamente nulo arrastre social. Cada tanto, el diario local de estos intereses foráneos, La Prensa, anuncia grandes manifestaciones contra la «dictadura de Ortega» y al final solo llegan 100, 200 o 300 personas. Hace años que es la misma historia. Al final, ya nadie les hace caso.

Por tanto, si Nicaragua se ha convertido en el eje principal de integración regional con la bandera del ALBA, ¿cuáles son las bases en las que el país se sostiene?

El ALBA es la palanca económica y política que le permite a Nicaragua ir levantándose de una situación muy precaria. La guerra de los 80s y la ola neoliberal que azotó al país entre 1990 y 2006 destruyeron lo poco que quedaba de la incipiente industria de sustitución de importaciones que había, así como de los logros económicos de la década de los 80s. Se siguieron al pie de la letra todas las recetas del FMI y el país quedó sin infraestructura y atado de pies y manos, por ejemplo, a través del TLC con los Estados Unidos. Entre las pocas cosas que se lograron salvar estuvo la empresa distribuidora de agua, que sigue siendo del Estado. Productos de exportación históricamente importantes como el café, se han visto seriamente afectados por los precios internacionales.

En estas condiciones, el país tenía –y tiene– necesidad de hacer uso de todas las posibilidades a su alcance. Una de éstas es la diversificación de las exportaciones. Hoy en día el oro ha desplazado al café como principal producto de exportación. Los mercados de Nicaragua se han diversificado sustancialmente, con un aumento de las exportaciones a Venezuela, Canadá, Rusia y Taiwán y un descenso relativo de la Unión Europea y los Estados Unidos. Se espera que a partir de este año se nivele mucho más la balanza comercial con la Federación Rusa. Un rubro muy significativo es el de las exportaciones de las zonas francas, que andan por el orden de los 2.500 millones de dólares y generan más de 100 mil empleos permanentes. Hoy en día se cultiva algodón que es usado en la fabricación de telas que sirven de insumo a algunas de estas empresas, lo que implica un impulso a la agro industrialización. El turismo se ha convertido en una fuente importante de divisas, generando ingresos al país por más de 420 millones de dólares. Se trata tanto de turismo de alto nivel como de turismo en pequeña escala con un fuerte peso de las pequeñas y medianas empresas asociativas. Varias publicaciones especializadas han señalado a Nicaragua como uno de los destinos más atractivos para, por ejemplo, turismo de aventuras o para el retiro de jubilados de los EE.UU. y Europa. Otra fuente de ingresos y empleos bien pagados es el sector de los servicios. En Nicaragua operan al menos 12 call centers que generan al menos 4.500 puestos de trabajo con salarios de 500 a 700 dólares mensuales –el doble del promedio nacional. Por último, no se debe olvidar la importancia del flujo de remesas de los nicaragüenses en el exterior, que bate récords año tras año. En 2013 llegó a los 1.077 millones de dólares.

¿En suma, se puede decir que el ALBA le permite a Nicaragua un grado importante de estabilidad?

Efectivamente en materia de política económica, hace posible atraer las inversiones extranjeras, captar todas las fuentes de financiamiento a su alcance y desarrollar la infraestructura, garantizando el funcionamiento de los servicios básicos. Además, al ser uno de los países más seguros de América Latina y al existir un modelo claro de negociación y resolución de conflictos entre los trabajadores, los capitalistas y el Estado, se crean las condiciones que le permiten al país maniobrar en un entorno económico muy difícil. Hay que recordar que la situación de los países centroamericanos no es la de muchos de los países de América del Sur, con cantidades importantes de recursos naturales estratégicos.

Otro de los estandartes de integración: PETROCARIBE el baluarte energético regional, ¿cuál es su participación en el país?

