La mafia imperial de la difamación fiscal

Por Jorge Capelán, RLP/TcS.

El otro día, un buen amigo de Nicaragua me envió el enlace a un vídeocomentario de un estadounidense que había estado en el país hace unas semanas. Se trata del segmento “The Henry Report”, que transmite la cadena alternativa estadounidense “The Real News Network” – un medio que dice ser progresista y de izquierda.

El que hablaba sobre Nicaragua era un tal James S. Henry, “economista, abogado y periodista de investigación”. ¡Ay, mi Dios! Fue como escuchar a Fabio Gadea con fiebre. Una sarta de barbaridades tan absurdas que le contesté a mi amigo que ese mamarracho era “una prueba de cómo el aparato de propaganda permea todo el espectro de los medios occidentales, incluyendo a medios supuestamente ‘alternativos’ que juran que para nada reciben plata de ningún interés corporativo”.

Vídeo original en inglés

En tan solo 5 minutos de vídeo, el tal James S. Henry se las ingenia para acumular una serie de afirmaciones alucinantes:

Dice que, con el proyecto del Gran Canal, el Presidente Daniel Ortega ha “girado a la derecha para […] reemplazar los recursos que ha venido recibiendo de Venezuela o tal vez para asegurarse de posibles cambios” en el país bolivariano.

También dice que “el trato del Canal es básicamente un regalo […] porque todos los ingresos del canal serán libres de impuestos canalizados a través esta empresa de ultramar (offshore).”(??) Lo que hagan con los ingresos del Canal el señor Wang Jing y el resto de los inversionistas que se sumen al proyecto del Canal es una cosa estrictamente entre ellos y sus respectivos Estados. Son reglas del juego económico que Nicaragua no ha inventado, y que por cierto han diseñado los poderes occidentales que han promovido la denominada “globalización”.

Por parte de Nicaragua (y parece que eso James S. Henry no lo sabía), habrán ingresos correspondientes a sus acciones en la empresa, que irán aumentando a razón del 1% anual durante el período de la concesión, que al llegar al año 50 significará un control mayoritario de las mismas para el país. Cabe preguntarse ¿cómo se le ocurre a James S. Henry que el Estado de Nicaragua vaya a cobrarse impuestos a sí mismo?

En la imaginación de James S. Henry, HKND (por lo demás una “oscura empresa”, según él) creó una subsidiaria en las Islas Caimán para financiar proyectos de redes inalámbricas, lo que es totalmente falso: HKND Group Holdings Ltd. es una empresa de infraestructura basada en Hong Kong y registrada en las Islas Caimán igual que la Microsoft, Google y cientos de empresas multinacionales que se han registrado en ese u otros paraísos fiscales aunque estén basadas en otros países. De hecho, una gran parte, sino la mayoría de las empresas multinacionales, están registradas en paraísos fiscales o en países de muy bajos impuestos. James S. Henry que, como veremos más tarde, es un todo un “experto” en la lucha por la “justicia fiscal”, lo debería saber…

Criticando las propuestas reformas a la Constitución (faltaba más), James S. Henry afirma que el Presidente Ortega “ha fortalecido el papel del partido que representa con sus cortes de la familia”. Un momento: no dice “consejos” de la familia, que en inglés es “councils”, sino que usa la palabra “courts” (corte o tribunal). Lo que está diciendo es que las propuestas de reformas a la Constitución incluyen alguna especie de “tribunal” sandinista para juzgar a la gente. Con eso le gana en capacidad difamatoria a la plana mayor del MRS, al Consejo Editorial de La Pren-CIA, S.A. y a la mismísima Radio Corporación juntas.

Dice que las reformas “le permiten a las compañías de Internet espiar las comunicaciones nicaragüenses” (SIC). En realidad, el objetivo de las reformas es exactamente lo contrario. Lo que las revelaciones de Snowden, WikiLeaks, etcétera muestran es que la mayoría de los países del mundo no hacen nada para impedir que ocurra ese tipo de espionaje, y que recién ahora esas cuestiones se están comenzando a debatir por parte de los gobiernos. Parece que esos datos a James S. Henry le tienen sin cuidado, siempre y cuando pueda dar vuelta las cosas de la manera que mejor sirva a su argumentación.

Pero, según esta lumbrera, “economista, abogado y periodista de investigación”, esto no es nada, porque las reformas a la Constitución “están montadas en una reforma fiscal que es una de las más regresivas en la historia nicaragüense”. ¿De dónde habrá sacado semejante estupidez? ¿Del “experto” en temas económicos de La Pren-CIA? Incluso afirma, sin aportar ninguna fuente, que con la reforma, “Nicaragua básicamente le está dando más de 500 millones de dólares al año en exenciones fiscales a los intereses corporativos”.

En un libro que escribió sobre el tema de la evasión de impuestos y los paraísos fiscales, el mismo James S. Henry lleva adelante la tesis de que los estados del mundo podrían estar perdiendo, a causa del no pago de impuestos por parte de las corporaciones, un 10% de la riqueza global. Ahora, si la reforma fiscal nicaragüense que él critica da exenciones por 500 millones de dólares, el PIB del país en 2012 anduvo por arriba de los 10.500 millones, es decir que las tan criticadas exenciones llegan a apenas un 5% del PIB – muy por debajo de lo que el analista ve como un grave problema a nivel global. Si lo que desea es indignarse, este señor haría mucho mejor en atacar a los gobiernos europeos y norteamericanos, que permiten fugas mucho más fabulosas en términos tanto relativos como absolutos, que las que supuestamente permitiría el Estado de Nicaragua.

Además, si lo que afirma James S. Henry fuese cierto, y lo que tenemos aquí fuese un sistema neoliberal, entonces habría que reconocer que el neoliberalismo funciona, ya que en este país los salarios más bajos suben, el índice Gini de desigualdad baja, la economía crece, se crean trabajos, aumenta la recaudación, la economía funciona, etcétera.

Si lo que dice este tipo fuese cierto, entonces resultaría que los que vivimos en este país estamos locos, porque ¿cómo hacemos para financiar salud y educación gratuitas, subsidiar los servicios básicos, counstruir y reparar carreteras, cambiar la matriz energética del país y aumentar la generación, llevar agua potable a quienes jamás la han tenido, pagar pensiones a los adultos mayores, todo eso sin que las personas con bajos salarios paguen impuesto a la renta, sin subir el IVA, e incluso, teniendo una serie de productos básicos totalmente liberados de ese regresivo y neoliberal impuesto?

La cantidad de inexactitudes, omisiones e inventos que James S. Henry logra meter en 5 minutos de vídeo es tal que parece que tuvo una sesión intensiva de adoctrinamiento con lo más granado de la ultraderecha local rociada con abundantes dosis de guaro, porque no solo repite los ejes del MRS-PLI-La Pren-CIA y demás secuaces, sino que además lo hace mal, cometiendo errores factuales que ni siquiera los medios más reaccionarios del país cometen.

El de James S. Henry no es un análisis malo, ni es solo un análisis sesgado. Son cinco minutos de hablar mal del gobierno sandinista solo por hablar, de decir lo que sea con tal de que quepa en el mensaje de “Yo simpaticé antes con el sandinismo pero ahora, con lo del Canal, el gobierno de Daniel Ortega en realidad es de derecha”. El objetivo de ese tipo de mensajes es obvio: Tratar de predisponer a la gente progresista en los países del Norte en contra de Nicaragua. Es un producto de propaganda negra, no es ninguna chapuzada de un analista con un mal día y unos tragos de más.

En una parte de su alocución, James S. Henry lanza una advertencia: “Ya la gente que está trabajando con la cuestión de la justicia fiscal en Nicaragua está muy preocupada sobre el hecho de que se está legalizando un sistema impositivo mucho más regresivo” en el país. ¿Quién es esa gente que está tan “preocupada”? Lo veremos más adelante, pero primero echemos un vistazo a quién es este James S. Henry.

El personaje fue el economista en jefe de la consultora McKinsey & Co., una de las 10 mayores firmas que asesoran a gobiernos y empresas multinacionales sobre temas económicos. Además escribe para grandes medios en los EE.UU., como Forbes, The Wall Street Journal, The New Republic, The Nation, The New York Times, The Washington Post y otros, es decir que es una voz reconocida en cuestiones como el desarrollo global, la economía y el tema fiscal, sobre todo entre círculos progres de los EE.UU. Ataca a los “banqueros sangrientos” que se benefician de la fuga de capitales y el tráfico de drogas y personas, lo que a su vez le da una excelente cobertura para asestar golpes bajos a países como Nicaragua, participando en las más inmorales campañas de propaganda negra.

El nombre del juego es el siguiente: Como ya es imposible negar la naturaleza corrupta y delictiva del modelo sobre el que se basa la dominación económica en declive de Europa y los Estados Unidos, lás élites que controlan el imperio se meten en el debate tratando de sembrar buenas dosis de desinformación para pescar a río revuelto y salvar sus privilegios. Hacen críticas indignadas sobre el lavado y la fuga de capitales, pero en última instancia se cuidan muy bien de que el fuego esté dirigido, ya bien hacia gobiernos y países que se opongan a su hegemonía, o a blancos que efectivamente desvíen la atención sobre los verdaderos y principales beneficiarios del sistema global de explotación.

