¿A quienes beneficiaría que los EEUU importasen el modelo sueco de Almedalen?

Por Jorge Capelán, RLP/TcS.

Una extraordinaria crónica de la estadounidense Amy Goodman acerca de los supuestos avances de la política progresista en el reino de Suecia le ha dado la vuelta al mundo la última semana y este humilde servidor, que conoce bastante bien la realidad que la autora describe, no puede menos que reaccionar haciendo notar algunas cosas que ésta omite.

En su crónica, Goodman pone como un ejemplo democrático la reunión anual de políticos que se lleva adelante en Visby, en la isla sueca de Gotland, y que lleva el nombre de Almedalen. Amy Goodman ensalza a la democracia sueca, que una vez al año permite que activistas por las más variadas causas se reúnan bajo formas más o menos civilizadas durante una semana en una isla en el medio del Mar Báltico. Yo estuve ahí junto con un grupo de activistas por el derecho de las personas Sin Papeles hace como 10 años y daré mi visión sobre el evento.

Sin embargo, y antes de entrar en materia, me veo obligado a comentar la elección de ejemplo democrático de Goodman para el pueblo estadounidense: “Suecia es una democracia parlamentaria, liderada por un gobierno de coalición”, escribe la autora. Lo que no le explica al pueblo estadounidense es que Suecia no es una república, sino una monarquía, y su jefe de Estado, por lo tanto, no es el ministro de Estado Fredrik Reinfeldt sino el Rey Carlos XVI Gustavo – a quien nadie ha elegido, excepto la propia Casa Real de Suecia. O sea que lo que Goodman le está recomendando indirectamente al pueblo estadounidense es que vaya hacia atrás como el cangrejo y eche por la borda a su famosa Revolución Americana, de la que alguna lección buena se podría aún extraer.

Entendemos perfectamente que para el público estadounidense, acostumbrado como está a la criminalización y represión de toda protesta social, el hecho de que por una semana al año los políticos puedan alternar con determinados grupos de activistas rociando las reuniones de buenos vinos y sándwiches de delikatessen en vez de gas de pimienta o choques eléctricos suene a un gran avance democrático. Sin embargo, en este punto la visión que Goodman da de la actividad es una idealización total.

En su crónica, Goodman menciona su encuentro con el parlamentario del Partido Verde, Per Bolund, que interrogaba a varios directores de grandes empresas acerca de las reglamentaciones ambientales que quisieran que se aplicaran – los que a su vez, “increíblemente”, le respondían.  Además, Goodman menciona su encuentro con Antje Jackelén, la primera mujer arzobispo de la Iglesia de Suecia desde su fundación hace 850 años y la presencia de manifestantes (organizados por Amnistía Internacional) denunciando el papel que desempeña la exportación de armas en la economía sueca.

Llama poderosamente la atención de que Goodman no haya hablado de dos hechos que marcaron la edición de este año de la reunión de Almedalen: El primero, el derecho a manifestarse, con protección policial, del partido nazi que lleva el nombre de Partido de los Suecos (Svenskarnas Parti), con estrechas relaciones con grupos terroristas como el Svoboda ucraniano, cuyas violentas acciones en Kiev apoyó con tropas este año. Por cierto, uno de los nazis suecos, recién regresado de su “misión” en Ucrania, participó en el ataque a cuchilladas contra varios antirracistas este 8 de marzo, en el que hubo varios heridos, entre ellos uno que estuvo en cuidados intensivos varias semanas. El segundo hecho que omite Goodman es que los antirracistas que decidieron hacer oir su protesta pacífica contra los nazis que con protección de la “democracia” sueca marcharon en Visby, fueron prontamente apresados por la policía.


El “Partido de los Suecos” (Nazis) en una de sus marchas. (Foto de la Televisión Sueca)

La manifestación nazi que Amy Goodman no creyó digna de reportar en Almedalen 2014 (Foto: TT)
El activista Dror Feiler, que protestaba contra los nazis tocando en su saxofón la canción de la serie Pippi Mediaslargas, es detenido por agentes de seguridad de Almedalen 2014 (Foto: Expressen.se)

Así le dejaron el cuello a Dror Feiler los policías que lo aprendieron. Por cierto, no es la primera vez que las fuerzas del orden del reino expresan de forma similar la interpretación de Pippi Mediaslargas que hace Feiler durante los actos de protesta contra los nazis. (Foto: Televisión Sueca)

En lo personal, hace unos 8 años tuve la oportunidad de asistir a Almedalen como parte de un grupo de activistas por el derecho al asilo y miembros del Movimiento Sin Papeles. Fuimos ahí, copamos un seminario en el que hablaba un fanático antiinmigrante que por ese entonces era ministro de migración, lo atiborramos de preguntas críticas y cuestionamientos, y al final del “workshop” nos fuimos a libar las abundantes bebidas y a degustar las exquisiteces que los organizadores habían encargado. ¿Resultados políticos concretos? Nada…

Por ejemplo, logramos hablar con una muchacha del partido liberal muy interesada en el tema de los Sin Papeles (los políticos progresistas ya sabíamos que estaban de nuestro lado). Al cabo de unos pocos días la muchacha se dio cuenta de que esa no era una bandera viable para hacer carrera y nunca más volvió a llamar – ni a responder a nuestras llamadas. Nosotros regresamos a nuestro día a día de buscar casas de acogida clandestina para los Sin Papeles, de buscar médicos dispuestos a curar gratis sus incontables enfermedades, y a dedicar numerosas horas de trabajo a librar batallas legales que, allá cada muerte de obispo, resultaban en que algún inmigrante que llevaba años escondido recibiera su residencia.