PETROCARIBE funciona de la siguiente manera: El 50% de la factura petrolera de Venezuela se paga al contado en un plazo de uno a tres meses; el resto, se paga a un plazo de 17 a 25 años con dos de gracia y un interés de 1% en caso de que el precio del barril supere los 40 dólares. A su vez, ese fondo es utilizado en programas sociales e inversiones. La encargada de manejar esos fondos es ALBANISA, una empresa conjunta entre el Estado venezolano y el nicaragüense. Una buena parte de esta factura petrolera es pagada en productos, como el frijol negro y la carne, tan necesarios para la economía venezolana, lo que significa que PETROCARIBE además es un sistema de comercio justo. A partir del año pasado, Nicaragua comenzó a comerciar con Venezuela a través del SUCRE, lo que protege a nuestros países de los efectos financieros de la crisis. El de PETROCARIBE es un esquema que va mucho más allá de lo comercial. Por ejemplo, campesinos nicaragüenses han viajado a Venezuela para intercambiar experiencias productivas y organizativas con campesinos venezolanos. Con la decisión reciente de avanzar hacia la formación de una Zona Económica entre los 18 países miembros de PETROCARIBE, se logrará ir construyendo un mercado alternativo propio que fortalecerá la capacidad de maniobra de nuestros países en un entorno tan complejo. Como lo describió recientemente el sociólogo nicaragüense Orlando Núñez, PETROCARIBE es una guerrilla económica en la selva del mercado capitalista.

Sin duda, con tales antecedentes, Nicaragua es un país con estabilidad económica pero algunos medios escriben que el país tiene un crecimiento muy débil y con mucha incertidumbre…

Los órganos de lo que nosotros en Nicaragua denominamos «la dictadura mediática», el complejo de desinformación imperial que va desde los grandes diarios occidentales hasta los de la organización de latifundistas mediáticos de la SIP se desviven para presentar una imagen tétrica del país que no tiene nada que ver con la realidad, que es reconocida por las Naciones Unidas, por la CEPAL, y hasta, en contra de su voluntad, por el propio FMI.

La crisis de Estados Unidos y Europa ¿se siente en el país?

La crisis en los Estados Unidos y la Unión Europea afecta a todos nuestros países en mayor o menor medida. Esto es especialmente cierto en el caso de Centroamérica. Sin embargo, Nicaragua hoy en día tiene unas condiciones incomparablemente mejores para hacerle frente que las que tenía en 2009, cuando los efectos de la crisis se hicieron sentir con fuerza en América Latina. No solamente se ha avanzado en la diversificación de las relaciones comerciales, sino también en la infraestructura, en la organización de la economía y en general de la sociedad. Además, existen proyectos estratégicos en desarrollo como la construcción de la refinería más grande de Centroamérica y el Gran Canal Interoceánico con el que se espera eliminar la pobreza extrema y disminuir enormemente la pobreza absoluta.

Siendo Nicaragua tu nuevo país de adopción, ¿cómo observas a los vecinos, por ejemplo Costa Rica, El Salvador y Honduras, siendo esta última una herida en la región?

El reciente fraude electoral en Honduras, que privó a la Resistencia del gobierno, no nos debe hacer perder de vista que en ese país ha habido un gran avance: El partido LIBRE es hoy el segundo más grande de Honduras, habiendo roto con el histórico sistema bipartidista de conservadores y liberales. Centroamérica está a las puertas de un giro hacia la izquierda en varios de sus países, como es el caso de El Salvador, Costa Rica y también, a mediano plazo, en la propia Honduras donde el gobierno que resultó del fraude es muy débil. En El Salvador se espera que el FMLN se alce con la victoria en la segunda ronda de las elecciones, y en Costa Rica se espera que gane un gobierno de centroizquierda que probablemente necesite del apoyo de la coalición de izquierda Frente Amplio, que logró una cantidad sorprendente de votos. En el caso del FMLN, éste lograría con Salvador Sánchez Cerén llevar a un dirigente propio al frente del Gobierno. Recordemos que Mauricio Funes, que llegó al poder apoyado por el FMLN, es un independiente que seguía su propia línea. En este sentido, una nueva victoria efemelenista profundizará la política de izquierda en el hermano país y seguramente afianzará sus lazos con PETROCARIBE y el ALBA. El fenómeno que se observa en varios países de la región es similar: Las oligarquías están atravesando una seria crisis política que es un reflejo de la crisis general del capitalismo occidental neoliberal en la región. Se dividen, se pelean entre ellos, se destapan los casos de corrupción y las acusaciones mutuas, al mismo tiempo que los movimientos populares construyen y fortalecen sus propios instrumentos políticos. Todo esto es producto de la misma crisis que amenaza las bases mismas de reproducción del  sistema: Las políticas privatizadoras se muestran cada vez menos viables al mismo tiempo que las relaciones con los actores del nuevo mundo multipolar se hacen cada vez más importantes, desde el ALBA y PETROCARIBE, hasta la presencia de China y de Brasil en la región. Los Estados Unidos ven todo esto con mucha preocupación, pero ya no pueden intervenir igual que hace 30 ó 40 años, a pesar de sus bases militares, etcétera. Por ejemplo, con el golpe contra Zelaya en junio de 2009, lo que hicieron fue que el genio del movimiento popular hondureño se saliese de la lámpara y no lo lograron volver a meter en ella, aunque hayan retrasado su acceso al poder.