Es una gigantesca operación de “manejo de riesgos” operada por intereses que en realidad le deben todo a la especulación, al lavado, a las empresas de ultramar, al narcotráfico, a la desestabilización y a las guerras imperiales. Los verdaderos “malos” en esta operación de guerra sicológica son siempre representantes del “Oriente”, sea éste Rusia, China, Venezuela o cualquier otro país cuyas élites no controlan ni Wall Street ni la City de Londres.

Los productos de esta guerra jamás harán una sola revelación sobre cómo se robó el oro de Libia, y jamás dirán nada interesante sobre las redes del lavado y el narcotráfico que en estos momentos llevan adelante la guerra económico-financiera y especulativa contra el gobierno bolivariano. Guardarán un silencio sepulcral en torno a la alianza de los fondos buitres con los tribunales estadounidenses, el gobierno británico y la derecha fascista para desestabilizar el gobierno de Cristina Fernández en la Argentina, y mucho menos hablarán sobre los verdaderos intereses financieros que se mueven tras el baño de sangre en Siria.

Un ejemplo de esto, en los últimos años, es la operación “Infiltración de Ultramar”, diseñada para echarle tierra a países como Rusia, China, Irán, Venezuela, India, Indonesia y otros similares a través de la divulgación, previo filtro a través de medios occidentales como el The Guardian inglés o el New York Times, los que obtienen acceso privilegiado a toneladas de material sobre cuya base construyen, juntando tendenciosamente las piezas, jugosas historias de corrupción, delito y tráfico de influencias:

A inicios de este año, las agencias internacionales de noticias se hicieron eco de un informe del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), según el cual funcionarios de gobiernos de países como los arriba mencionados, y miembros de sus familias, tenían empresas e invertían en paraísos fiscales bajo la protección del secreto de grandes bancos como UBS, Clariden y Deutsche Bank. Ninguna de esas revelaciones afectaba seriamente ni a Washington ni a la Casa Blanca. Lo que sí lograban esas historias era hacer un “asesinato de carácter” contra terceros sin mayor interés en el rigor de las pruebas.

El informe de ICIJ se basaba en el trabajo de decenas de periodistas de The Guardian y otros medios, especialmente occidentales. Los datos en los que se basaba ese informe, más de 260 gigabytes, o 160 veces más que los cables diplomáticos de WikiLeaks, han ido saliendo dosificados a cuentagotas. Se trata de unos 2,5 millones de documentos, con los datos de registro de 122 mil empresas de ultramar en las Islas Vírgenes Británicas, y los nombres de 130 mil personas de 170 países que el ICIJ asegura no entregará a ningún gobierno. ¿A ninguno?

Sobre el ICIJ no se sabe mucho, pero lo que sí se conoce, porque la misma organización lo dice en su página web, es que es un proyecto del Centro para la Integridad Pública (CPI, por sus siglas en inglés). ¿Y quién financia al CPI? Pues nada más ni nada menos que la Knight Foundation, la Ford Foundation, y George Soros, es decir “filantropistas” especializados en proveer de dinero y mampara a todo tipo de iniciativas vinculadas a la Casa Blanca y a la CIA.

A este complejo de opinadores occidentales sobre temas fiscales, que más bien debería llamarse de “difamación político-fiscal”, pertenece gente como James S. Henry, que es directivo de otra red similar, la Alianza Global por la Justicia Fiscal, una organización financiada por los gobiernos de Finlandia y Noruega, entre otros. ¿Qué autoridad moral tienen gobiernos como esos para señalar la paja en el ojo ajeno?

Por ejemplo, el tercer paraíso fiscal más grande de Noruega es…. Noruega. En junio de este año el director de impuestos de ese país escandinavo, Svein Kristensen, le dijo al diario E24 que la mayor parte de ese dinero es efectivo escondido en cajas fuertes o en colchones, o también en bienes no declarados como botes y automóviles. Recientemente, el gobierno Noruego decretó una amnistía fiscal de modo que aquellas personas con activos no declarados pudiesen evitarse el pago de una multa del 60% si voluntariamente “corregían” los datos en sus declaraciones de impuestos. Muchos noruegos se acogieron a esa amnistía pero de todos modos declararon “a la baja”.

En realidad, el problema de fraude fiscal en Noruega es mucho más dramático que el hecho de que la gente guarde su dinero debajo del colchón, porque seis de cada 10 empresas activas en ese país no pagan ningún tipo de impuestos. Es cierto que muchas empresas no pagan porque realmente no han tenido ganancias, pero más de la mitad de las empresas que declararon 0 ingreso en ese país son multinacionales que a través de la triangulación y el lavado mantienen su plata allí donde paga menos impuestos. En 2011, el fraude fiscal en ese país se calculó en unos 4.851 millones de dólares, de un PIB que ese año ascendía a unos 421.200 millones, es decir, un 15% del Producto Interno Bruto.

La situación con el fraude fiscal sistémico que provocan las empresas multinacionales es generalizada, especialmente en los países occidentales. Esos gobiernos harían bien en destinar más recursos a combatir ese tipo de fraude. El problema es que entonces estarían combatiendo a los mismos intereses que los mantienen como gobiernos. Más fácil es entonces desviar el tema e instrumentalizarlo como arma de agresión política.

Por ejemplo, a fines de noviembre de este año, James S. Henry participó como orador en un seminario organizado por el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP) y la “sociedad civil” en Managua. El IEEP y otras organizaciones de la sociedad civil como Ética y Transparencia son en realidad mamparas e incluso inventos de la USAID. El socio nicaragüense de la Alianza Global por la Justicia Fiscal es la Fundación para el Desarrollo y la Autonomía de la Costa Atlántica de Nicaragua (FADCANIC), receptora de fondos de la USAID y del gobierno de Noruega. ¿Desde cuándo se ha vuelto antineoliberal la USAID? ¿Con qué autoridad, un tipo que se presta a esa clase de aquelarres de propaganda antisandinista puede posar de progre en los medios alternativos del primer mundo? Pues, con la autoridad de la ingenuidad de mucha gente en esos países imperiales, que no se dan cuenta de hasta qué punto sus movimientos están infiltrados por los mismos intereses que ellos creen combatir.

Operación Cambio de Régimen en Ucrania

Ucrania está siendo sometida a una intervención propagandística dirigida por Occidente, según opina el analista político Jorge Capelán, que sostuvo en RT que “en Ucrania está teniendo lugar una operación de cambio de régimen que lleva diez años preparándose”.

http://actualidad.rt.com/view/video_frame/112948

Snowden revisitado

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Por Jorge Capelán, RLP/TcS.