En resumidas cuentas: Almedalen le sirvió a los políticos del sistema para legitimarlo. Por otro lado, los movimientos populares se ven constantemente ante el dilema de si ir o no ir a ese tipo de farsas. Si van, es casi siempre a perder el tiempo. Si no van, pierden la oportunidad de hacer algún hipotético contacto que rara vez sirve para algo. Muchísimos grupos no van, entre otras cosas porque no tienen recursos, ni personales ni colectivos, para ir. Algunos, como el caso de los activistas contra la guerra que fueron a protestar este año, lo hacen a riesgo de caer en las garras de la mafia Oenegista de redes como Amnistía Internacional, que como es bien sabido se caracteriza por combatir a cualquier gobierno que se decida a cambiar el criminal orden internacional que vive de la industria de la guerra. En muy pocas ocasiones, como en el caso de Dror Freiler y los antirracistas, logran hacer un punto político que trascienda la agenda previamente trazada por la oligarquía financiero-mediática y política que dirige al reino de Suecia.

Las bondades de la democracia sueca que describe Goodman en su crónica dan una imagen totalmente edulcorada y falseada de lo que es Suecia. La sueca es una sociedad en la que hay una libertad muy amplia para dedicarse a proyectos individuales de consumo privado, siempre y cuando se tenga una fuente de ingresos. Fuera de eso, todo interés social y toda lucha por lo que no sea “la pelusa de mi propio ombligo” es enfrentado con profunda hostilidad, sino represión abierta. El “activista” que sucumbe a los sándwiches y los tragos de Almedalen se convierte en parte de la élite corporativa que gestiona la política proestadounidense de Suecia. Muy pocos de los asistentes habituales de Almedalen logran sobrevivir a esos embates.

Cuando Olof Palme pronunció su famoso discurso desde la parte de atrás de un camión en Visby, en 1968, acto que dio origen a la tradición de Almedalen, Suecia era otra Suecia, y la socialdemocracia escandinava era otra socialdemocracia. Los que hoy en día dirigen a la socialdemocracia son hijos de la casta de burócratas que enterraron a Palme. Si vemos fuera de la socialdemocracia, hoy en día Jonas Sjöstedt, presidente el otrora Comunista “Partido de Izquierda”, dice haber sido un amigo íntimo de Chris Stevens, el embajador estadounidense en Libia, asesinado en Septiembre de 2012 por los mismos grupos de Al Qaida que él entrenó para que cometieran el baño de sangre que tuvo lugar en ese país norafricano.

Por supuesto, tanto en la socialdemocracia como en el Partido de Izquierda y en muchas otras organizaciones, existen activistas de base genuinamente interesados y comprometidos en un cambio del sistema, pero el poder del gran capital sueco sobre la política del reino es hegemónico y su influencia se extiende por todo el aparato político.

Es comprensible que desde una óptica superficial Goodman presente como un gran avance el que un partido sueco pueda obtener 4% de los votos y entrar al parlamento, cuando en los EE.UU las elecciones son entre las dos fracciones del partido de los multimillonarios, pero lo que pasa es que en un país como Suecia, los ricos tienen demasiado que decir sobre qué cosas y hasta qué punto los “principales partidos” del reino pueden discutir. De hecho, existen decenas y decenas de partidos en Suecia que no pueden ir a Almedalen porque no tienen dinero. Son los partidos representados en el parlamento los que tienen acceso a fondos públicos lo suficientemente importantes como para poder asistir.

O sea que la democracia que Goodman toma como modelo es una democracia corporativa, cooptada por los intereses de los grupos de poder y de las ONG:s al servicio de esos mismos grupos, como Amnistía Internacional. Podría haberle recomendado al pueblo estadounidense que mirase a otras experiencias democráticas, como las muchas que estamos desarrollando aquí en América Latina, pero al fin de cuentas lo que parece que le atrae a Goodman es la posibilidad de ser admitida en los corrillos de discusión en los que se reparten vinos de marca, comida de delikatessen y algún que otro lugarcito bajo el sol.

Suecia: ¿Mutilaciones genitales masivas o pogromo afrofóbico?