La globalización ha llevado en los últimos 20 años al establecimiento de múltiples tratados comerciales entre Estados Unidos y los países latinoamericanos, que han sido rechazados por diversos países en América Latina, construyendo  una gran plataforma integradora, así tenemos hoy MERCOSUR, UNASUR, ALBA y CELAC y otros. ¿Son una garantía para la democracia latinoamericana?

Lo que sucede es que todo intento de liberación de cualquiera de nuestros países siempre será precario y limitado mientras no se inserte en un proyecto latinoamericano. La colonización europea dividió nuestro continente en decenas de pedazos de tierra alrededor de ciudades-puerto que llamamos capitales con el fin de impedirnos desarrollar economías y sociedades articuladas en función de las necesidades de nuestros pueblos, y de dividirnos para mantenernos en esa situación de dependencia. De ahí nuestra necesidad imperiosa de unir nuestras diversidades y de superar nuestras asimetrías integrándonos en una unidad mayor. Fuera de esa unidad, cualquier tipo de desarrollo será precario y enfrentará serios peligros. MERCOSUR, UNASUR, ALBA, CELAC, ALADI, SICA, etcétera, son diferentes instancias para avanzar hacia ese proyecto desde diferentes perspectivas. Tenemos que romper (y de a poco, lo estamos haciendo) el círculo maldito de unas oligarquías exportadoras de recursos naturales, desinversoras y exportadoras de capitales, y eso solo se puede lograr quitándole poder al mercado y dándoselo a la política, es decir, a la sociedad. Por eso esas instancias son tan importantes para la democracia latinoamericana.

Finalmente ¿cómo explicar la agresión económica- financiera en Venezuela y Argentina?

En primer lugar, creo que el imperio y los intereses transnacionales occidentales conspiran todo el tiempo contra todos nuestros procesos en América Latina, pero en el marco de la estrategia general, existen ciertas prioridades y un especial interés por impedir que Venezuela y Argentina se fortalezcan y fortalezcan también sus alianzas. También a Brasil lo tratan de neutralizar, pero es demasiado grande. En el caso de Venezuela, creo que el gobierno del presidente Nicolás Maduro ha logrado maniobrar en la dificilísima coyuntura que se presentó con la partida del Comandante Chávez, pero que el cuadro desestabilizador se mantendrá, sobre todo mientras no se den cambios políticos en Colombia, desde donde operan el uribismo con las redes paramilitares y narcotraficantes, así como el golpismo venezolano reciclado que tiene importantes intereses económicos en ese país. En el caso de la Argentina, tratan de impedir que se profundice el proceso de cambios que impulsa la Presidenta Cristina Fernández. Allí hay que agregar muy particularmente a los intereses de Wall Street y la City de Londres, que ven en la política kirchnerista una amenaza muy seria al sistema mafioso-financiero, y al Reino Unido y la OTAN que no están dispuestos a ceder su control del Atlántico Sur con el tema de las Malvinas.