Pasados casi tres meses de que salieran a la luz pública las revelaciones del ex-analista de la NSA, Edward Snowden, una serie de preguntas aún esperan una respuesta satisfactoria. La versión según la cual Snowden es un héroe solitario enfrentado a los aparatos de espionaje del imperio necesita ser revisada.
No se puede negar el papel positivo en muchos aspectos que revelaciones como las de Snowden y WikiLeaks/Bradley Manning han jugado para desvelar los crímenes del imperialismo y descubrir ante el público global la verdadera naturaleza totalitaria del poder estadounidense. Sin embargo, estas revelaciones están filtradas por poderosos intereses militares, financieros, mediáticos y políticos que son imposibles de negar. No son sólo la expresión de una revuelta ciudadana contra las violaciones del imperio a las libertades, sino también (o, tal vez, sobre todo) de contradicciones al seno de las élites de occidentales.
Un ejemplo de la propaganda romantizadora de las revelaciones de años recientes es un artículo de Julian Assange publicado por el sitio web australiano The Stringer el 24 de agosto,ique revela el papel de los directivos de la empresa Google como correveidiles, y operativos, del Departamento de Estado y la NSA en el mundo.
“Que Google estaba recibiendo plata de la NSA por entregar la información de la gente no es una sorpresa. Cuando se topó con el mundo grande y malo, Google mismo se volvió grande y malo”, concluye el fundador de WikiLeaks. Lo que no menciona Assange es que, entre los sectores que apoyan a Snowden (y también a WikiLeaks) hay grupos de poder igual de “malos”.
Snowden y la CIA
Según la historia más o menos oficial que se puede construir a partir de los reportajes que se han escrito sobre el tema,iiSnowden tiene un gran talento para la informática, así como conocimiento japonés y chino. No tiene ningún grado universitario, apenas un diploma que certifica que tiene un nivel académico de secundaria. En su adolescencia, Snowden “era un friki como el resto de nosotros (…) jugábamos videojuegos, mirábamos anime, eso antes de que ser friki se volviera algo guay”, dice un miembro anónimo de su barra de amigos al diario New York Times.iii
En mayo de 2004, se enlista en la Reserva del Ejército de los EE.UU. como recluta de las fuerzas especiales, pero no termina su entrenamiento ya que se quiebra ambas piernas. Al año siguiente aparece trabajando como guardia de seguridadiven el Centro de Estudios Avanzados del Lenguaje de la Universidad de Maryland – una institución que se considera tiene estrechos lazos con la NSA. No pasa mucho tiempo y Snowden es contratado por la CIA para trabajar en seguridad informática.
A pesar de su falta de credenciales, a Snowden se le da una autorización de acceso a información reservada (security clearance) al máximo nivel (TOP SECRETv) y, en 2007, un puesto bajo cobertura diplomática nada más ni nada menos que como especialista de seguridad de redes de la Embajada de Estados en Ginebra. Con el tiempo, Snowden atraviesa una “crisis de conciencia” a raíz de experiencias del trabajo de la agencia que consideró éticamente objetablesviy en 2009 renuncia… para conseguir trabajo como contratista de la NSA.
¿No suena raro esto? ¿Cómo es posible que alguien que le ha trabajado a la CIA con un nivel alto de confianza renuncie así por así y aparezca trabajando como contratista privado para otra agencia de espionaje de los Estados Unidos?
En un par de años, la CIA gastó considerables recursos en Snowden, además de pagarle un alto salario, por ejemplo, un curso de seguridad informática de 6 meses en el que dice que participó en ese período.viiSi Snowden estaba atravesando por una “crisis de identidad” que lo motivó a dejar la CIA, ¿cómo es que logró engañar a sus superiores en la reunión de rigor (debriefing) que se realiza toda vez que un empleado con autorización de acceso a información reservada cesa en sus funciones?
– Ya no quiero estar en la CIA. – OK, muchacho, que le vaya bien en su nueva elección de carrera” no suena como la manera más creíble para que Snowden pudiese dejar la Central de Inteligencia Americana. Más increíble aún es que le hayan permitido seguir disfrutando de los privilegios de su autorización de seguridad.
En sus entrevistas, Snowden ha dicho que como contratista de la NSA ganaba unos 200,000 dólares al año aunque otros han dicho que ganaba unos 120,000. Cualesquiera que sea la cifra exacta, ese es más o menos el nivel salarial de un empleado con una autorización de seguridad TOP SECRET/SCI, que era el que probablemente Snowden tenía.
Cuando Snowden en 2013 le dice a su jefe en la agencia Booz Allen Hamilton que piensa tomarse un tiempo libre para tratarse de una epilepsia recientemente diagnosticada, ¿no llamó eso la atención de nadie? La epilepsia no es una enfermedad mental, pero según los médicos, se considera que aumenta el riesgo de que el paciente sufra una enfermedad de ese tipo, lo que constituiría una causa inmediata de pérdida de la autorización de seguridad.
Luego de conocerse las primeras revelaciones de Snowden, un subcomité de Seguridad de la Patriaviiise dio a la tarea de averiguar cómo fue que Snowden consiguió la autorización de seguridad TOP SECRET.
El inspector general de la Oficina de Personal (OPM) del gobierno federal, Patrick McFarland, dijo que tenía información sobre Snowden pero “no la podía revelar en esos momentos” – obviamente, ya que había sido empleado de la CIA. Sin embargo, de la reunión surgió una serie de datos aterradores sobre el nivel de desmanejo existente en cuanto a las autorizaciones de acceso a información clasificada en los Estados Unidos: 87% de las investigaciones de los sujetos jamás se completan; TOP SECRET puede significar cosas muy distintas para diferentes agencias; un solo contratista privado, la agencia USIS, lleva adelante el 65% de las investigaciones; el fondo de un billón de dólares con los que la OPM paga las investigaciones, jamás ha sido auditado; 18 investigadores de la OPM han sido condenados por falsificar investigaciones…
A todo esto se le agrega el “escándalo” de que USIS, la empresa que le hizo la investigación a Snowden, se encuentra bajo investigación federal por “no haberla conducido de manera apropiada y detallada”.ixLa corrupción y el desorden no extrañan a todo aquel que tenga una visión crítica sobre los Estados Unidos; sin embargo, tampoco debería de extrañar que las agencias de la inteligencia estadounidense sean expertas en operativos de desinformación – como de hecho lo son.
En todo caso, y aún cuando fuera cierto ese tipo de desmanejo institucional, éste no funciona para que un individuo – en este caso, Snowden – consiga un puesto bien pagado en el sector público para luego continuar una carrera bien pagada en el sector privado. No puede haber sido Snowden que haya engañado, primero a la CIA, luego a sus empleadores (Dell y Booz Allen) y por último a la NSA. Las probabilidades de que la CIA haya dejado irse a Snowden con su papelito de TOP SECRET sin hacer preguntas de ningún tipo, más la probabilidad de que sus empleadores privados y la NSA lo hubiesen dejado pasar sin hacerse preguntas sobre su pasado, son nulas.
El 10 de junio, en una entrevista a The Guardian Snowden dijo “yo, sentado en mi oficina” puedo “interceptar las comunicaciones de cualquiera, desde usted o su contador, hasta un juez federal o el mismísimo presidente, con tal de tener su correo electrónico”. Sin embargo, la NSA no fué capaz de dar con él en el hotel de Hong Kong (donde se había registrado con su nombre propio), tan poco como fue capaz de verificar la investigación que respaldaba sus credenciales TOP SECRET.
Sinceramente, la única explicación razonable de que Snowden pudiese viajar hasta Hong Kong y luego aterrizar en Moscú es que contó con el permiso y la ayuda de la CIA para cambiar de trabajo e irse de contratista a la NSA y luego desertar (o hacer que desertaba). Así al menos lo piensa el periodista Jon Rappoport.x
Según Rappoport, la CIA tiene contradicciones con la NSA. Hoy en día, la NSA es un gigante que maneja cantidades inmensas de recursos y de información, mientras que la CIA ve disminuir su influencia y poder. El periodista estadoundense cita un artículo publicado por Wired Magazinexien junio de este año según el cual el Pentágono solicitó 4.7 billones de dólares para la NSA en el presupuesto de 2014, mientras que los presupuestos de la CIA y demás agencias de espionaje de los EE.UU. fueron recortados en 4.4 billones.
Para el periodista estadounidense, la CIA puso frente a Snowden la información que los medios en los últimos meses han estado revelando. Esto no significa que el “ex-agente” de la CIA no estuviese actuando por convicción propia, es muy probable que se le haya convencido del peligro que representa la NSA para las libertades ciudadanas con su poder de espiar a todo el mundo.
El apoyo de Soros
Una cosa llama la atención acerca de la cobertura del caso Snowden entre los medios de izquierda y progresistas tanto en los países imperiales como en los nuestros: ¿Por qué nadie habla del papel del magnate de las finanzas George Soros? ¿Por qué nadie habla del papel que juega en esos medios el financiamiento de las fundaciones de los intereses corporativos como el de la Fundación Ford y muchas otras similares?
Desde hace décadas,xiifundaciones ligadas a los grandes grupos del capital estadounidense, a menudo con fuertes lazos con el aparato del Estado, la CIA y el Consejo para las Relaciones Exteriores (CFR), reparten importantes sumas de dinero millonarias con el fin de influenciar políticamente al debate en la sociedad.
Una de las 30 personas más ricas del planeta y número 15 en la lista Forbes de millonarios en los Estados Unidos,xiiiSoros financia la mayor parte de las redes progresistas y hasta radicales en el Norte que luchan por el derecho a la privacidad y a la libertad de información, pero nadie (o al menos muy poca gente) parece interesado en sacar las conclusiones pertinentes de ese hecho, porque el magnate de las finanzas no es para nada un progresista.
Las conexiones de Soros con las redes imperiales son bastante conocidas.xivPor ejemplo, la investigadora Eva Golingerxvescribe que “paralelamente a sus actividades como especulador financiero, George Soros forma parte del Carlyle Group, con las familias Bush y bin Laden, y su ex jefe de directiva, Frank Carlucci. También es miembro del Grupo Bilderberg, Council on Foreign Relations (CFR), el International Crisis Group y Human Rights Watch”. En 1993, Soros fundó la red Open Society Institution, que participó activamente en operaciones junto con la CIA en Yugoslavia, Ucrania, Georgia y el Tibet. Asimismo, las redes “filantrópicas” de Soros estuvieron activas durante los levantamientos en el año 2011 en Egipto con el fin de llevar al poder a la Hermandad Musulmana.xvi
Grupos como Human Rights Watch y Freedom House, financiados por Soros, son prominentes en todas las campañas de desprestigio llevadas adelante por los Estados Unidos contra todo tipo de gobiernos que les interese desestabilizar. En el International Crisis Group (ICS), del cual Soros es miembro, también participan personajes como Zbigniew Brzezinski, Richard Armitage, y Kenneth Aldelman. Armitage y Adelman son dos de los signatarios del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, el documento que sentó las bases doctrinarias de la “Guerra contra el terror” de Bush hijo.
Junto con Snowden durante su primer conferencia de prensa brindada luego de llegar al aeropuerto de Moscú el 12 de julio estaba Tatyana Lokshina,xviijefa de la HRW de Soros, en Rusia. Coordinando la defensa estadounidense de Snowden en los EE.UU. se encuentra otra organización financiada por Soros, la American Civil Liberties Union, ACLU,xviiilo que incluso ha llevado a contradicciones entre los abogados del padre de Snowden (Lon Snowden), así como su abogado ruso por un lado, y la ACLU y Snowden por el otro.xix
En un pronunciamiento publicado el 12 de julio por la Open Society Foundations (OSF) xxde Soros, la organización critica a la administración Obama por su uso excesivo de la Ley de Espionaje para sancionar a diversos soplones que en años recientes han revelado informaciones que afectan los intereses del imperio, entre ellos Bradley Manning y el propio Snowden.
El pronunciamiento cita al asesor de la OSF, Morton Halperin, afirmando que el uso de esa legislación por parte del presidente “crea una seria amenaza para el derecho del público a conocer, y al proceso por medio del cual los americanos se enteran de las actividades del gobierno de los EE.UU. en asuntos de Seguridad Nacional”.
Es un hecho establecido que Glenn Greenwald, el reportero de The Guardian que se hizo cargo de difundir las revelaciones de Snowden, es una persona conectada a las redes de Soros. En 2008, Greenwald y la bloguera Jane Hamsher fundaron el comité de presión política Accountability Nowxxicon el fin de “llevar al Partido Demócrata hacia la izquierda”. Los miembros más importantes de AccountabilityNow son miembros de las redes de Soros.xxii
Tanto Greenwald como su colega Laura Poitras, que fue la primera contactada por Snowden para hacer públicas sus filtraciones a través del New York Times, y la que filmó la entrevista con él desde el hotel en Hong Kong, son miembros de la directiva de la organización Freedom Of The Press Foundationxxiii(FPF), a su vez financiada por la Foundation for National Progress, que publica y apoya a la revista de periodismo investigativo Mother Jones Magazine.
La documentalista Poitras, tiene una carrera cinematográfica caracterizada por sus reportajes de crítica social y política luego del 11 de septiembre de 2001, con una nominación al Oscar por su filme “My country, my country” sobre la vida de los iraquíes durante la ocupación estadounidense. Según ella, ese documental le valió ser incluida en “la lista de vigilancia del Departamento de Seguridad de la Patria (Homeland Security)”, con “el nivel de amenaza más alto”.xxiv