Por Jorge Capelán, RLP/TcS.
De todos es conocido que el mundo enfrenta una serie de peligros muy graves: El calentamiento global y otras catástrofes ecológicas, guerras termonucleares y de otros tipos, abismales diferencias sociales y económicas, colapsos financieros, etcétera. Por eso debemos ser capaces de discernir qué es noticia y qué lo es menos o del todo no lo es.
El problema de la mutilación genital femenina es muy serio y afecta a millones de niñas en todo el mundo, pero cuando este tema se usa como pretexto para perseguir y discriminar masivamente a grupos sociales corremos el riesgo de convertirnos en instrumentos de intereses que nada tienen que ver con los derechos de la infancia.
En estos momentos circula por los medios la “noticia” de que en una comuna (municipio) de Suecia se descubrió que una gran cantidad de niñas habría sido víctima de la horrenda práctica de la mutilación genital, incluso en su variante más extrema, consistente en la extirpación del clítoris y los labios de la vulva, cosiéndose la vagina de la menor de modo que solo se deja un orificio muy pequeño.
En el caso de esta noticia en particular, los medios informan que desde el mes de marzo, en la comuna de Norrköping fueron descubiertos unos 60 casos a partir de que las autoridades escolares decidieron realizar una encuesta a cada una de las alumnas de primaria. De esos 60 casos, 30 pertenecerían a una misma clase.
La encuesta fue ordenada por el Ministerio de Educación, y cada uno de los casos descubiertos fueron remitidos a las autoridades de asistencia social para que en cada uno de ellos éstas decidan si se amerita la realización de una denuncia ante la policía. En Suecia, el someter a un menor a la mutilación genital es penado por la ley en caso de que el menor resida en Suecia. También es penado que los padres de familia envíen al menor al extranjero a realizarse una operación que lo mutile genitalmente.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) unos 140 millones de mujeres y niñas, la mayoría de 15 o menos años de edad, sufren en la actualidad las consecuencias de esta bárbara práctica. Se calcula que en unos 28 países de África hay 92 millones de mujeres y niñas de más de 10 años que han sido objeto de la mutilación genital femenina. También se practica este tipo de vejaciones en países asiáticos y del Medio Oriente como Malasia, Yemen e Indonesia, así como en unos pocos grupos étnicos de Centro y Sudamérica.
Las razones que diferentes grupos dan para someter a las niñas a este tipo de mutilación pueden ser de varias clases: control de su sexualidad; aumento del placer sexual del hombre; identificación tribal o étnica; iniciación de las niñas en la edad adulta; razones de tipo religioso y hasta de supuesta higiene y estética.
Varios países africanos han clasificado esta práctica como un crimen, y la misma es ilegal en casi toda Europa con la excepción de Irlanda e Italia. La emigración de habitantes principalmente africanos hacia otros países, especialmente a los imperialistas occidentales de Norteamérica y Europa, ha difundido esta práctica por el mundo, llegándo a convertirla en un problema social importado. Sin embargo, la existencia de este problema también se convierte en una herramienta que permite someter a grupos sociales enteros a un control arbitrario con la excusa de proteger a grupos en supuesto riesgo.
Hay que decir que Suecia es un país en el que el racismo goza de una impunidad, que si bien no es absoluta, se le acerca bastante. La gran mayoría de los suecos no es racista, pero la mano contra los racistas es muy blanda y éstos cuentan con el apoyo del poder. Como dice el escritor Jens Lapidus, “en Suecia existe un profundo racismo oculto”.
Una serie de hechos sobre el país escandinavo son ampliamente conocidos pero por lo general no se considera de buen gusto señalarlos, por ejemplo:
El padre del rey Carl XVI Gustaf, el príncipe Gustaf Adolf, en los años 30 del siglo pasado apoyó financieramente actividades de los nazis de Alemania, siendo un buen amigo de Herman Göring. La relación de la nobleza sueca con el nazismo no es cosa del pasado. Por ejemplo el padre de Silvia Sommerlath, la actual esposa de Carl XVI Gustaf (y reina de Suecia), era un miembro del partido nazi.
– A pesar de que no se compara con casos como los de Inglaterra, Francia, España o Bélgica, Suecia también tuvo un pasado esclavista, y de haber podido, la élite sueca se habría puesto en la primera fila del colonialismo europeo hasta el siglo XIX. Por ejemplo, entre 1638 y 1655 tuvo la colonia de Nya Sverige en el río Delaware, en Norteamérica. Entre 1650 y 1663 tuvo la colonia de Cabo Corso, en Ghana, y entre 1785 y 1878, la de Saint-Barthélemy, en las Antillas. En 1733, la corona sueca trató infructuosamente de establecerse en la India al tratar de montar una factoría en la ciudad de Porto Novo, hoy conocida como Parangipettai. Por último, durante 14 meses entre 1813 y 1814, Suecia controló la colonia de Guadalupe en las Antillas Menores. En realidad, Suecia ha practicado la esclavitud durante varios períodos de su historia, desde la época de los vikingos hasta el siglo XIX.
– En Suecia, las ideas de la higiene racial durante mucho tiempo contaron con amplio respaldo. Por ejemplo, en 1921 se fundó el Instituto Estatal para la Biología Racial en la ciudad de Uppsala con la misión de “llevar adelante investigación científica en el área de la biología racial con especial interés en el pueblo sueco y las condiciones de Suecia”, es decir, para ver cómo “mejorar” la “raza sueca”. El instituto se cerró finalmente en 1958. Además de un clima de tolerancia hacia las ideologías racistas y nazi, este tipo de políticas públicas se tradujo en un programa estatal de esterilizaciones forzosas a la población que funcionó entre 1938 y 2013. Durante ese período, miles de personas pobres, por lo general mujeres, fueron esterilizadas porque algún médico consideraba que tenían algún “rasgo hereditario” que pudiese transmitir “retardo o enfermedad mental a su descendencia”. En muchos casos, una causa de esterilización era la sospecha de pertenecer al grupo de los “tattare”, la tradicional población nómada de Escandinavia, o de los gitanos, una minoría que aún hoy en día es el objeto favorito de persecución y discriminación por parte de las autoridades. Otro grupo especialmente sometido a intervenciones de esterilización forzosa fueron los transsexuales. El programa de esterilizaciones fue oficialmente clausurado en enero de 2013.