Si en vez de centrarse en países como Venezuela y Argentina, los Estados Unidos desplegasen recursos estratégicos, digamos, en Centroamérica, el resultado podría ser contraproducente para sus propios intereses. Sin embargo, si tratan de desestabilizar a esos grandes países sudamericanos, le estarían dando un golpe gravísimo a todo nuestro proceso de integración e independencia. Es muy importante que veamos a cada uno de nuestros procesos como parte de una lucha continental.

La mafia imperial de la difamación fiscal

Por Jorge Capelán, RLP/TcS.

El otro día, un buen amigo de Nicaragua me envió el enlace a un vídeocomentario de un estadounidense que había estado en el país hace unas semanas. Se trata del segmento “The Henry Report”, que transmite la cadena alternativa estadounidense “The Real News Network” – un medio que dice ser progresista y de izquierda.

El que hablaba sobre Nicaragua era un tal James S. Henry, “economista, abogado y periodista de investigación”. ¡Ay, mi Dios! Fue como escuchar a Fabio Gadea con fiebre. Una sarta de barbaridades tan absurdas que le contesté a mi amigo que ese mamarracho era “una prueba de cómo el aparato de propaganda permea todo el espectro de los medios occidentales, incluyendo a medios supuestamente ‘alternativos’ que juran que para nada reciben plata de ningún interés corporativo”.

Vídeo original en inglés

En tan solo 5 minutos de vídeo, el tal James S. Henry se las ingenia para acumular una serie de afirmaciones alucinantes:

Dice que, con el proyecto del Gran Canal, el Presidente Daniel Ortega ha “girado a la derecha para […] reemplazar los recursos que ha venido recibiendo de Venezuela o tal vez para asegurarse de posibles cambios” en el país bolivariano.

También dice que “el trato del Canal es básicamente un regalo […] porque todos los ingresos del canal serán libres de impuestos canalizados a través esta empresa de ultramar (offshore).”(??) Lo que hagan con los ingresos del Canal el señor Wang Jing y el resto de los inversionistas que se sumen al proyecto del Canal es una cosa estrictamente entre ellos y sus respectivos Estados. Son reglas del juego económico que Nicaragua no ha inventado, y que por cierto han diseñado los poderes occidentales que han promovido la denominada “globalización”.

Por parte de Nicaragua (y parece que eso James S. Henry no lo sabía), habrán ingresos correspondientes a sus acciones en la empresa, que irán aumentando a razón del 1% anual durante el período de la concesión, que al llegar al año 50 significará un control mayoritario de las mismas para el país. Cabe preguntarse ¿cómo se le ocurre a James S. Henry que el Estado de Nicaragua vaya a cobrarse impuestos a sí mismo?

En la imaginación de James S. Henry, HKND (por lo demás una “oscura empresa”, según él) creó una subsidiaria en las Islas Caimán para financiar proyectos de redes inalámbricas, lo que es totalmente falso: HKND Group Holdings Ltd. es una empresa de infraestructura basada en Hong Kong y registrada en las Islas Caimán igual que la Microsoft, Google y cientos de empresas multinacionales que se han registrado en ese u otros paraísos fiscales aunque estén basadas en otros países. De hecho, una gran parte, sino la mayoría de las empresas multinacionales, están registradas en paraísos fiscales o en países de muy bajos impuestos. James S. Henry que, como veremos más tarde, es un todo un “experto” en la lucha por la “justicia fiscal”, lo debería saber…

Criticando las propuestas reformas a la Constitución (faltaba más), James S. Henry afirma que el Presidente Ortega “ha fortalecido el papel del partido que representa con sus cortes de la familia”. Un momento: no dice “consejos” de la familia, que en inglés es “councils”, sino que usa la palabra “courts” (corte o tribunal). Lo que está diciendo es que las propuestas de reformas a la Constitución incluyen alguna especie de “tribunal” sandinista para juzgar a la gente. Con eso le gana en capacidad difamatoria a la plana mayor del MRS, al Consejo Editorial de La Pren-CIA, S.A. y a la mismísima Radio Corporación juntas.