Casualmente, en 2012, Poitras recibió el prestigioso estipendio de la Fundación MacArthur,xxvde 500 mil dólares, con la motivación de que sus “elegantes y reveladores documentales capturan las vidas y experiencias íntimas de familias y comunidades mayormente inaccesibles en los medios estadounidenses”.
La Fundación MacArthurxxvise dedica a apoyar organizaciones e individuos “comprometidos con la construcción de un mundo más justo, floreciente y pacífico”. Entre los grupos que reciben ayuda de la Fundación MacArthur se encuentra el Center for Global Development, que se encuentra entre los primeros 150 de los cientos de grupos que reciben ayuda del Open Society Institute de Soros.xxvii
El actual presidente de la Fundación MacArthur, Robert L. Galluccixxviiitiene una larga trayectoria en el Departamento de Estado, donde trabajó, entre otras cosas, en la Agencia de Control de Armamentos y Desarme y como jefe de la Oficina de Inteligencia e Investigación. Actualmente Gallucci es miembro de la Mesa de Asesores en Seguridad Internacional del Departamento de Estado. Es un experto en temas político-militares y, sobra decirlo, ha pasado por el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR).
Con estos antecedentes bien puede uno preguntarse: ¿cómo es que una organización presidida por un cuadro estratégico del imperio le puede dar un estipendio de medio millón de dólares a una documentalista que, según su propia voz, es considerada como una “amenaza” “al nivel más alto”, nada más ni nada menos que por el Homeland Security? Se nos olvidaba un detalle sobre el estipendio de la Fundación MacArthur: En su página web,xxixexplica que “aunque los nominados son evaluados por sus logros, el estipendio no es visto como un premio por prestaciones pasadas, sino más bien como una inversión en la originalidad, visión y potencial de una persona” (nuestro cursivado).
La FPF “está dedicada a defender y apoyar al periodismo agresivo, de interés público, enfocado en sacar a la luz los malos manejos, la corrupción y las ilegalidades del gobierno”, explica el grupo en su página web.xxxPara esto, la fundación hace uso de la estrategia denominada “crowd-sourcing funding”, o “financiamiento por grupos”, por medio del cual el público puede donar a alguno (o a todos) los medios alternativos de un grupo que cada dos meses la FPF le propone en su página web.
“Nuestra meta es la de ampliar la base financiera de ese tipo de instituciones – tanto las que recién están comenzando como las organizaciones sin fines de lucro ya establecidas (…) facilitándole a la gente el apoyo al mejor periodismo de un amplio espectro de organizaciones, todas en un mismo sitio”, explica la FPFen su sitio web.
Según explicó el co-fundador y director ejecutivo de FPF, Trevor Timm, en una entrevista para The Huffington Post publicada el 16 de diciembre de 2012xxxi, la idea original de la fundación surgió de unas conversaciones con los también co-fundadores Daniel Ellsberg, el soplón que hizo públicos los Papeles del Pentágono, y John Perry Barlow, el ex-letrista del grupo de rock Grateful Dead y co-fundador de la Electronic Frontier Foundation (EFF) – una fundación que promueve el software libre y el derecho a la privacidad en la Internet.
El 17 de diciembre de 2012, la EFF anunciaba en su página webxxxiique había tomado la decisión de convertirse en el consejero legal de la FPF. Además de Barlow, Rainey Reitman, Jefa de Activismo de la EFF, es co-fundadora de la FPF. Por su parte, Micah Lee, el jefe de tecnolaogía de la FPF, trabaja como miembro del equipo de ténólogos de la EFF. xxxiiiUna nota al pie de la noticia antes mencionada que informaba de la asociación entre EFF y FPF asegura que, a pesar de que uno de los directivos y algunos empleados eran activos en la FPF, la EFF no era miembro de esa organización sino “solo” su consejero legal (¡?).
Lo cierto es que la EFF es uno de los regulares receptores de ayuda del Open Society Institute de George Soros.xxxivLos vínculos entre Soros y otro de los directivos de EFF, el desarrollador del servidor web Apache, Brian Behlendorf, datan al menos de 1998, cuando ambos participaron en el grupo de acción política MoveOn.org, en respuesta a la indignación causada por el affaire del entonces presidente Bill Clinton con la becaria de la Casa Blanca, Mónica Lewinski. Entonces, el grupo urgía al Congreso a censurar al presidente “y seguir adelante”.xxxv
Un ejemplo del funcionamiento de este tipo de esquema es el apoyo que la FPF le ha dado a WikiLeaks desde diciembre del año pasado. “Desde que WikiLeaks se convirtió en tema de primera plana, la secretividad empeoró en los EE.UU.”, aseguró Trevor Timm a The Huffington Post.xxxvi
Tras el escándalo de Snowden se esconde una lucha de poder en el seno de las élites dominantes de occidente. Hay un posible vínculo entre el interés de la CIA de poner en vereda a la NSA y el interés de los grandes intereses de las finanzas: las masivas capacidades de espionaje electrónico, que no sólo sirven para espiar todo tipo de supuestos terroristas, sino también a los bancos.
El periodista Jon Rappoportxxxviirecoge la inferencia hecha por el novelista Brad Thor en su libro de ficción Black List,xxxviiien el que propone la existencia de una superagencia de espionaje que “durante años (…) ha estado usando su superioridad tecnológica para llevar adelante masivos negocios con información privilegiada”. ¿Aceptarían de brazos cruzados JP Morgan, Goldman Sachs o el Quantum Group de Soros la existencia de una agencia de espionaje que supiese más sobre ellos que ellos mismos? Es difícil de creer que lo harían.
Las revelaciones en perspectiva
Pongamos las cosas en perspectiva: ¿Qué significan las revelaciones del ex-analista de la Agencia Nacional de Seguridad de los EE.UU., Edward Snowden?
Sin restarle valor a las mismas, partamos del hecho de que es muy difícil de creer que los servicios de inteligencia de China y Rusia hayan sido ignorantes de:
– La existencia del sistema global de espionaje de las telecomunicaciones ECHELON y de la red FUKUSA (EE.UU., Canadá, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda) que desde los años 70 del siglo pasado lo han venido manejando. La existencia de esta red fue revelada en considerable detalle por el periodista neozelandés Nicky Hager ya en el año 1996.xxxix
– La existencia de todo un ejército de analistas estadounidenses que controlan todo el tráfico de la Internet por medio de herramientas como el programa HKEYSCORE. Basta hechar un vistazo a la estructura de los cables de fibra óptica en el mundo para darse cuenta de que la mayor parte esas comunicaciones pasan por los Estados Unidos y son fácilmente interceptables por los servicios estadounidenses. Ya mucho antes de las revelaciones de Edward Snowden se conocía la simbiosis entre las grandes corporaciones como Microsoft y Google y la maquinaria de guerra y espionaje del imperio. (buscar en duckduckgo.com el término “In-Q-Tel”).xl
Obviamente, otros datos en poder de Snowden, como el manual de instrucciones para el funcionamiento de la NSA o la lista completa de sus analistas son piezas importantes de inteligencia, pero no sería la primera vez que ese tipo de información cae en manos de servicios enemigos. Son varios los casos de altos niveles de infiltración en los aparatos de inteligencia de los diferentes países que se han podido constatar en la historia sin que eso signifique la debacle.
La importancia más fundamental de las revelaciones de Snowden es política: Revela de manera irrefutable ante los ojos del público dentro y fuera de los EE.UU., el nulo respeto que tiene el imperio por su privacidad. Ya no se trata de que los objetos de la persecución sean “terroristas” o “criminales”, sino que en principio puede ser cualquier persona. Los servicios de inteligencia de Rusia tienen que haber estado conscientes desde el inicio de las poderosas redes que estaban ayudando a Snowden y por eso trataron con sumo cuidado la solicitud de asilo de éste. Visto en retrospectiva, es una suerte que Snowden no acabó en América Latina.
Las revelaciones de Snowden juegan un papel importante para la toma de conciencia de amplios sectores de la población mundial acerca del sistema totalitario que rige la mayor parte del mundo hoy en día, pero los pueblos del mundo no lograrán convertir esa información en una herramienta efectiva para derrotar los planes del imperio mientras no sean capaces de ver los verdaderos intereses en juego en torno a las mismas.
Notas:
i“Google and the NSA: Who’s holding the ‘shit-bag’ now?”, Julian Assange.
iiiNew York Times, 16 de junio de 2013 http://www.nytimes.com/2013/06/16/us/for-snowden-a-life-of-ambition-despite-the-drifting.html?pagewanted=all&_r=1& En el artículo original se usa la palabra “geek”, que en inglés tiene un significado bastante más amplio que en español, donde solo se usa para designar a alguien con intereses muy estrechos, especialmente tecnológicos. Por eso la tradujimos como “friki”, es decir, “una persona cuyas aficiones, comportamiento o vestuario son inusuales”. http://es.wikipedia.org/wiki/Friki
ivSnowden, para conseguir ese trabajo como guardia de seguridad en una instalación de la NSA ya debe haber tenido algún tipo de autorización de seguridad – algo que lleva tiempo conseguir. Según este artículo del Washington Post, desde el 11 de septiembre de 2001, ha habido un gran aumento en la cantidad de puestos de contratistas y empleados del sector público a los que se requiere presenten una autorización de seguridad, desde personal de mantenimiento en agencias de espionaje hasta técnicos y desarrolladores de software. En 2010, el número de estos trabajadores se calculaba en unos 854,000 en todos los EE.UU.
vBásicamente, en los EE.UU. hay tres niveles de acceso a información clasificada: CONFIDENTIAL, SECRET y TOP SECRET. Para lograr una autorización al nivel más bajo, CONFIDENTIAL, se requiere pasar por una investigación de entre unas semanas y unos meses, que cubre los últimos 7 años de la vida del sujeto. Para obtener una autorización en el siguiente nivel, SECRET, el período de la investigación va de algunos meses hasta un año, siendo un pobre historial financiero la causa más común de descalificación del sujeto. Este tipo de autorización es la más común a nivel de contratistas civiles trabajando para el Estado de EE.UU. Para obtener una autorización TOP SECTRET (TS), que da acceso a información sobre seguridad nacional, antiterrorismo y contrainteligencia, los requerimientos del estudio del sujeto son mucho más estrictos. Se debe pasar por una investigación SSBI que debe ser hecha de nuevo cada 5 años. Se investigan los últimos 10 años de vida del sujeto (o, en su defecto, a partir de los 18 años). También se investiga a su familia y al registro del aplicante en otras agencias federales del gobierno de los EE.UU. Esta investigación incluye entrevistas con familiares, antiguos empleadores, conocidos, y con el sujeto mismo. Sujetos que han recibido una autorización de acceso a información clasificada de esta categoría pueden además acceder a una autorización de acceso a Información Sensible Compartimentada (SCI), ya sea para Inteligencia de las Comunicaciones (SIGINT), para información sobre armas nucleares, para blancos de armas nucleares, etcétera. El requisito indispensable para acceder a una autorización SCI es haber pasado por una investigación SSBI. En el caso de Snowden, lo más probable es que tuviera una autorización de acceso a información clasificada TS/SCI.
viCuenta la historia que Snowden se sintió defraudado cuando en Ginebra, la CIA deliberadamente emborrachó a un banquero con el fin de chantajearlo y lograr reclutarlo para la agencia y así tener acceso a información secreta sobre la banca del país helvético, que en ese momento se encontraba una legislación para aumentar la transparencia bancaria.
xiiPara una discusión del papel jugado por la Fundación Ford en apoyo a la Guerra Fría Cultural llevada adelante por la CIA en Europa Occidental en los años 50 y 60 del siglo pasado, ver “La CIA y la Guerra Fría Cultural”, de Stonor Saunders. Sobre el papel de fachada de la CIA que juegan las principales fundaciones filantrópicas en los EE.UU., ver “The Ford Foundation and the CIA: A documented case of philanthropic collaboration with the Secret Police”, de James Petras http://www.rebelion.org/hemeroteca/petras/english/ford010102.htm y para una discusión algo más actualizada del tema, ver “Ford Foundation, The CIA and U.S. Establishment Conspiracy” (I y II) de Bob Feldman. http://wherechangeobama.blogspot.com/2012/07/ford-foundation-cia-and-us.html http://wherechangeobama.blogspot.com/2012/08/ford-foundation-cia-and-us_1971.html
xiiiSoros según la revista Forbes
xivHeather Coffin: “George Soros, Imperial Wizard”, Cover Action Quarterly, fall 2002.
xvEva Golinger y Romain Migus: “La Telaraña Imperial, enciclopedia de injerencia y subversión”, Centro Internacional Miranda, 2008, pp 209-210.
El 15 de agosto, el diario Wall Street Journal informó que una sesión de chat que tuvieron Edward Snowden y su padre, Lon, se realizó contra la voluntad de los abogados que asesoran a éste último. El chat de dos horas entre padre e hijo se llevó a cabo con la ayuda de Ben Wizner, abogado de la ACLU. Wizner pertenece al equipo de abogados defensores de Edward Snowden en los EE.UU. Según el diario estadounidense, el contacto entre padre e hijo se realizó contra la recomendación del abogado de Lon Snowden, Bruce Fein. Al ser informado de la conversación el abogado ruso de Edwad Snowden, Anatoly Kucherena, dijo que le había urgido a su cliente que no hablase con su padre ni por medios electrónicos ni por teléfono, y les pidió a ambos no tener contacto hasta que pudiesen encontrarse en persona.
Una nota de febrero de 2009 señala que los miembros de AccountabilityNow entonces eran los grupos: “Daily Kos, MoveOn, the Service Employees International Union (SEIU), ColorofChange.org, Democracy for America, 21st Century Democrats” y “BlogPAC”.
xxviiEn 2011, esta fundación se encontraba en el puesto 115 entre los receptores de ayuda de Soros, de acuerdo al sitio sorosfiles.com
xxxixDescargar el libro “Secret Power” en http://www.nickyhager.info/ebook-of-secret-power/