– En Suecia, al menos una de cada 10 personas apoya al partido xenófobo “Demócratas de Suecia”. Este partido basa su política en limitar o anular los derechos de los inmigrantes. Según ese partido, todos los problemas del país se deben a que hay demasiados extranjeros. Sin embargo, los “Demócratas de Suecia” no son ni mucho menos, los únicos racistas y/o neofacistas/neonazis. Por ejemplo, está el “Partido de los Suecos“, de orientación nazi. El 8 de marzo de este año, un grupo de activistas de ese partido atacó a puñaladas a un grupo de antirracistas que estaba celebrando el Día Internacional de la Mujer en la ciudad de Malmö. Uno de los atacantes acababa de regresar de Kiev donde había estado apoyando a los nazis del “Sector Derecho” de Ucrania. Hoy en día, partidos como esos reciben protección policial para manifestarse, por ejemplo, el primero de mayo. En diciembre del año pasado, una manifestación antirracista fue atacada por nazis del grupo Movimiento de la Resistencia Sueca. Los nazis estaban armados y la policía, que había enviado unos pocos agentes a pesar de que se había anunciado con anterioridad del ataque en las redes sociales, no hizo nada para detenerlo. Al final fueron los propios manifestantes, entre los que había familias con niños pequeños, los que por su cuenta se encargaron de repeler a los nazis. A pesar de toda la evidencia disponible, uno de los antirracistas fue condenado a seis años de cárcel por intento de asesinato, mientras que cuatro de los nazis atacantes fueron condenados a penas mucho menos severas. Ese no es un fenómeno aislado. Las leyes y la policía en Suecia son suaves para los racistas y duras para los antirracistas.
El principal grupo objeto del racismo y la xenofobia en Suecia hoy en día son las personas de raíces africanas. Según un informe fresco del Centro Multicultural elaborado a petición del gobierno, mientras los crímenes de odio en general disminuyeron en un 6% entre 2008 y 2012, los dirigidos contra los negros aumentaron en un 24%. El informe constató que “la afrofobia es un problema bien extendido en la Suecia de hoy”. Además, según el documento, la violencia en los ataques contra la gente de raíces africanas es mayor que la que sufren las víctimas de otros crímenes de odio. Siendo apenas un 7.1% de la población inmigrante total de Suecia, los “afrosuecos” están expuestos a un 240% más de violencia.
O sea que una cosa es que existan familias de inmigrantes, más específicamente de ciertos países del África, que por el motivo que sea (ignorancia, religión, control) sometan a sus hijas a la mutilación genital, y otra es que ese problema social se use como pretexto contra todo un grupo humano. En Suecia hay unos 40.000 somalíes. En mis 20 años de haber vivido en ese país tuve la oportunidad de conocer a unos cuantos de ellos, así como a muchas personas de países señalados como santuarios de esa horrible práctica, y la mayoría de los que yo conocí puedo decir que no estaban de acuerdo con mutilar los genitales de sus hijas. Sinceramente, los números del estudio de la comuna de Norrköping parecen por lo menos exagerados.
Según los cables de prensa, un grupo de 30 alumnas, todas de la misma clase, resultaron ser víctimas de mutilación genital. En mi experiencia de haber sido profesor suplente de español en una escuela sueca hace varios años, la posibilidad de encontrar una clase con 30 alumnas es prácticamente inexistente.
Nunca ví un grupo con más de 20 alumnos (tal vez hoy los haya, aunque mis amistades suecas con las que he consultado tampoco lo ven creíble), y que además esa clase esté compuesta de 30 alumnos del sexo femenino resulta todavía menos creíble. Aún menos creíble es que hayan 30 alumnas todas de ciertos países del África, del Oriente Medio y del Asia (además de algunos grupos étnicos de Centro- y Sudamérica). Francamente, suena a algo totalmente absurdo.
Birgitta Essén, jefa médica e investigadora de la Universidad de Uppsala, no creyó cuando el diario Metro le pidió que comentase los reportes sobre mutilaciones genitales de Norrköping.
“En todo caso, se trataría de una noticia mundial”, dijo. “Si eso sucede en el extranjero antes de que la persona se haya hecho ciudadana sueca o haya llegado al país, entonces no es ilegal. Si, por el contrario, los padres envían a la niña al extranjero para que le hagan la intervención, entonces los padres pueden ser condenados”, explicó la investigadora al periodista.
¿Qué puede haber pasado? Lo más probable es que la verdad se conozca un poco mejor dentro de unos días, cuando se aplaque la euforia mediática y ya nadie se acuerde del asunto. Sin embargo, desde ya podemos aventurar un par de hipótesis: O los resultados del estudio fueron exagerados, o el estudio fue hecho de manera totalmente tendenciosa, por ejemplo, sonsacando las respuestas “adecuadas” de las niñas entrevistadas. Mientras tanto, y a no dudarlo, el problema social real, de que hay familias que sí cometen esos crímenes contra sus propias hijas, seguirá existiendo. La razón de esto es sencilla: ¿Cómo pueden garantizar el bienestar de los niños unos gobiernos de desde hace ya 20 años están empeñados en empeorar la situación social de las familias, la educación la salud, etcétera a través de políticas privatizadoras y promotoras de los valores más antihumanistas? ¿Cómo pueden velar por el respeto a la dignidad y el bienestar de las personas gobiernos que han hecho todo por recortar los gastos en el sistema de asistencia social y en el sistema de atención siquiátrica de la población?
Lo que tampoco debemos dudar es que este “debate” levantado por la publicación del estudio de Norrköping resultará en una mayor criminalización de las personas de raíces africanas que viven en Suecia, algo parecida a la que en los años posteriores al 11 de septiembre de 2001 tuvieron que soportar los musulmanes. Cuando la derecha racista levanta alguna bandera sobre supuestas fallas de grupos de inmigrantes, por lo general esto va seguido de mayores espacios para lo que es permisible hacer en contra de esos grupos.
Por ejemplo, hace 30 años la agenda xenófoba en Suecia era asociada con el fascismo y el nazismo. Poco a poco, se fueron abriendo los espacios del “debate”, y los mismos grupos que ayer se rapaban sus cabezas y hacían el saludo nazi hoy están representados en los gobiernos locales.
A inicios de la década de los 90s, un asesino en serie conocido como “el hombre láser” sembró el terror al asesinar a un inmigrante y herir a otros 11 (muchos de ellos con secuelas para toda la vida) con un arma de fuego. En esa época la Internet era una cosa de expertos y académicos.
Un caso similar en la ciudad de Malmö 20 años más tarde, que dejó dos muertos (y al menos otros 4 intentos de asesinato), apenas causó conmoción: Para ese entonces, el neonazi noruego Anders Breivik ya había alcanzado a asesinar a 77 jóvenes antirracistas en la masacre de Utøya. Un poco antes de que se produjeran estos asesinatos se habían puesto de moda las páginas web xenófobas desde las que se publicaban direcciones y números de teléfono de inmigrantes y de todas aquellas personas que se consideraban como demasiado amistosas con los denominados “cabezas negras”. Asimismo, el “debate” fue ampliado por actos como la publicación de las caricaturas del profeta Maoma con una bomba en la cabeza y los dibujos del mismo profeta como un perro de rotonda.
Para nosotros como consumidores y usuarios de medios tanto dentro como fuera de Suecia queda la lección de que hay que ser crítico con las informaciones que llegan, ya que no siempre son verdaderas noticias; muchas veces más bien esconden otras realidades complejas y otras agendas que son verdaderamente importantes de comprender y contrarrestar.