Dice que las reformas “le permiten a las compañías de Internet espiar las comunicaciones nicaragüenses” (SIC). En realidad, el objetivo de las reformas es exactamente lo contrario. Lo que las revelaciones de Snowden, WikiLeaks, etcétera muestran es que la mayoría de los países del mundo no hacen nada para impedir que ocurra ese tipo de espionaje, y que recién ahora esas cuestiones se están comenzando a debatir por parte de los gobiernos. Parece que esos datos a James S. Henry le tienen sin cuidado, siempre y cuando pueda dar vuelta las cosas de la manera que mejor sirva a su argumentación.

Pero, según esta lumbrera, “economista, abogado y periodista de investigación”, esto no es nada, porque las reformas a la Constitución “están montadas en una reforma fiscal que es una de las más regresivas en la historia nicaragüense”. ¿De dónde habrá sacado semejante estupidez? ¿Del “experto” en temas económicos de La Pren-CIA? Incluso afirma, sin aportar ninguna fuente, que con la reforma, “Nicaragua básicamente le está dando más de 500 millones de dólares al año en exenciones fiscales a los intereses corporativos”.

En un libro que escribió sobre el tema de la evasión de impuestos y los paraísos fiscales, el mismo James S. Henry lleva adelante la tesis de que los estados del mundo podrían estar perdiendo, a causa del no pago de impuestos por parte de las corporaciones, un 10% de la riqueza global. Ahora, si la reforma fiscal nicaragüense que él critica da exenciones por 500 millones de dólares, el PIB del país en 2012 anduvo por arriba de los 10.500 millones, es decir que las tan criticadas exenciones llegan a apenas un 5% del PIB – muy por debajo de lo que el analista ve como un grave problema a nivel global. Si lo que desea es indignarse, este señor haría mucho mejor en atacar a los gobiernos europeos y norteamericanos, que permiten fugas mucho más fabulosas en términos tanto relativos como absolutos, que las que supuestamente permitiría el Estado de Nicaragua.

Además, si lo que afirma James S. Henry fuese cierto, y lo que tenemos aquí fuese un sistema neoliberal, entonces habría que reconocer que el neoliberalismo funciona, ya que en este país los salarios más bajos suben, el índice Gini de desigualdad baja, la economía crece, se crean trabajos, aumenta la recaudación, la economía funciona, etcétera.

Si lo que dice este tipo fuese cierto, entonces resultaría que los que vivimos en este país estamos locos, porque ¿cómo hacemos para financiar salud y educación gratuitas, subsidiar los servicios básicos, counstruir y reparar carreteras, cambiar la matriz energética del país y aumentar la generación, llevar agua potable a quienes jamás la han tenido, pagar pensiones a los adultos mayores, todo eso sin que las personas con bajos salarios paguen impuesto a la renta, sin subir el IVA, e incluso, teniendo una serie de productos básicos totalmente liberados de ese regresivo y neoliberal impuesto?

La cantidad de inexactitudes, omisiones e inventos que James S. Henry logra meter en 5 minutos de vídeo es tal que parece que tuvo una sesión intensiva de adoctrinamiento con lo más granado de la ultraderecha local rociada con abundantes dosis de guaro, porque no solo repite los ejes del MRS-PLI-La Pren-CIA y demás secuaces, sino que además lo hace mal, cometiendo errores factuales que ni siquiera los medios más reaccionarios del país cometen.

El de James S. Henry no es un análisis malo, ni es solo un análisis sesgado. Son cinco minutos de hablar mal del gobierno sandinista solo por hablar, de decir lo que sea con tal de que quepa en el mensaje de “Yo simpaticé antes con el sandinismo pero ahora, con lo del Canal, el gobierno de Daniel Ortega en realidad es de derecha”. El objetivo de ese tipo de mensajes es obvio: Tratar de predisponer a la gente progresista en los países del Norte en contra de Nicaragua. Es un producto de propaganda negra, no es ninguna chapuzada de un analista con un mal día y unos tragos de más.