¿La mano peluda de Soros entre los "asesores" de Snowden?

Por Jorge Capelán, RLP/TcS.

Hay crecientes desacuerdos entre los abogados que ayudan al ex-analista de la NSA, Edward Snowden, y los que asesoran a su padre, informan los medios estadounidenses.

Ayer, el diario Wall Street Journal informó que el chat que tuvieron Edward Snowden y su padre, Lon, se realizó contra la voluntad de los abogados que asesoran a éste último.

El chat de dos horas entre padre e hijo tuvo lugar el jueves por la mañana y se llevó a cabo con la ayuda de Ben Wizner, abogado de la Unión Americana para las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés). Wizner pertenece al equipo de abogados defensores de Edward Snowden en los EE.UU.

Según el diario estadounidense, el contacto entre padre e hijo se realizó contra la recomendación del abogado de Lon Snowden,  Bruce Fein. Como fuente, The Wall Street Journal menciona  a “una persona cercana a la situación” según la cual no existían seguridades de que el que se encontraba al otro lado del chat realmente era Edward Snowden.

Desde el comienzo, los abogados del padre del ex-analista de la NSA ha tratado de trabajar en conjunto con Anatoly Kucherena, el abogado ruso de Edward Snowden, “porque la seguridad de Ed está en las manos de los rusos en estos momentos y eso no es algo que creemos apropiado hacer si él no estaba presente”, dijo la fuente al diario estadounidense.

Según la fuente, Kucherena no sabía acerca del chat entre Edward y Lon Snowden. Al ser informado de la conversación Kucherena dijo que le había urgido a su cliente que no hablase con su padre ni por medios electrónicos ni por teléfono, y les pidió a ambos no tener contacto hasta que pudiesen encontrarse en persona.

Según el diario estadounidense, la relación entre la esposa de Bruce Fein, Mattie, y WikiLeaks y el periodista Glenn Greenwald es aún más tensa.

“Lo que más nos preocupa es que la gente que tiene influencia sobre Ed intente usarlo para sus propios fines”, dijo la señora Fein al periódico. “Esos tipos tienen su propia agenda en esto, y no estamos muy seguro de que tengan en mente defender los intereses de Ed”, agregó.

Por su parte, Greenwald llamó “ridículas” las preocupaciones de los abogados del padre de Snowden y dijo que no tenían nada que decir al respecto, ya que nunca han estado en contacto directo con Edward Snowden.

Seguramente, la preocupación del padre del ex-analista de la NSA y sus abogados se basa en el hecho de que las redes estadounidenses que dicen estarlo defendiendo tienen fuertes vínculos económicos y políticos con el magnate financiero George Soros, que a través de su Fundación para la Sociedad Abierta financia movimientos políticos de apariencia progresista en todo el mundo, pero que a menudo participan en las intervenciones de los Estados Unidos.

Entre los grupos que se han pronunciado en defensa de Snowden en los Estados Unidos se encuentran Human Rights Watch y UCLA, ambos financiados por el imperio “filantrópico” de Soros. WikiLeaks en sus inicios informaba en su página web que recibía fondos de Soros y también incluía entre sus consejeros a personalidades vinculadas a Soros.

Además, los periodistas Glenn Greenwald (The Guardian) y Laura Poitras, que se hicieron famosos a raíz de las revelaciones de Snowden, también están vinculados al magnate de las finanzas al ser ambos directivos de la Fundación para la Libertad de Prensa, otro de los grupos financiados por Soros.

A pesar de que Soros es conocido por apoyar distintas causas progresistas en los EE.UU. y el resto del mundo, también lo es por su apoyo a diversos movimientos abiertamente contrarrevolucionarios, desde OTPOR en Yugoslavia y todo tipo de grupos desestabilizadores en Rusia, hasta sectores de la denominada “sociedad civil” que conspiran contra los gobiernos progresistas y revolucionarios de América Latina.