Los EE.UU. y Suecia contra la CELAC

Por Jorge Capelán, RLP/TcS.
Los EE.UU., Suecia y una red de la ultraderecha latinoamericana participan activamente en una maniobra para sabotear la reunión de Jefes de Estado de la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) de la mano de la CIA y de los sectores más recalcitrantes de la mafia anticubana de Miami.
Esta semana, la publicación chilena Crónica Digital, informa que la embajada sueca en Santiago y el tanque de ideas ultraderechista CADAL de Argentina, con el apoyo, faltaba más, de la EMBUSA, preparan para el jueves 24, dos días antes de que comience la Cumbre, una actividad denominada de “Promoción de la Solidaridad Democrática Internacional” que tendrá como principal objeto de ataque a la Revolución Cubana y al presidente Raúl Castro.
Los objetivos de fondo de la acción parecen ser los de crearle problemas al presidente chileno Sebastián Piñera y al mismo tiempo enrarecer el ambiente para cualquier discusión política seria entre una Unión Europea aquejada por graves crisis en todos los órdenes y una América Latina cada vez más unida e independiente. La activa participación de Suecia, un país al que cada vez más observadores reconocen como lacayo de los Estados Unidos, persigue probablemente el objetivo de presionar a los miembros de la Unión Europea que se sientan más inclinados a tomarse en serio la Cumbre. Sin embargo, las denuncias venezolanas de planes para atentar contra la vida del vicepresidente Nicolás Maduro y el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, hacen pensar que objetivos aún más siniestros pueden esconderse tras la trama.
Según la publicación chilena, los operadores del encuentro de reaccionarios que se darán cita en la actividad promovida por CADAL son:
– Lawrence Corwin, oficial de la CIA estadounidense plenamente identificado por los servicios de inteligencia cubanos, que estuvo estacionado en la isla entre 1998 y 2001;
– el diplomático sueco Anders Ingemar Cederberg, quien durante su estancia en La Habana entre 2005 y 2010 se dedicó a tiempo completo a la ingerencia política en la isla al punto tal de que las autoridades cubanas presentaron formales protestas ante su gobierno;
– Mijail Bonito Lovio, Secretario de Relaciones Internacionales de la entidad creada por la CIA llamada “Cuba Independiente y Democrática” (CID);
– la Coordinadora de Programas de CADAL, Micaela Hierro Dori;
– y, por último, unos 18 políticos de la ultraderechista Alianza Parlamentaria Democrática de América (APDA).
El Centro para la Apertura y el Desarrollo en América Latina (CADAL) es una red de ultraderecha basada en Buenos Aires, desde donde se dedica a realizar todo un trabajo muy intenso de propaganda y presión política contra Cuba, Venezuela y el ALBA.
Formado el 27 de febrero de 2003 en Buenos Aires, CADAL cuenta o ha contado entre sus filas a connotados personeros e ideólogos de la derecha continental con raíces en las dictaduras fascistas que asolaron al Cono Sur en los 70s, como el ex Jefe de Prensa de la dictadura uruguaya (y también ex presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa), Danilo Arbilla; a Hugo Martini, ex redactor de la revista Carta Política, órgano ideológico de la dictadura argentina y el ex Ministro del Trabajo de Pinochet, José Piñera, cuyo hermano Sebastián hoy es presidente.
A esta lista se deben agregar muchos otros nombres que harían este artículo demasiado extenso, pero no podemos dejar de mencionar al estratega del plan para causar la división étnica de Bolivia, el miembro del Consejo de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos Mark Falcoff, que en alguna ocasión ha brindado sus conocimientos de experto en los seminarios de CADAL. Otros nombres que no podemos dejar de mencionar: el ex candidato de la derecha venezolana José Manuel Rosales, el boliviano Jorge ”Tuto” Quiroga y el cubano Carlos Alberto Montaner.
CADAL tiene relaciones con todos los movimientos de la derecha recalcitrante en América Latina, pero llama especialmente la atención sus contactos con grupos como el Directorio Democrático Cubano y gente como Orlando Gutiérrez-Boronat, así como personajes como el protector de Luis Posada-Carriles, el ex-jefe de Migración de los EE.UU., Emilio Gutiérrez.