En una parte de su alocución, James S. Henry lanza una advertencia: “Ya la gente que está trabajando con la cuestión de la justicia fiscal en Nicaragua está muy preocupada sobre el hecho de que se está legalizando un sistema impositivo mucho más regresivo” en el país. ¿Quién es esa gente que está tan “preocupada”? Lo veremos más adelante, pero primero echemos un vistazo a quién es este James S. Henry.

El personaje fue el economista en jefe de la consultora McKinsey & Co., una de las 10 mayores firmas que asesoran a gobiernos y empresas multinacionales sobre temas económicos. Además escribe para grandes medios en los EE.UU., como Forbes, The Wall Street Journal, The New Republic, The Nation, The New York Times, The Washington Post y otros, es decir que es una voz reconocida en cuestiones como el desarrollo global, la economía y el tema fiscal, sobre todo entre círculos progres de los EE.UU. Ataca a los “banqueros sangrientos” que se benefician de la fuga de capitales y el tráfico de drogas y personas, lo que a su vez le da una excelente cobertura para asestar golpes bajos a países como Nicaragua, participando en las más inmorales campañas de propaganda negra.

El nombre del juego es el siguiente: Como ya es imposible negar la naturaleza corrupta y delictiva del modelo sobre el que se basa la dominación económica en declive de Europa y los Estados Unidos, lás élites que controlan el imperio se meten en el debate tratando de sembrar buenas dosis de desinformación para pescar a río revuelto y salvar sus privilegios. Hacen críticas indignadas sobre el lavado y la fuga de capitales, pero en última instancia se cuidan muy bien de que el fuego esté dirigido, ya bien hacia gobiernos y países que se opongan a su hegemonía, o a blancos que efectivamente desvíen la atención sobre los verdaderos y principales beneficiarios del sistema global de explotación.

Es una gigantesca operación de “manejo de riesgos” operada por intereses que en realidad le deben todo a la especulación, al lavado, a las empresas de ultramar, al narcotráfico, a la desestabilización y a las guerras imperiales. Los verdaderos “malos” en esta operación de guerra sicológica son siempre representantes del “Oriente”, sea éste Rusia, China, Venezuela o cualquier otro país cuyas élites no controlan ni Wall Street ni la City de Londres.

Los productos de esta guerra jamás harán una sola revelación sobre cómo se robó el oro de Libia, y jamás dirán nada interesante sobre las redes del lavado y el narcotráfico que en estos momentos llevan adelante la guerra económico-financiera y especulativa contra el gobierno bolivariano. Guardarán un silencio sepulcral en torno a la alianza de los fondos buitres con los tribunales estadounidenses, el gobierno británico y la derecha fascista para desestabilizar el gobierno de Cristina Fernández en la Argentina, y mucho menos hablarán sobre los verdaderos intereses financieros que se mueven tras el baño de sangre en Siria.

Un ejemplo de esto, en los últimos años, es la operación “Infiltración de Ultramar”, diseñada para echarle tierra a países como Rusia, China, Irán, Venezuela, India, Indonesia y otros similares a través de la divulgación, previo filtro a través de medios occidentales como el The Guardian inglés o el New York Times, los que obtienen acceso privilegiado a toneladas de material sobre cuya base construyen, juntando tendenciosamente las piezas, jugosas historias de corrupción, delito y tráfico de influencias:

A inicios de este año, las agencias internacionales de noticias se hicieron eco de un informe del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), según el cual funcionarios de gobiernos de países como los arriba mencionados, y miembros de sus familias, tenían empresas e invertían en paraísos fiscales bajo la protección del secreto de grandes bancos como UBS, Clariden y Deutsche Bank. Ninguna de esas revelaciones afectaba seriamente ni a Washington ni a la Casa Blanca. Lo que sí lograban esas historias era hacer un “asesinato de carácter” contra terceros sin mayor interés en el rigor de las pruebas.

El informe de ICIJ se basaba en el trabajo de decenas de periodistas de The Guardian y otros medios, especialmente occidentales. Los datos en los que se basaba ese informe, más de 260 gigabytes, o 160 veces más que los cables diplomáticos de WikiLeaks, han ido saliendo dosificados a cuentagotas. Se trata de unos 2,5 millones de documentos, con los datos de registro de 122 mil empresas de ultramar en las Islas Vírgenes Británicas, y los nombres de 130 mil personas de 170 países que el ICIJ asegura no entregará a ningún gobierno. ¿A ninguno?