El ex-analista de la NSA, Edward Snowden, supuestamente llamó en un mensaje publicado por The Huffington Post a no manipular su caso.

El mensaje, atribuído al ex-analista de la NSA, expresa que “no existe ningún conflicto entre mi persona y cualquiera de los individuos con los que he estado involucrado”. “Ni mi padre, ni su abogado Bruce Fein, ni su esposa Mattie Fein me representan de modo alguno”, dice el mensaje atribuido a Snowden.

La OTAN y la libertad de los narcos

¿Qué hay tras la campaña a favor de Puracal?

Por Jorge Capelán | Radio La Primerísima / Tortilla con Sal.

Estados Unidos y la Unión Europea, los dos campeones mundiales en detenciones arbitrarias, famosos el uno por casos como el de las cárceles de Guantánamo y Abu Grahib así como por su red global de prisiones secretas, y su cómplice al otro lado del mar, famoso también por haber colaborado en el montaje de esa red y por sus centros de detención de decenas de miles de inmigrantes indocumentados, llevan adelante una campaña para liberar a una persona convicta por narcotráfico en Nicaragua: Una maniobra más y un claro ejemplo de la labor de ese tándem que ha cooptado y corrompido todo el sistema internacional de los Derechos Humanos.

“Expreso de Medianoche” en Centroamérica

En agosto de 2011, el ciudadano estadounidense Jason Zachary Puracal fue condenado por la justicia de Nicaragua a 22 años de prisión por narcotráfico y lavado junto con otros 10 nicaragüenses también condenados a largas penas.
Nueve meses antes, el domicilio y la oficina de Puracal habían sido registrados por las autoridades nicaragüenses sin una orden de arresto, procedimiento contemplado en el código penal del país para aquellos casos serios en los que se sospecha que el investigado puede llegar a deshacerse de las pruebas. Usando tecnología de punta (por cierto, brindada por los propios Estados Unidos) se encontraron trazas de droga en el vehículo de Puracal así como abundante documentación que, según las autoridades judiciales nicaragüenses, fundamenta los cargos contra él y el resto de miembros de la red en la que participaba.
El estadounidense ha apelado la sentencia y esta semana comienzan las audiencias en Managua.
La historia de Puracal, un ex voluntario del Cuerpo de Paz de Estados Unidos que luego de cumplido su servicio en Nicaragua decidió quedarse en el país donde contrajo matrimonio y adquirió una franquicia de bienes raíces, ha dado lugar a una campaña internacional sin precedentes en la que una petición de libertad a su favor organizada en la Internet ha llegado a recabar más de 90 mil firmas.
Esto es comprensible, dada la facilidad con que es posible convertirla en un paralelo a la de la famosa película de Alan Parker con guión de Oliver Stone, Expreso de Medianoche (1978), en la que un estadounidense es sentenciado a 30 años de prisión por tráfico de drogas en Turquía. Con el paso de las décadas el filme, basado en una historia real, se ha convertido en un clásico de la islamofobia y del cliché que retrata a todos los países de la denominada “periferia” no-occidental como lugares sin ley en los que las almas blancas están expuestas a toda clase de tormentos, incluso abusos sexuales, de parte de unos nativos corruptos, desalmados e impredecibles. Luego de años de soportar condiciones inhumanas y de abandonada toda esperanza de apoyo de parte del gobierno estadounidense, Billy Hayes, el protagonista de la película, decide huir de la prisión por sus propios medios.
El caso de Puracal ha sido apoyado por grupos estadounidenses como el Innocence Project (Proyecto Inocencia) y ha recibido apoyo de personas influyentes como “el ex director de la DEA estadounidense Tom Cash, que ayudó a enjuiciar al capo colombiano Pablo Escobar, y el ex ministro de justicia y fiscal de la nación de Canadá, Irwin Cotler, que escribió una carta inflamatoria al presidente Daniel Ortega diciendo que lo de Puracal era una ‘detención arbitraria’ y ‘un serio abuso de justicia'”, según la publicación Nicaragua Dispatch. Hasta una orden del prestigioso Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU recomienda a Nicaragua la “inmediata liberación” de Jason Puracal.
Según la versión de los defensores de Puracal, a éste no solamente se le habría violado su integridad al registrar las autoridades nicaragüenses su vivienda y su lugar de trabajo sin una orden judicial, sino que además se le habría negado el debido derecho a la defensa; se le habría juzgado más allá del período legalmente establecido; se le habría obligado a vivir junto con otros siete prisioneros en la misma celda, y hasta se le habría forzado a quemarse con un calentador de agua (¿?) que usaba en la prisión.
Todas estas acusaciones han sido negadas tajantemente por el presidente del Tribunal de Apelaciones de la Circunscripción Sur (Granada y Rivas), doctor Norman Miranda Castillo, que a su vez acusó a la embajada estadounidense en Managua de intromisión en el curso de la justicia en Nicaragua.