También llama la atención la relación de esta red con Suecia. En febrero del 2011 CADAL le dio al diplomático escandinavo Anders Ingemar Cederberg el Premio a la Democracia Comprometida por el servicio que prestó en Cuba, y además en abril de ese año lo llevó a Argentina para que rindiera informe en privado de su gestión desestabilizadora contra Cuba. De esa relación salió un libro de CADAL, financiado por la fundación alemana Konrad Adenauer, en el que Cederberg narra con total desparpajo su “heroicas” andanzas como agente disfrazado de diplomático en la isla socialista.
Sin embargo, el amorío entre CADAL y Suecia viene desde mucho más atrás, ya que uno de sus primeros financiadores fue el tanque de ideas de la patronal sueca, Timbro. Además, ha sido un cuadro de la derecha sueca, el ex-chileno Mauricio Rojas, uno de los fieles asesores de CADAL a lo largo de los años desde su posición en el “Consejo Científico” de la organización.
A pesar de Olof Palme, el reino de Suecia tiene muy mala imagen en Nicaragua, principalmente por la tristemente célebre actuación de la embajadora Eva Zetterberg que desde posiciones supuestamente progresistas, rutinariamente se metía en los asuntos internos del país comentando la política local como si fuese un político más en las filas del MRS.
A lo largo de los años hemos seguido la inexorable deriva de la Zetterberg. De Managua tardó unos cuantos meses antes de que le consiguieran el atractivo puesto de embajadora en Santiago. Ahora, Zetterberg y sus empleados, sin complejos de ningún tipo, se lanzan al ruedo con lo más granado de la Central de Inteligencia Americana y la ultraderecha continental. Triste carrera, la de esta señora, que de ser ardiente partidaria de la lucha armada en los 70’s se pasó al eurocomunismo en los 80’s, de ahí al ONGismo en los primeros años del siglo y ahora acaba en las más fétidas aguas del derechismo.
La maniobra de CADAL en Santiago fracasará porque nuestros pueblos están alertas. Son demasiado fuertes la corrientes de la historia que han roto con el aislamiento imperial a Cuba en América Latina y las que empujan la independencia de nuestra región.

Por qué Cuba Sí Puede y Suecia No Puede

Por Jorge Capelán, RLP/TcS.
Como al gobierno sueco no le interesa la suerte de los extranjeros en su país y en cambio sí le interesa andar mandando espías a Cuba, las perspectivas de que se resuelva el problema de los 19.000 extranjeros analfabetas que viven en su suelo son nulas. Este ejemplo ilustra a la perfección lo absurdo de las situaciones creadas por las élites dominantes en los países imperialistas.

Esta semana, la organización de las comunas y las regiones de Suecia, SKL, dio la voz de alarma ante el hecho de que al país escandinavo cada vez llegan más inmigrantes que nunca han ido a la escuela o que sólo lo han hecho un tiempo, lo que les dificulta aprender el idioma sueco e integrarse a la sociedad.

Se calcula que en la actualidad hay unos 19 mil extranjeros analfabetas. Los profesores de los programas de sueco para extranjeros confirmaron las quejas de SKL y apoyaron su demanda de mayores recursos para atender a este grupo.

La ministra de integración de Suecia, Nyamko Sabuni, dijo a los medios que lo prioritario no era dedicar tantos recursos para que los extranjeros aprendan sueco, mucho menos para que se alfabeticen en sus lenguas maternas:

“La mejor manera de que aprendan sueco es a través de la práctica, es decir, a través de prácticas de introducción al trabajo que les den la chance de practicar el sueco. Si uno no está acostumbrado a estudiar, no basta con sentarse en el aula de clase unos años en el programa de sueco para inmigrantes”, aseguró.

O Sabuni es analfabeta, o se hace. En primer lugar, se sabe que esas prácticas muy rara vez conducen a un trabajo. En segundo lugar, en una sociedad como la sueca no hay nada que una persona que no sabe leer y escribir pueda hacer.

Si se quiere que los extranjeros se integren a la sociedad es necesario que tengan las condiciones para aprender el idioma lo mejor y más rápido posible. En el caso de los extranjeros analfabetas, un primer paso fundamental es que aprendan a leer y escribir en su propio idioma.

Nyamko Sabuni milita en el Partido Popular sueco (Folkpartiet), un partido que desde hace varios años trata de reclutar votos de la derecha más xenófoba, por eso lo que a ella lo que menos le interesa es discutir seriamente los problemas de los inmigrantes.