Sobre el ICIJ no se sabe mucho, pero lo que sí se conoce, porque la misma organización lo dice en su página web, es que es un proyecto del Centro para la Integridad Pública (CPI, por sus siglas en inglés). ¿Y quién financia al CPI? Pues nada más ni nada menos que la Knight Foundation, la Ford Foundation, y George Soros, es decir “filantropistas” especializados en proveer de dinero y mampara a todo tipo de iniciativas vinculadas a la Casa Blanca y a la CIA.

A este complejo de opinadores occidentales sobre temas fiscales, que más bien debería llamarse de “difamación político-fiscal”, pertenece gente como James S. Henry, que es directivo de otra red similar, la Alianza Global por la Justicia Fiscal, una organización financiada por los gobiernos de Finlandia y Noruega, entre otros. ¿Qué autoridad moral tienen gobiernos como esos para señalar la paja en el ojo ajeno?

Por ejemplo, el tercer paraíso fiscal más grande de Noruega es…. Noruega. En junio de este año el director de impuestos de ese país escandinavo, Svein Kristensen, le dijo al diario E24 que la mayor parte de ese dinero es efectivo escondido en cajas fuertes o en colchones, o también en bienes no declarados como botes y automóviles. Recientemente, el gobierno Noruego decretó una amnistía fiscal de modo que aquellas personas con activos no declarados pudiesen evitarse el pago de una multa del 60% si voluntariamente “corregían” los datos en sus declaraciones de impuestos. Muchos noruegos se acogieron a esa amnistía pero de todos modos declararon “a la baja”.

En realidad, el problema de fraude fiscal en Noruega es mucho más dramático que el hecho de que la gente guarde su dinero debajo del colchón, porque seis de cada 10 empresas activas en ese país no pagan ningún tipo de impuestos. Es cierto que muchas empresas no pagan porque realmente no han tenido ganancias, pero más de la mitad de las empresas que declararon 0 ingreso en ese país son multinacionales que a través de la triangulación y el lavado mantienen su plata allí donde paga menos impuestos. En 2011, el fraude fiscal en ese país se calculó en unos 4.851 millones de dólares, de un PIB que ese año ascendía a unos 421.200 millones, es decir, un 15% del Producto Interno Bruto.

La situación con el fraude fiscal sistémico que provocan las empresas multinacionales es generalizada, especialmente en los países occidentales. Esos gobiernos harían bien en destinar más recursos a combatir ese tipo de fraude. El problema es que entonces estarían combatiendo a los mismos intereses que los mantienen como gobiernos. Más fácil es entonces desviar el tema e instrumentalizarlo como arma de agresión política.

Por ejemplo, a fines de noviembre de este año, James S. Henry participó como orador en un seminario organizado por el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP) y la “sociedad civil” en Managua. El IEEP y otras organizaciones de la sociedad civil como Ética y Transparencia son en realidad mamparas e incluso inventos de la USAID. El socio nicaragüense de la Alianza Global por la Justicia Fiscal es la Fundación para el Desarrollo y la Autonomía de la Costa Atlántica de Nicaragua (FADCANIC), receptora de fondos de la USAID y del gobierno de Noruega. ¿Desde cuándo se ha vuelto antineoliberal la USAID? ¿Con qué autoridad, un tipo que se presta a esa clase de aquelarres de propaganda antisandinista puede posar de progre en los medios alternativos del primer mundo? Pues, con la autoridad de la ingenuidad de mucha gente en esos países imperiales, que no se dan cuenta de hasta qué punto sus movimientos están infiltrados por los mismos intereses que ellos creen combatir.

Nicaragua y el fraude electoral en Honduras

Jorge Capelán/Tortilla con Sal, 25 de noviembre 2013

Nicaragua ha reconocido a Juan Orlando Hernández del Partido Nacional como ganador de las elecciones en Honduras. A pesar de que hay claras señales de un fraude electoral, el Presidente Daniel Ortega actúa sabiamente en estas circunstancias.