La “Responsabilidad de Proteger” a los narcos

El pasado 24 de mayo, el secretario del Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU, Miguel de la Lama, envía una carta respondiendo a un caso remitido por Jared Genser, a nombre de la organización “sin fines de lucro” Perseus Strategies, LLC. En la carta, de la Lama le comunica a Genser que el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias en su sexagésimo tercera sesión emitió el “texto de opinión”, numero 10/2012 sobre Puracal.
El Grupo de Trabajo Sobre las Detenciones Arbitrarias fue establecido por la resolución 1991/42 de la antigua Comisión de Derechos Humanos de la ONU, entre otras cosas para investigar casos de privación de libertad arbitrarios o inconsistentes con la Declaración Universal de los Derechos humanos, tarea que según las Naciones Unidas debe ser llevada a cabo “con discresión, objetividad e independencia”.
El “texto de opinión” enviado por el grupo de la ONU al Gobierno de Nicaragua, aclara que el organismo de derechos humanos no puede pronunciarse acerca de los cargos presentados contra Puracal ni tampoco acerca de la evidencia presentada contra él por el Estado de Nicaragua. Sin embargo, y en vista de que el Gobierno nicaragüense no respondió a las acusaciones formuladas por el grupo en el plazo estipulado de dos meses, éste recomendaba a Nicaragua la liberación inmediata de Puracal, y la realización de un nuevo juicio en caso de que se crea necesario, sin perjuicio de indemnizarlo por los supuestos daños causados a su persona. Evidentemente, una carta de ese organismo de la ONU, inmediatamente se convierte en una poderosa arma mediática.
Los miembros del Comité son Malick El Hadji Sow, de Senegal; Shaheen Sardar Ali, de Pakistan; Roberto Garretón, de Chile; Mads Andenas, de Noruega y Vladimir Tochilovsky, de Ucrania. Es fácil descubrir la fuerte influencia de la Unión Europea y de la OTAN sobre este grupo en apariencia plural.
El presidente del grupo, el senegalés Malick Sow, es actualmente juez de la Corte Suprema de su país, considerado una “democracia fuerte y estable” por la Unión Europea, aunque con un alto nivel de pobreza ocupando el puesto 155 de 169 países en cuanto al Índice de Desarrollo Humano de la ONU, siendo fuertemente dependiente de la ayuda europea, que supera el 10% del presupuesto nacional. Por su parte, la vice presidenta paquistaní es en realidad profesora de derecho en la Universidad de Warwick, en Inglaterra y de la Universidad de Oslo, en Noruega. Difícilmente se podrán esperar actuaciones fuera de la línea oficial de un representante chileno, por cierto, reconocido defensor de los derechos humanos en la época de Pinochet, pero representando a un estado que practica las detenciones arbitrarias de indígenas mapuches sin importar la edad, como si fuese un deporte, y de un abogado litigante ucraniano que participó en las primeras fases de organización del Tribunal Penal Internacional, ampliamente criticado por su parcialidad contra todo tipo de personeros señalados por Washington como enemigos de los Estados Unidos, así como por su reluctancia a investigar los crímenes de los aliados de la Casa Blanca.
Por su parte, el noruego Andenas es, como la paquistaní Shaheen Ali, profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad de Oslo, pero además fue miembro de la directiva de una organización muy selecta, la Asociación de Institutos de los Derechos Humanos (AHRI, por sus siglas en inglés) de la Unión Europea. Este grupo, financiado por la Cooperación Europea en Ciencia y Tecnología (COST), agrupa a unas 41 universidades de Europa que llevan a cabo investigación en el campo de los derechos humanos. En diciembre de 2010, AHRI realizaba, con financiamiento de COST, el seminario “La Corte Penal Internacional y la Responsabilidad de Proteger – Sinergias y Tensiones“. Uno de los temas del seminario llevaba el sugestivo nombre de “El camino a recorrer”, una discusión sobre las maneras en que la “comunidad internacional podría coordinar sus acciones futuras” para la implementación de la doctrina conocida como R2P.
La Responsabilidad de Proteger, o R2P, es una idea que los países de la OTAN vienen impulsando desde hace varios años en el seno de las Naciones Unidas. La base del planteamiento de la R2P es que cuando un Estado no proteja a su población, ya sea por falta de capacidad o de voluntad, es responsabilidad de la “comunidad internacional en su conjunto” intervenir, aún cuando ésto entre en contradicción con uno de los principios fundamentales de las Naciones Unidas: El de la no-injerencia en los asuntos internos de otros Estados. En la Cumbre Mundial de la ONU de septiembre de 2005, una mayoría de los estados miembros, bajo las presiones de los países de la OTAN aceptaron la idea del R2P en principio, pero recomendaron una más amplia discusión del tema. Poco más de un lustro más tarde, esa doctrina se llevaría a la práctica con lo que resultó ser la agresión contra el pueblo libio por las fuerzas de la OTAN.
En unos pocos días en marzo de 2011, Soliman Bouchuiguir, de la Liga Libia de los Derechos Humanos, (LLDH) reunió en un pronunciamiento a más de 70 ONGs del ramo para la 15 sesión especial del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que tuvo lugar el 25 de febrero de 2011. En la reunión se decidió expulsar por primera vez a un estado miembro, Libia, por supuestos bombardeos contra la población civil. Unas semanas más tarde comenzaría la masacre de la OTAN contra el país norafricano.
“Para serle franco, no fue un trabajo tan difícil porque todas esas ONGs se conocen entre ellas (…) y al final, la reunión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU hizo que todos se juntasen en Ginebra, y fue así que lanzamos el pronunciamiento que fue firmado por todos los miembros”, dijo Bouchuiguir a periodistas que lo entrevistaron para el documental “The Humanitarian War“, dirigido por Julien Teil.
Las cifras con las que Bouchuiguir convenció al resto de los miembros del Consejo eran estremecedoras: El 17 de marzo de 2011, reportaba 6 mil muertos, 12 mil heridos, 500 desaparecidos, 700 violaciones y 75 mil refugiados. Apenas dos semanas más tarde, Bouchuiguir hablaba de 18 mil muertos, 46 mil heridos, 28 mil desaparecidos, 1600 violaciones… Con esas cifras se justificó luego la “zona de exclusión aérea” y los bombardeos de la OTAN que resultaron en una verdadera masacre. Todas esas cifras eran inventadas.
Hay que recordar que el 2 de marzo, el jefe del Estado Mayor Conjunto de los EE.UU., Mike Mullen, testificaba ante el Congreso: “no hemos podido confirmar que aviones libios hayan abierto fuego contra su propia población”. Por esos mismos días, el Estado Mayor Conjunto de Rusia informaba que había estado monitoreando el territorio libio por satélite desde el inicio de la crisis, a mediados de febrero, y no había logrado detectar ningún tipo de bombardeo.
“No hay manera”, respondió Bouchuiguir a la pregunta de los periodistas acerca de cómo comprobar si las cifras que había dado a la ONU eran verdaderas. “El gobierno libio nunca, nunca, da información sobre los derechos humanos (…) de modo que hay que hacer un estimado”, explicó.
“…Esta información (sobre el número de víctimas civiles en Libia) no la recibí de cualquiera. La recibí del primer ministro libio – el del otro lado”, agregó Bouchuiguir refiriéndose al Consejo Nacional de Transición (CNT) montado por los denominados “rebeldes” apoyados por la OTAN.
“Fue el señor Mahmoud (de la tribu Warfallah). Fue él quien declaró esas cifras. Las usé, pero con cierta precaución”, agrega. Bouchuiguir se refería a Mahmoud Jibril, el “primer ministro” de los “rebeldes libios” designado por la OTAN y la CIA.
Ali Zeidan, a inicios de marzo presentado como vocero de la LLDH, había sido también vocero del CNT. Más adelante, y presionado por los periodistas, Bouchuiguir reconoce que varios miembros del Consejo Nacional de Transición eran también miembros de su organización de “derechos humanos”: “Usted sabe, esta gente en el gobierno (del CNT), ¡estamos todos en el mismo grupo! Ellos son miembros de la Liga Libia de los Derechos Humanos, el ministro de información, por ejemplo, el ministro de educación, el ministro del petróleo y el ministro de finanzas, ¡ellos son miembros de nuestra liga! … No tienen cargos de responsabilidad, pero son miembros de nuestra liga”, explica.
La verdadera escala de la masacre cometida contra el pueblo libio se conocerá algún día. Por el momento, algunos datos muy maquillados de la propia OTAN, como el uso de 7.700 misiles y bombas en unos 10.000 vuelos ayudan a hacerse una idea, aunque probablemente muy pálida, del horror. Lo cierto es que mientras que los encargados de contar los muertos sobre el terreno muestren la falta de ética de individuos como Soliman Bouchuiguir y los funcionarios de las restantes 70 ONGs de “derechos humanos” que sin siquiera pensar votaron para que otros ejercieran su “responsabilidad de bombardear” al pueblo libio, la verdad no será conocida, sencillamente porque hay un interés de que no se conozca.
Todo esto nos lleva a la pregunta: Si estos burócratas del humanismo no tienen el menor empacho en inventar genocidios para luego hacerlos realidad en función de los intereses de las potencias occidentales, ¿por qué se van a detener ante la posibilidad de exigir la libertad de un narcotraficante como en el caso de Jason Puracal?
Sobre la mesa del Grupo de Trabajo Sobre las Detenciones Arbitrarias de la ONU hay muchos expedientes de peso, como la ley aprobada por el presidente estadounidense Barak Obama a finales de 2011 que permite detenciones indefinidas sin cargos y encarcelamientos sin juicios, para no hablar de los casos ampliamente conocidos de Abu Grahib, de Guantánamo, o de la red de cárceles secretas de la CIA en todo el mundo, el caso de los 7.000 menores de edad palestinos que Israel tiene tras las rejas desde el año 2000, o el caso de los más de 200 centros de detención de inmigrantes en los que la Unión Europea hoy en día recluye a decenas de miles de personas que no han cometido delito alguno, etcétera.
¿Qué chances hay de que el Grupo de Trabajo de la ONU se ocupe seriamente sobre esos temas? Ninguna, porque sus miembros son totalmente dependientes de los países que cometen esas violaciones a los derechos humanos. En el caso de Israel, éste es el más estrecho aliado de los Estados Unidos y el mayor receptor de su ayuda militar; además, es un miembro de facto de la Unión Europea en virtud de los generosos tratados de libre comercio que unen a ambos países.

Estrellas en ascenso

Nada sucede espontáneamente en el corrupto universo de las instituciones de los “derechos humanos” controladas por la OTAN. Por ejemplo, ¿quién es la persona que envió al Grupo de Trabajo de la ONU la solicitud de investigar el caso de Puracal?
Jared Genser, nombrado por la revista National Law Journal como una de las “40 estrellas emergentes de menos de 40 años en Washington”, es el gerente de Perseus Strategies, LLC y fundador de Freedom Now, una organización “independiente”, “sin fines de lucro”, dedicada a defender supuestos prisioneros de conciencia en todo el mundo. Gesner trabajó para firma de abogados DLA Piper LLP y para la famosa consultora McKinsey & Company, entre cuyos clientes a nivel global se encuentran varias empresas multinacionales y gobiernos en todas las esferas, incluso la militar. Un detalle en la brillante carrea de esta estrella: En 2006-2007 fue profesor invitado en el National Endowment for Democracy (NED), uno de cuyos fundadores, Allen Weinstein, allá por 1991 decía que “mucho de lo que hacemos hoy en día lo hacía la CIA de manera clandestina hace 25 años”. Otro detalle brillante: Entre sus clientes de oficio se han encontrado el ex presidente checo Václav Havel, la burmesa Aung San Suu Kyi, el nobel chino Liu Xiaobo, el obispo sudafricano Desmond Tutu, y el nobel judío-húngaro Elie Wiesel. Graduado de prestigiosas universidades como Cornell, Harvard y Michigan, en su currículo no podía faltar un año como becario Raoul Wallenberg en la Universidad Hebrea de Jerusalén.
Genser es autor de un “Comentario y Guía Práctica” sobre el Grupo de la ONU sobre las Detenciones Arbitrarias (a publicarse en 2013) y co-editor de otro sobre la doctrina del R2P: “The Responsibility to Protect: The Promise of Stopping Mass Atrocities in Our Times” (Oxford University Press, 2012). ¿Quién fue el editor de ese libro? Pues nada más ni nada menos que el ex ministro de justicia canadiense que envió al presidente Daniel Ortega una inflamada carta exigiendo la liberación inmediata del narcotraficante Jason Puracal: Irwin Cotler. Con semejantes antecedentes, no es de extrañar que el Gobierno de Nicaragua no le haya hecho caso a esta campaña y que tampoco haya contestado a la carta del Grupo de la ONU sobre Detenciones Arbitrarias. Cuando un grupo de amigos muy influyentes con estrechos contactos con las esferas del imperio más poderoso sobre la tierra inician una campaña de cartas y declaraciones en los medios, eso no constituye un movimiento social, sino una conspiración.
El socio de Genser en Perseus Strategies, LLC, un tal Chris Fletcher, tiene más de agente de la CIA que de abogado idealista: Experto en derechos humanos y responsabilidad social corporativa con experiencia en la oficina de la ONU, asistió en los juicios contra los Khmeres Rojos en Cambodia y en la ONG Oxfam America, entre otros. Además, Fletcher ha participado en actividades del Foro Tibet, Gobernanza y Práctica de la Universidad de Virginia, un conocido centro de reclutamiento de la CIA en el que trabajan profesores que han estado activos en la agencia de inteligencia durante muchos años tales como el Frederick P. Hitz, de la facultad de derecho. Otras tareas en las que Fletcher ha hecho “trabajos temporales”: El Departamento de Estado y el Banco Mundial.
Perseus Strategies, LLC es una empresa dedicada a ofrecer servicios de asesoría legal a grandes ONGs, empresas multinacionales y gobiernos en el terreno de los derechos humanos, la responsabilidad social empresarial y la implementación de la R2P. Sus actividades a menudo incluyen la promoción de los intereses de Estados Unidos en diversos países, así como la elaboración de diversos documentos para justificar la aplicación de la R2P contra países-blanco de las agresiones imperialistas, como el caso de Corea del Norte.
Paralelamente, o en realidad como una división especial de la organización, Genser y Fletcher operan con un “movimiento social” sui generis, Freedom Now que trabaja para liberar a “presos de conciencia” en el mundo dándoles asistencia legal “pro bono”, es decir, sin cobrar. Claro, entre la lista de defendidos por Freedom Now no aparecen casos como el del ciudadano cubano-estadounidense Rene Gonzáles y sus cuatro compañeros cubanos injustamente encarcelados en prisiones de máxima seguridad por recabar información para prevenir actos terroristas contra Cuba desde Miami. Por cierto, este 13 de agosto, a tres días de dar inicio la apelación de Puracal en Nicaragua, René González cumplía 56 años en algún lugar de los EE.UU. sin poder estar con la mayor parte de su familia que vive en Cuba. No, los casos que interesan al grupo de Genser y Fletcher no son esos, sino aquellos que van en la línea de Washington: disidentes chinos, “activistas” iraníes, periodistas en oscuras regiones del tercer mundo, narcotraficantes estadounidenses en países como Nicaragua u otros, por lo general en la mira de las campañas difamatorias ordenadas desde la Casa Blanca.
Genser es sólo un miembro más de la directiva. El presidente de Freedom Now es el abogado Jeremy Zucker, ex actuario judicial el Tribunal Penal Internacional y miembro del influyente Consejo de Relaciones Exteriores, donde la élite de poder estadounidense, tanto demócrata como republicana, decide la política exterior de los Estados Unidos. La cubano-estadounidense radicada en Noruega, Teresita Alvarez-Bjelland, es una consultora especialista en organizaciones “sin fines de lucro” y además directiva de la Asociación Noruego-Estadounidense, posición privilegiada para ejercer presión sobre el Grupo de Trabajo de la ONU, con fuerte influencia noruega. El abogado Peter Magyar, encargado de expandir la actividad de Freedom Now en Europa, es un influyente jurista en los campos de las privatizaciones y los mercados internacionales de capitales.
Freedom Now no defiende a cualquiera. Trabajan “estratégicamente”, tratando de impulsar cambios políticos en los países donde tienen defendidos, para lo cual no se limitan a los juzgados y tribunales, sino que desarrollan campañas de propaganda junto con todo tipo de actores. Dicen que sólo defienden a prisioneros de conciencia, aunque en el caso de Jason Puracal, convicto por narcotráfico, es difícil, por no decir imposible, usar ese argumento. En resumen, su actividad no es más de una forma de injerencia política de los Estados Unidos sobre otros países disfrazada de lucha por los derechos humanos.