No en vano hace tiempo ella proponía gastar muchos millones de coronas en exámenes ginecológicos obligatorios a las niñas inmigrantes para saber si habían sido objeto de ablación del clítoris – una medida tan patológicamente retorcida que recuerda algunos métodos usados por los nazis contra los judíos, los gitanos y otros grupos allá por los años 30 del siglo pasado.

Si Suecia fuese un país más o menos normal y no el antro de racismo desenfrenado, militarismo rampante y privatizaciones desbocadas en el que se ha convertido desde hace unos años, entonces tomaría seriamente el asunto del analfabetismo entre los extranjeros y buscaría cómo dar respuesta a ese problema.

Por unos pocos millones de coronas, Suecia podría alfabetizar a esos casi 20 mil inmigrantes en tiempo récord. Todo lo que hace falta es ir a Cuba y aprender el método cubano “¡Yo Sí Puedo!” con el que han aprendido a leer y escribir millones de personas en el mundo y cuya efectividad es reconocida y avalada por la UNESCO.

Con ese método, un adulto aprende a leer y escribir en 65 lecciones durante un período de entre 7 semanas y 3 meses. Sólo hace falta un profesor no-calificado, un libro de texto por alumno, un manual y 17 vídeos. El método ha sido traducido a varios idiomas, y hasta hay una propuesta de traducirlo al Árabe.

Si Suecia aplicase este método en un gran número de grupos de inmigrantes con diferentes idiomas, seguramente generaría experiencias muy valiosas que permitan extender el programa a muchos otros países, con lo que en realidad estaría haciendo una contribución no solo dentro sino también fuera de sus fronteras.

Pero las élites dirigentes suecas están demasiado preocupadas en vender armas o proteger los beneficios de la banca como para tomar en serio los problemas sociales que están creando en sus propias poblaciones.

En el caso de los partidos de la Alianza derechista en el poder, están demasiado interesados en mandar a Cuba espías como el político demócrata cristiano Aron Modig como para pensar en cosas serias, como la cooperación en la lucha contra el analfabetismo.

La plata sueca para Payá

Por Jorge Capelán, RLP/TcS.