El proceso en Honduras va a seguir, y es importante entender la situación de Nicaragua. Si algo debemos haber aprendido de la experiencia de los años 80 es la importancia de no quedar aislados a nivel regional. Eso es lo que más desean el imperio, la mafia de Miami y la de Uribe, así como la reacción local, centroamericana y continental.

Entre otras cosas, hubiera sido fácil para los golpistas hondureños salir plegándose a la campaña antinicaragüense que tratan de montar Costa Rica y Colombia con relación a los diferendos limítrofes en el río San Juan y las aguas territoriales del Caribe.

Entonces, nuestra política debe necesariamente ser de distensión, no de aumento de los conflictos en nuestra región. Desde luego, es relevante también la coherencia de la política externa de Nicaragua a favor del principio fundamental de la no intervención en los asuntos internos de otros países.
Además, la derecha hondureña puede acusarnos a nosotr@s los sandinistas de usar un doble rasero, tratando de una manera a LIBRE en Honduras y de otra muy distinta a la oposición aquí.

Todos sabemos que la comparación es totalmente falsa, ya que la oposición de ultraderecha que tenemos en Nicaragua vive inventando fraudes inexistentes y tiene cero apoyo popular, mientras que LIBRE tiene gran apoyo popular y por ese mismo motivo es constante objeto de asesinatos, persecución y todo tipo de fraudes .
Sin embargo, desde el punto de vista de la propaganda, el gobierno del nuestro Presidente Comandante Daniel no puede estar dándole argumentos a El País de España, a la CNN, a La Pren-CIA, etcétera para que monten una realidad virtual, que por más que no exista en el mundo real, se convierte en un hecho real a causa de la guerra sicológica.

Por otro lado, y a pesar del fraude, LIBRE ha ganado cosas importantísimas en estas elecciones.
La primera es que el bipartidismo en Honduras está seriamente deteriorado, ahora con un partido de Izquierda de gran base popular como la segunda fuerza del Parlamento – algo que jamás había existido antes – y con un partido Liberal en profunda crisis. Incluso, la decisión del candidato Liberal de ser el primero en aceptar el resultado de las elecciones seguramente le restó el poco apoyo que le quedaba entre los liberales que todavía no habían decidido pasarse a LIBRE.

Cuando le hicieron el golpe a Zelaya en 2009, los golpistas quisieron aniquilar la naciente base de apoyo popular que el entonces Presidente Mel tenía. Al cabo de cuatro años, lo único que han logrado es que surja un movimiento sociopolítico que ya no regresará a Honduras a los tiempos aquellos en los que la ley del fusil hacía callar a toda voz disidente.
Hoy en día la oligarquía hondureña hasta tiene que aceptar que esa fuerza política se ha metido en su parlamento que ellos creían que era su morada sagrada.

Otra cosa: el candidato del Partido Anticorrupción sacó una cantidad nada despreciable de votos. Aunque su líder Salvador Nasrallah es alguien rico, parece que no pertenece a la élite más rancia de poder en el vecino país. Habría que ver si es posible construir alguna especie de alianza que le daría una fuerza muy considerable a una agenda progresista.

Algo es cierto. El resultado electoral oficial de ayer no resuelve ninguno de los problemas de Honduras y más bien los agudiza todos.
Lo más seguro es que el Partido Nacional con Juan Orlando Hernández no vaya a controlar mejor el país de lo que lo hizo Lobo. Recordemos que ganó las internas de su partido en medio de serias denuncias de fraude, así que no faltarán compañeros de partido que le deseen pasar la cuenta.

Por último, y a pesar del fraude, LIBRE no logró más allá de tal vez un 40% de los votos. Con esas cifras y en esas condiciones no existe un mandato claro para refundar el país. Para lograrlo debe haber un consenso amplio de una gran mayoría del país. Para eso hace falta más política y más calle también.
Veremos qué sucede en los próximos meses.