¿Inocencia? ¿Qué inocencia?

Una de las organizaciones más influyentes que han llevado adelante la campaña a favor de Puracal es el grupo denominado Innocence Project (Proyecto Inocencia), cuya misión es velar por los derechos de los ciudadanos estadounidenses injustamente encarcelados dentro y fuera de los Estados Unidos. Además de apoyo mediático, la organización ha dado a Puracal apoyo jurídico a través de sus redes de abogados en los Estados Unidos.
En la página del magnate estadounidenses de las finanzas George Soros se puede leer que esa organización en 2011 recibió una donación de 400 mil dólares por dos años para gastos generales de parte del grupo de fundaciones “Open Society Foundations” pertenecientes al Open Society Institute de Soros.
Según investigadores como la estadounidense Eva Golinger, el Open Society Institute ha participado en la desestabilización de los gobiernos que han resistido la ofensiva post-Unión Soviética. Esta organización fue muy activa en Yugoslavia, Ucrania y Georgia, y trabajó estrechamente con Freedom House y el Albert Einstein Institution (AEI) en el derrocamiento de los gobiernos en estos países, financiando medios de comunicación y grupos de oposición. Igualmente, el área de interés de la Open Society Institute es Europa del Este y el Cáucaso, pero también está muy activa en África y América Latina.
El nuevo director del “imperio filantrópico” de Soros, Christopher Stone, “…tiene una pasión por cambiar las cosas y una gran visión y manera de entender cómo construir instituciones y reimaginarlas para que perduren”, dijo al New York Times a fines del año pasado Barry C. Scheck, co-director del Proyecto Inocencia, famoso por haber sido el abogado defensor de O. J. Simpson en un sonado caso en 1995. ¿Inocencia de qué? La organización de Scheck no es más que una más de las decenas de ONGs y otros grupos que Soros ha cooptado en todo el mundo para que sigan la agenda del imperio con sumas millonarias, sólo el año pasado, unos 860 millones de dólares.
Experto en quebrar bancos centrales en todo el mundo con sus ataques especulativos contra las divisas, Soros critica los excesos del sistema financiero y aboga por regularlos pero, como él dice, “no una regulación excesiva. Los reguladores son seres humanos que pueden equivocarse y además son burócratas que toman decisiones de manera lenta y subordinada a influencias políticas”.
El discurso de Soros respecto a sociedades abiertas, los mercados libres y sus críticas a Bush le han hecho popular entre los demócratas, pero no es progresista. En lo que toca a la estrategia del imperio, Soros es parte de la élite de poder y miembro del Consejo de Relaciones Exteriores, de Bilderberg, del International Crisis Group y de Human Rights Watch, organismos que llevan el timón de la geopolítica estadounidense o proveen de los argumentos de “derechos humanos” que hacen posible sus intervenciones.

Los trapos blancos de la DEA

La “recomendación” del Grupo de Trabajo de la ONU sobre las Detenciones Arbitrarias resultó ser una obra de ingeniería política de las altas esferas del gobierno estadounidense y del complejo corrupto de los derechos humanos mezquinamente politizados. El ex ministro de justicia canadiense que criticó al comandante Daniel Ortega, resultó ser un viejo amigo de uno de los operadores de ese complejo. La organización de derechos humanos Inocencia Internacional resultó ser receptora de los fondos nada inocentes del magnate Soros. ¿Qué pasa entonces con el apoyo a Puracal del ex jefe de la DEA Tom Cash, uno de los hombres que ayudó a enjuiciar al mismísimo Pablo Escobar?
Al dejar la DEA, Thomas V. Cash se fue a trabajar en la empresa Kroll, donde pasó a ser jefe de la oficina de Miami. Entre los servicios de esa empresa se encuentra la asesoría a los gobiernos de distintos paraísos fiscales sobre como mejorar su imagen y lograr que los quiten de las listas antilavado de la OECD, un trabajo que es realizado por muchos ex oficiales de inteligencia cuando dejan el servicio público y pasan al sector privado. En el caso de Cash, la misión asignada por Kroll fue la de ayudar a hacerle un lavado de imagen al paraíso fiscal de Antigua, es decir, a hacer un trabajo de cosmética financiera para que los Pablos Escobares de hoy en día puedan seguir lavando los ingresos del narco.
Lo que hizo que Cash cayese en desgracia, sin embargo, fue otra cosa. En el pasado mes de junio, el conocido estafador R. Allen Stanford fue condenado a 110 años de cárcel al investigarse un esquema Ponzi por el que en un período de 20 años robó 7 mil millones de dólares a 30 mil ahorristas a los que prometía tasas de interés fabulosas por sus depósitos en el Stanford International Bank en la isla de Antigua. El caso había reventado tres años atrás, en 2009, cuando las autoridades federales allanaron las oficinas del Sanford Group para investigar el fraude. A fines de julio de ese año, Cash dejaba su puesto en Kroll. ¿La razón? Como consultor, Cash, trabajando para Kroll, le dio a los inversionistas la luz verde para que invirtiesen en Stanford, pero nunca se preocupó de informarles que su empresa una vez había sido “contratada y pagada” como consultora de Stanford, según denunció una fundación de electricistas que perdió más de 6 millones de dólares en el esquema Ponzi. Cash jamás le informó a los electricistas que Stanford había sido penalizada por la Autoridad Reguladora de la Industria Financiera, así como tampoco les informó que un ex-empleado de Stanford había demandado a la empresa con la acusación de que era una estafa.
Entre las credenciales de Cash figuraba, según el New York Post, la de haber sido presidente del Comité de Prevención del Fraude de la Asociación Internacional de Banqueros de la Florida. Dice el diario que las conexiones de Cash entre los círculos policiales de ese estado eran tan grandes que un juez asignado a la demanda de los electricistas contra Kroll tuvo que renunciar al caso porque había sido amigo personal de él durante muchos años.

Injerencia descarada

El 16 de agosto comenzará la audiencia de apelación en el caso de Jason Puracal. La justicia nicaragüense decidirá si hay o no elementos para declarar nulo el juicio en el que se le condenó a 22 años de prisión según los procedimientos establecidos en la Constitución y el Código Penal del país. Sin embargo, la manera descarada como grupos que no tienen nada que ver con los derechos humanos y sí con las redes de injerencia política de los Estados Unidos se dedica a usar el caso para hacer propaganda antinicaragüense no favorece en nada a la defensa del reo Puracal.
El caso de la campaña a favor del convicto narcotraficante Jason Puracal ilustra a la perfección el nivel de corrupción y de manipulación de los derechos humanos por parte de los Estados Unidos y sus aliados en el mundo.