Las autoridades cubanas han entregado a su embajada al político derechista sueco Aron Modig, retenido en Cuba por su participación en un accidente en el que fallecieron dos personas el 22 de julio, entre ellas el conocido contrarrevolucionario Oswaldo Payá, informa el diario sueco Svenska Dagbladet.
La mañana de este lunes, Modig declaró a la prensa cubana que viajó a la isla, junto al político español del Partido Popular Ángel Carromero, con los objetivos de entregar dinero a Payá, Organizar de conjunto con la hija del contrarrevolucionario un ala juvenil del “movimiento” de Payá en Cuba, y apoyarlo en los viajes que éste quisiera realizar dentro del país.
Además de haber negado las versiones de Miami de que el accidente en el que murieron dos personas habría sido causado por las autoridades cubanas, Modig reveló que introdujo a Cuba la suma de 4 000 euros para una organización ilegal en violación de las leyes cubanas.
“He comprendido que eso no es legal en Cuba y pido disculpas por haber venido aquí y realizado actividades ilegales”, dijo en esa conferencia de prensa, según el diario sueco.
Interesante manera de hacerse el sueco. Que tenga un buen viaje de regreso a Escandinavia.
De vez en cuando viaja a Cuba algún sueco para montar un escándalo, eso no es nuevo. Pero esta vez fue algo muy gordo, porque se encontraron pruebas incontestables de un político de alto rango (Modig es presidente de la Juventud Demócrata Cristiana sueca y miembro de la directiva del partido) violando abiertamente el derecho internacional.
En Suecia, el tema de Modig como valiente luchador en las “ergástulas cubanas” fue la comidilla de la semana. Lo que nadie se atrevió a mencionar, era de dónde venía el dinero para el viaje del sueco.
Una fuente sueca digna de todo crédito y con buenos contactos entre los círculos de derechistas suecos acostumbrados a jugar a la desestabilización de terceros países me contó que sus esfuerzos por sonzacarle a los democrata-cristianos de ese país el más mínimo detalle sobre quién había financiado el viaje de Modig a Cuba fueron en vano.
“Según mis contactos, nadie en la Juventud Demócrata Cristiana excepto el Presidio (la directiva) sabe quién organizó el viaje y qué específicamrente estaba haciendo allí”, cuenta mi fuente.
“El Presidio le dijo a mis contactos que es una organización de ayuda, pero que es ‘clasificado’ de qué organización se trata. Mis fuentes tienen altos cargos en la Juventud Demócrata Cristiana. Por lo general encuentran respuestas a sus preguntas”, agrega.
“Le pregunté a otro miembro con un alto cargo en la Juventud Demócrata Cristiana que dijo que están tratando de mantenerse callados para sacar a Modig. Pero es que no están callados, solamente no dicen quién organizó el viaje y lo que hacía allá”, dice mi fuente.
Hoy en día se sabe lo que hacía Modig en Cuba, así como se sabe que torpemente lo reveló por Twitter.
Además se sabe que se reunió en Georgia poco antes de viajar a Cuba con representantes del Instituto Republicano Internacional Republicano (IRI) y del Instituto Nacional Demócrata (NDI), dos organizaciones norteamericanas que participan activamente en la política de “cambio de régimen” de Estados Unidos contra Cuba – una cosa que los políticos suecos de derecha de hoy en día rara vez se preocupan en negar o siquiera mantener en secreto – basta leer sus blogs para darse cuenta de la impunidad con la que creen actuar.
En realidad, el motivo del silencio de los jóvenes demócrata-cristianos no tiene que ver con sus contactos con los Estados Unidos, sino con el propio gobierno sueco.
Suecia es el tercer mayor donante europeo de “ayuda a la democracia”, sólo detrás de Holanda y Gran Bretaña. En 2011, Suecia dedicaba unos 4 600 millones de coronas (46 millones de euros) a este tipo de actividades. Además, en 2009 esta cantidad se aumentó con una partida especial de 100 millones (10 millones de euros) “para organizaciones y grupos que trabajan por la democracia bajo situaciones especialmente difíciles o riesgosas”.
Esta partida especial está dirigida a una lista secreta de países y no va canalizada a través de mecanismos legales. Es decir, que va por debajo de la mesa a grupos como el de Payá en Cuba. El mismo gobierno sueco reconoce que esto es a todas luces ilegal.
Efectivamente, en la mayoría de los países, aquel que recibe dinero de una potencia extranjera con el fin de influenciar la política interna está expuesto a severas penas.
El Código penal del reino de Suecia (19:13) establece que “Aquel que, de parte de una potencia extranjera o de alguien que desde el extranjero opere a cuenta de una potencia extranjera, reciba dinero u otra forma de propiedad para, a través de la publicación o divulgación de escritos o por otros medios, influenciar a la opinión pública sobre un tema tocante a alguna de las bases del sistema de gobierno del reino u otro tema de importancia para la seguridad del reino sobre el que sea de la competencia del parlamento o del gobierno decidir, será condenado por recepción de ayuda extranjera a un máximo de 6 años de cárcel. Ley (1981:1165)”
Al ser descubierto Modig con 4 mil euros (una pequeña fortuna en la isla y en cualquier país pobre) para Payá, Modig se arriesgaba a que le pasara lo que le pasó a Allan Gross, el espía disfrazado de contratista de la USAID que cumple una larga condena en la isla. En realidad, el caso de Modig es aún peor que el de Gross, porque el estadounidense sólo era un empleado, mientras que Modig es todo un político en su país.
Las autoridades cubanas dejaron ir a Modig, cuyo apellido curiosamente significa “valiente” en sueco, con la cola entre las patas y una seria advertencia de que la próxima vez los agentes del reino escandinavo no serán tratados con la misma clemencia.
Probablemente, las autoridades cubanas consideraron que, una vez revelada la descarada actuación del sueco y puesta en ridículo la campaña internacional desplegada por los medios de Miami en torno a la muerte de Payá, era preferible dejarlo ir que abrir otro frente en una guerra política que deben librar contra un enemigo mucho más poderoso, que son los Estados Unidos.
Por su parte, los suecos deben de haberse sentido aliviados, porque si el escándalo de Modig hubiese tomado mayores proporciones, las voces dentro de Suecia que cuestionan el inmoral giro de ese país en las relaciones internacionales habrían ganado fuerza y la red de espías que mantienen en cerca de 40 países de África, Asia y Europa del Este habría comenzado a ser puesta en evidencia.

Cineastas de EE. UU. piden a Ecuador que conceda asilo político a Assange

Actualidad RT.

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Una carta firmada por los cineastas estadounidenses Michael Moore, Naomi Wolf, Oliver Stone y varias decenas de intelectuales fue enviada al presidente de Ecuador, Rafael Correa, para pedirle que conceda asilo político a Julian Assange.

Los autores de la misiva consideran que hay serias razones para creer que si el fundador del portal WikiLeaks es extraditado de Reino Unido a Suecia, donde debe responder por cargos de violación sexual, podría ser entregado a EE. UU.

Preocupado por su futuro, Assange ha aseverado en varias ocasiones que contestaría a las preguntas relacionadas con estos cargos en su contra desde el Reino Unido, sin ser extraditado.

La Justicia británica en su máxima instancia rechazó su apelación contra la extradición.

Assange mismo considera que es muy probable que una vez que llegue a Suecia será detenido y probablemente extraditado a EE. UU., donde si es encontrado culpable bajo la ley de espionaje, podría ser condenado a muerte, según la carta divulgada por los medios ecuatorianos.

De hecho, la empresa Stratfor, especializada en servicios de inteligencia y espionaje, había anunciado anteriormente que la Justicia estadounidense ya tenía preparadas las acusaciones en su contra.

Por su parte, las autoridades de Australia, patria de Assange, no ven indicios de una probable extradición a Estados Unidos. El fundador de WikiLeaks se encuentra en la sede diplomática del país andino desde el martes pasado, donde pide refugio por una persecución en su contra que empezó después de que su portal empezara a publicar miles de documentos secretos de la diplomacia y el Ejército de EE. UU. y otros países en el 2010.

El analista político Jorge Capelán opina que es posible que otros países quieran interceder y en alguna manera ofrecer respaldo al asilo para Assange.

“Pienso muy concretamente en el caso de Brasil, donde Lula hace ya bastante tiempo se expresó en términos muy favorables hacia Julian Assange y hacia las revelaciones que había hecho WikiLeaks”, dijo el analista.